2025, se avecina un periodo de ‘ciencia ficción’ económica

¿Cómo sería recorrer 12,000 kilómetros en dos horas?  Una compañía desarrolla el modelo de transporte más rápido jamás imaginado, su objetivo es controlar el 90% de los viajes comerciales para 2030. Además del ahorro en tiempo habrá otros efectos secundarios, como la eliminación de privilegios económicos geográficos.

 

 

Imagine un mundo donde puede llegar de Nueva York a Shangai en 2 horas, con infraestructura  a una décima parte del costo de un tren de alta velocidad o un cuarto de una carretera nacional.

En dicha economía los costos de transporte, tanto de personas como mercancías, se reducirían de forma dramática. Las cadenas de producción de la industria mundial soportarían  nuevas configuraciones que permitan tener cluster industriales en extremos del mundo y aun así estar perfectamente integrados; el comercio de bienes y servicios, la manufactura, el intercambio cultural, la migración y el aprendizaje e innovación entre sectores serían una revolución en sí mismos.

Este mundo sin duda debe parecer salido de una de las novelas de La Fundación de Isaac Asimov, una historia de Philip K Dick, o  alguna de las historias de Stanislaw Lem, pero no es algo que ocurra en Trantor es el último proyecto de Elon Musk (Tesla Motors, Solar City, SpaceX) y de la empresa ET3 que para 2030 podría ser una realidad.

ET3 ya vende licencias para su tecnología, que consiste en una serie de tubos al vacío donde una cápsula (vagón) con capacidad para 6 personas es impulsada de forma similar que un tren bala, usando inducción magnética. Su objetivo es que en 20 años el 90% de los viajes y el comercio que involucra viajes de más de 30 millas en el mundo se realice con ellos.

Ahora no vayamos tan al futuro, regresemos al presente, a un mundo tan conectado como el que tenemos donde la tecnología rompe fronteras.

Las megalópolis del mundo son los pilares de la economía; sin embargo, en una economía así, conducida en mayor medida por ideas, por efectos de aglomeración y flujos de información, con sectores altamente integrados, habrá gigantescos centros urbanos demandando mayores y mejores servicios.

En ese mundo las ventajas como la ubicación geográfica disminuirían en gran medida su relevancia como una ventaja competitiva, un mundo cada vez más conectado implicaría la eventual necesidad de un mayormente libre flujo de todos los factores de producción entre ellos el trabajo. Este mundo no es tan lejano hablamos del año 2025.

El impacto de grandes desplazamientos de personas ya es medible hoy y tiene efectos muy positivos tanto para los países que reciben los flujos de personas como para los países de origen de los mismos; estudios realizados por Michael Clemens del Centre for Global Development encuentran que el PIB de países receptores y emisores de migrantes incrementa significativamente si existiera perfecta movilidad del factor trabajo.

Si esto es cierto ahora, muy probablemente será más cierto y mucho más importante en un mundo donde la tecnología nos permita desplazarnos de forma tan rápida y barata. En un mundo así, como el que se avecina, el capital humano será la piedra angular sobre la que buena parte del crecimiento económico sucederá.

La economía de los bienes culturales también será muy afectada en un entorno así, el arte en sus sentidos más extensos tendería a ser más valioso como industria pero quizá menos por su identidad cultural y la mezcla cultural propia de las grandes ciudades producirá cosas imposibles de pronosticar. En tal mundo probablemente veremos el surgimiento de nuevas clases de bienes públicos, quizá la interconectividad misma en sus distintos niveles sea un bien público global por si sola.

La educación en su sentido más general en todos niveles pero sobre todo en ciencias debe ser una prioridad en el plan de desarrollo de México. Un mundo así también podría tener sus lados no tan buenos por ejemplo  incrementando la magnitud de las desigualdades una tarea aún pendiente en nuestro país y que sólo tenderá a empeorar de no combatirse  agresivamente desde ahora.

Imaginar un mundo de ciencia ficción no es tan complicado, lo complicado está en imaginar la realidad, el funcionamiento de las cosas y lo que llegarán a ser, en México esa es la tarea más importante de esta década o en el futuro no tan lejano volveremos a decir que el futuro nos alcanzó.

 

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