A Mónica Bellucci se le acabó el amor

Foto: EFE.

La italiana Mónica Bellucci, ha decidido poner fin a su matrimonio con el actor francés Vincent Cassel, tras catorce años de convivencia y algunos altibajos en la relación.

 

EFE

 

En una entrevista concedida a EFE hace unos años, con motivo del rodaje en la capital de España del filme “Agentes Secretos”, de Fréderic Schoendoerffer,  Mónica Bellucci confesaba:  “El tiempo lo destruye todo, pero eso es previsible. Lo que sabemos es que nacemos, vivimos y un día nos llegará la muerte, por eso hay que disfrutar la vida al máximo, y saber apreciarla”.

Frases en cierta medida premonitorias que dejan claro que la diva italiana, actriz de belleza y carácter que ha seguido la senda interpretativa de Gina Lollobrigida, Sofía Loren o Claudia Cardinale, vive con los pies en el suelo y siempre ha sido consciente del momento.

Ahora, tras catorce años de matrimonio, y cuando ha cumplido los 48 años, la actriz se ha separado de su esposo, el también actor francés, Vincent Cassel, dos años menor que la transalpina. Aunque para Bellucci este era su segundo enlace, pues se casó en 1990 con el fotógrafo de moda Claudio Carlos Basso, aunque su unión no duró demasiado.

El camino con Cassel, desde 1999 en que contrajeron matrimonio, ha sido fructífero para la actriz en lo profesional, y también en lo personal, ya que la pareja ha tenido dos hijas: Deva, de ocho años y Léonie, de dos, y todo apunta a que su separación no ha sido traumática pensando en las dos pequeñas.

El amor surgió entre estos dos grandes intérpretes el año 1996, como no podía ser menos, tras conocerse en el rodaje de un filme, concretamente: “El Apartamento”, aunque su relación en estos años no ha estado exenta de altibajos por diferentes motivos.

La actriz, que siempre ha dejado patente que es mucho más que una guapa mujer, ha dado muestras de tener la cabeza “bien amueblada”. Así,  en respuesta a la pregunta si su físico había condicionado su carrera, la italiana contestaba en la entrevista mencionada a EFE:

“Mentiría si dijera que no. Empecé a trabajar en esta profesión porque los directores vieron mis fotos en las revistas de moda. Es difícil pasar de ser modelo a actriz, puedes hacer las dos primeras películas gracias a tu físico, pero luego tienes que demostrar algo más”.