Ahorrar para ¿cuál retiro?

Foto: Reuters.

Las instituciones financieras no han logrado traducir adecuadamente, como para que lo entienda alguien de 25 años, que pensar en el retiro no difiere mucho de un plan para algo más inmediato.

 

Por Roberto AguirreVargas

 

Moisés, un destacado banquero especialista en el tema del ahorro para el retiro, me preguntó un día: ¿sabes cuál es el principal competidor del ahorro para el retiro?

Lo primero que pensé antes de responderle que no tenía ni idea, fue “las tasas de interés”; “las comisiones”… ante mi silencio, me respondió él mismo: Acapulco.

Confieso que en ese momento pensé que se refería a un “retiro espiritual” y estoy seguro de que para este caso Acapulco sin duda es un gran competidor de un retiro espiritual…

¿Acapulco? Pregunté; sí, me respondió. Acapulco queda a menos de 5 horas de camino y el retiro laboral está, para un joven de 25, a 50 años de distancia.

A riesgo de que Moisés me cuestione que no hago lo que aquí escribo, y más allá de enumerar las diferencias de comisiones y rendimientos de las Afores en México, las que pueden consultarse  en la página de la CONSAR, hagamos un alto en el camino para preguntarnos si realmente estamos preparándonos para un retiro laboral que nos permita vivir como queremos. ¿Es así?  ¡Felicidades! Si la respuesta es negativa, entonces habrá que comenzar a preguntarnos si lo estamos haciendo bien o no.

Creo que viene bien hacer un ejercicio de imaginación:

  • ¿A qué edad voy a querer dejar de trabajar?
  • A esa edad, ¿voy a tener para vivir tranquilo desde el punto de vista de económico?
  • ¿Cuánto voy a necesitar de ingreso mensual para poder vivir “cómodamente”?
  • Y si tengo, 25, 35, 45, 50 años, ¿cuánto puedo ahorrar en el tiempo que me queda para la edad de retiro.

Hay poca información al respecto. La propia industria de las afores que fueron muy activas en su promoción cuando este concepto de ahorro llegó a México,  y  recibimos una cantidad de información de todas las afores que surgieron, algunas de las cuales ya no existen y algunas otras que se han fusionado recientemente en algunas instituciones financieras que han elegido ese negocio para crecer.

Hoy en día la información es poca; sólo nos enteramos por noticias corporativas y por los estados de cuenta que recibimos en nuestros domicilios, pero ¿quién se ha enterado de esta importante labor de ver por nuestro futuro? ¿Cuánta información recibimos de las diferentes opciones que existen en el mercado para buscar una buena condición de retiro?

Lo primero que hay que hacer, me dice Moisés, es no estar limitados a lo que las Afore ofrecen, sino aprovechar que el mercado tiene alternativas específicas para que los ahorros personales se incrementen de forma importante y lleguemos a nuestras metas de Retiro.

Aquí algunos tips:

  • Buscar una buena asesoría estratégica, es decir, alguien que nos ayude al diseño individual de lo que queremos y aspiramos.
  • Conocer perfectamente la capacidad de inversión que tienen las operadoras profesionales que operan a través de fideicomisos que garantiza un manejo eficiente y responsable de nuestros ahorros.
  • Tener en cuenta que nuestras aportaciones son deducibles de impuestos a través de la ley del ISR (Impuesto Sobre la Renta).
  • Y que nos expliquen cuáles son las estrategias de Inversión con base al ciclo de vida y perfil de cada uno de nosotros.

En este camino, debemos saber que hay una variable que afecta todos los números que podamos hacer en este plan del retiro: la edad.

A mayor edad, menos tiempo de ahorro, no por otra cosa sino porque así es la vida, ¿no? Y esa variable es la única que tiene principio y final y la verdad, salvo los oráculos, nadie sabe cuándo terminará.

Aunque el tema es, para quienes ya llegamos a la mágica edad en la que estas preguntas salen casi naturales, lo lógico es comenzar a buscar información y sin duda se encuentran diversas alternativas de ahorro para casi cualquier opción de ingresos.

Si tuviera algo que criticar sería que los mensajes de este tipo de empresas no están diseñados para caer en el lugar correcto, a la edad correcta. Es decir, las instituciones financieras no han logrado traducir adecuadamente, como para que lo entienda alguien de 25 años, que pensar en el retiro no difiere mucho del plan para ir a Acapulco y que, mientras más temprano comencemos, más tiempo para ahorrar más y por consiguiente, tener mejores opciones en la edad de retiro.

¿Qué necesitamos? Una muy clara comunicación e información que confronte la inmediatez en la que actualmente se vive y el fruto de un esfuerzo para  “X” años después.

Usar alternativas que sean bienvenidas (o al menos leídas) por los jóvenes. Un ejemplo que me tocó vivir:

En una charla sobre este tema en una Universidad privada donde los alumnos son de recursos mas bien limitados; la plática comenzó en un auditorio con unos 100 participantes. 10 minutos después ya sólo quedaba la mitad de los asistentes. El ponente se dio cuenta de ello y lanzó una pregunta: “¿Saben Ustedes si sus padres ahorraron para el retiro? Supongamos que no lo hicieron, les dijo, ahora piensen ustedes cuánto tendrán que ganar (Ustedes) para poder ayudar a sus papas cuando ellos no puedan seguir trabajando, y además que les alcance a ustedes para medio vivir”.

El silencio y la tensión subieron inmediatamente. El ponente hizo subir a un par de jóvenes  estudiantes para hacer el ejercicio de sumas y restas bajo el supuesto anterior; ejemplos de intervenciones quirúrgicas, enfermedades tipo diabetes; alimentos, rentas…  Las cifras incrementaron la tensión al grado de que de 40 minutos programados, la charla duró cerca de dos horas.

¿Cuántos de estos jóvenes de menos de 22 años ahora estarán ahorrando? No lo se, pero de que se dieron cuenta de la importancia del tema, no me queda duda.

Piénsenle y ahorren que la vejez se los agradecerá con creces; al fin que Acapulco no se moverá de su sitio.

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