3 claves para impulsar la innovación en América Latina

La innovación per se no es una disciplina de las históricamente denominadas básicas. (Foto: Reuters)

Mantener el apoyo público a la innovación, la adopción de tecnología extranjera e inversiones en ciencia y tecnología son tres factores que pueden impulsar la innovación en la región latinoamericana.

 

La innovación como política pública no está arraigada entre los países latinoamericanos. La intensidad de la inversión en I+D en América Latina y el Caribe es sistemáticamente inferior a la de los países desarrollados, indicó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En los países desarrollados, la inversión empresarial en I+D corresponde a más del 60% de la inversión nacional; en América Latina y el Caribe esta cifra es inferior al 35%. Estos datos sugieren un déficit importante en inversión en la región, sobre todo en el sector privado.

Otra desventaja es la brecha entre inversión e innovación. La empresa media en un país desarrollado típico destina casi el 4% de sus ventas a este sector; la empresa típica en América Latina y el Caribe gasta alrededor del 2.5%. Esta brecha es especialmente grande en inversiones intangibles como la I+D.

“El patrón que aparece es que la tecnología incorporada en la maquinaria, en su mayor parte importada del exterior, es el principal motor de la innovación en la región”, indicó el BID.

La innovación es, en gran parte, resultado de decisiones de inversión tomadas por las empresas; en estas decisiones influyen los mismos factores que afectan la inversión en general.

El organismo destacó que contar con un contexto macroeconómico apropiado es un requisito necesario pero no suficiente para innovar.

A continuación, las 3 claves para impulsar a la innovación en América Latina

  1. Un consenso público-privado de largo plazo sobre la importancia de mantener el apoyo público y de actualizar constantemente las políticas de innovación.
  2. La política de innovar debe estar  focalizada en la adopción de tecnología extranjera, la generación de infraestructura de investigación y el fomento del capital humano.
  3. Las reformas macroeconómicas deben ir acompañadas de inversiones en ciencia y tecnología, así como en innovación empresarial, lo cual permite un constante desplazamiento de recursos hacia los sectores más dinámicos.