Actuar como uno: diseño de equipos de alto rendimiento

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Los mejores equipos de trabajo son más que la suma de sus partes, y los grandes logros son el resultado de equipos bien articulados. Pero, ¿Qué es lo que realmente se necesita en el diseño de equipos de alto rendimiento? ¿Cómo se ejerce liderazgo en grupos de este tipo?

 

 

Liderazgo, capacidad de trabajar en equipo y experiencia, son requerimientos de además de los conocimientos específicos de cada caso, estarán siempre presentes en los procesos modernos de selección de profesionales calificados. Las empresas buscan tener equipos de alto rendimiento y contar con líderes capaces de integrarlo y conducirlos.

En el mercado, como en un “campo de batalla”, la victoria sólo está al alcance de los mejores. Muchas empresas actúan concentrándose en potenciar valores individuales y dejan de lado los de grupo. No obstante, otras más inteligentes están orientadas a la integración de equipos especializados y altamente organizados para operar conjuntamente en el alcance de los objetivos concretos, planteándose el éxito común como finalidad.

Aunque son muchos los elementos tanto objetivos como subjetivos que participan en la formación de un buen equipo, existe un obligado: el líder. Tomemos la analogía de un orquesta, un conjunto de intérpretes con su cometido y una tarea individual cada uno, que a través de la conducción de un director se organiza para crear un todo armónico.

La conformación de una buena orquesta evidentemente precisa de un elenco de buenos intérpretes, algunos quizás más creativos o brillantes que otros, pero todos dispuestos a ser guiados por su director y a sumarse a sus decisiones sobre el momento y grado de protagonismo que de acuerdo a la partitura deberá tener cada intérprete en una ejecución.

En forma equivalente funcionan las empresas en las que un buen líder saca lo mejor de cada integrante del grupo haciendo que todos participen en sintonía, o bien dejando la interpretación a uno solo cuando así convenga. Será también el líder quien regule el ritmo y otorgue mayor o menor peso a cada área, según corresponda al propósito de que el negocio “fluya” exitosamente en el mercado.

La creación de un buen equipo debe iniciar desde abajo con la formación de sus integrantes, educándoles a compartir, colaborar y delegar contemplando su propia actividad como parte de un todo interrelacionado, al servicio de un objetivo común. De igual modo se requiere la formación de líderes capaces de dirigir equipos más pequeños, preparándolos para futuras responsabilidades.

Un líder debe tener credibilidad, transmitir ilusión y confianza, provocando adhesión incondicional… pero aún no es suficiente. En los negocios es necesario que el líder tenga sentido común, sepa delegar, fomente y facilite el trabajo de equipo, pueda diseñar estrategias y acciones tácticas a partir de su capacidad de análisis, que sea reflexivo y sepa rectificar a tiempo. Un verdadero líder debe ser respetable y a su vez respetado, despertar admiración y empatía con el equipo, ser querido. Un buen líder saca lo mejor de cada uno y suma todos los valores en favor de un bien común.

 

 

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