5 consejos para tener éxito global en E-Commerce

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Cada vez más empresas de todos los tamaños se suman a la ola del comercio electrónico, a pesar de las facilidades que plantea la tecnología, hay detalles sobre el precio que es necesario cuidar.

 

Por Karsten Straus

 

El comercio electrónico se ha disparado en los últimos años y eso significa que más empresas que no podían permitirse una tienda real de repente han comenzado a vender sus productos en línea, no sólo a los clientes de sus propias localidades, sino a todo el mundo.

Sin embargo, hacer que la gente compre lo que estás vendiendo es un poco menos fácil de lo que se piensa, sobre todo con la complicación adicional que plantea atender a la clientela en el extranjero.

Craig Vodnik, cofundador y vicepresidente de operaciones en Cleverbridge, un proveedor de comercio electrónico en Cologne, Alemania, tiene idea de las estrategias globales de negocios. Su empresa trata con más de 300 empresas internacional de softwarey  SaaS, como Acronis, Avira, Dell, Malwarebytes y Parallels. Él es también el autor de “Building Keystones“, un blog dirigido a la industria digital del comercio electrónico.

Aquí está la lista de los problemas de precios que cada empresa que considera la venta en línea tiene que tener en cuenta:

 1. Flexibiliza los precios

Cuanto más amplio sea el alcance de sus productos, mayores serán los precios del mercado que tienes que tener en cuenta y, de ser posible, hacer adaptaciones en consecuencia. “Si vendes un producto competitivo por 50 libras en el Reino Unido, la conversión de ese producto a dólares estadounidenses dará como resultado un producto que cuesta alrededor de 80 dólares en EU.”, explica Vodnik. “Sin embargo, los competidores en EU podrían vender el mismo producto en 50 dólares, así que a pesar de que son precios en moneda local, no resultan competitivos y los compradores sensibles al precio van a abandonarte para irse con la competencia.”

2. Las monedas resultan confusas

A pesar de que convertir monedas es más fácil que nunca, ver una moneda desconocida en un sitio de comercio electrónico es confuso para muchas personas y puede motivar el abandono de carritos de compra en línea. Para disminuir conflictos, fija los precios en cada moneda nacional correspondiente”, recomienda Vodnik.

3. Presenta el precio

Aunque no lo creas, el redondeo de números puede hacer una diferencia psicológica en los consumidores. Las tasas de cambio pueden ocasionar que las cifras amigables luzcan extrañas y atemorizantes luego de la conversión. “Si presentas a un cliente europeo un producto con un precio de 23.81 euros en lugar de un precio más favorable al cliente de 25.00, estarás aumentando la fricción de la compra electrónica sin necesidad y harás evidente el hecho de que tu empresa no se encuentra, obviamente, en su país de origen”, dice Vodnik. “Los clientes deben ser capaces de ver los precios de sus productos en números limpios y redondeados para simplificar aún más el proceso de toma de decisiones de compra.”

4 – Pago Local

Pedir a tus clientes que paguen de una manera que no están acostumbrados puede hacerles sospechar y crear fricción en la compra que afectará tus ingresos. Puedes hacer que se sientan como en casa trabajando con lo que ya conocen. “En Alemania, por ejemplo, las transferencias electrónicas son el método de pago local más común, mientras que en Japón, la forma de pago konbini es una alternativa popular, que representa casi el 40% de algunas de las operaciones japonesas de nuestros clientes”, explica vodnik.

5 – Impuestos

Desplegar los impuestos de la forma en que tus clientes en línea estén familiarizados ayudará a despejar toda sospecha y aumentará su comodidad de compra. También hay cuestiones jurídicas, ya que algunos países tienen diferentes requisitos de información impuestos. “En Estados Unidos el impuesto sobre la venta se añade al precio de venta y varía ampliamente a lo largo del país y dentro de cada estado”, advierte Vodnik. “Sin embargo, en la UE el Impuesto al Valor Agregado (IVA) es un impuesto sobre el valor percibido de un producto, por lo que se comercializa como un componente del precio final.”