¿Cómo iniciar un emprendimiento social?

Foto: Reuters

“Los negocios sociales son empresas creadas para resolver problemas. Si todos creemos en ello, desaparecerá la oscuridad”, Muhammad Yunus

 

 

Por Cynthia E. Santiago Franco*

 

 

Muchos hemos fantaseado con la idea de tener nuestro propio negocio, crear un medio con el cual no solo nos dediquemos a trabajar en lo que más nos gusta, sino que también nos ayude a tener libertad y solvencia económica en nuestra vida; sin  embargo, la realidad es que son pocas las personas que se atreven a hacerlo y son aún menos las que incluyendo a sectores sociales poco favorecidos crean lo que se conoce como negocio social, ¿pero qué es un negocio social?

Para Ashoka, un negocio social es aquel que utiliza mecanismos de mercado (ofrece un bien o servicio por el cual se recibe un pago que cubre sus costos y genera excedentes) para brindar mayores beneficios a sectores de la sociedad que hoy están excluidos.

Lo que realmente los hace diferentes es su misión, el beneficio social, la inclusión y la apertura de nuevas oportunidades.

Creada en el 2010 por Alexander Eaton y Camilo Pagés, Biobolsa es una empresa de impacto social que tras detectar el gran número de residuos orgánicos que las pequeñas granjas generan, decidió comenzar a promover un cambio de hábitos a través del uso de biodigestores, los cuales están destinados a convertir dichos desechos en energía, ayudando así a que estos productores agrícolas reduzcan sus gastos.

Además, Biobolsa enseña a los usuarios a aprovechar al máximo los recursos disponibles, visitando junto con técnicos especializados las granjas y realizando durante más de un año una labor de seguimiento, lo cual genera un cambio de cultura en el uso de los recursos disponibles.

Otro ejemplo de negocio social es el emprendedor Enrique Lomnitz, quien decidió buscar una solución para uno de los problemas más grandes que aquejan a México: la falta de agua.

Para eso Enrique creó Isla Urbana, un proyecto sustentable que se basa en la venta e instalación de sistemas de recolección de agua de lluvia, los cuales pueden ser adaptados a cualquier tipo de vivienda, logrando de esa manera que su idea pueda ser aprovechada por un mayor número de habitantes. La meta de este emprendimiento social es que la población adquiera responsabilidad sobre el abastecimiento y cuidado del agua, asegurando que durante toda la temporada de lluvias las personas puedan crear una reserva del líquido, lo que ayudará no solo a que ellas reduzcan sus gastos sino que también hará que participen reduciendo la sobreexplotación de los mantos acuíferos.

Del mismo modo, Enrique realiza programas de concientización ciudadana y capacitación de arquitectos, plomeros, ingenieros y grupos de vecinos para enseñarles a replicar el modelo de manera independiente. Isla Urbana también cuenta con un equipo de investigación que monitorea la calidad del agua recolectada y cuida el buen funcionamiento de los sistemas instalados, todo eso con la intención de obtener información que los ayude a realizar mejoras e innovaciones.

Es cierto que nos encontramos ante un nuevo paradigma que presenta más  preguntas que respuestas, pero eso no quiere decir que no se trate de un  modelo que brinde impacto social positivo y retorno económico.

Los negocios sociales tratan de humanizar la economía de mercado, de recordar que todos formamos parte de un mismo mundo que día a día nos presenta más y difíciles retos que únicamente seremos capaces de sobrellevar si unimos fuerzas para demostrar que hay otra manera de hacer las cosas, donde llevar mejoras a la sociedad es posible.

Para aquellos que deseen ampliar la información recomendamos entrar a la siguiente página y descargar el contenido que Ashoka comparte sobre los Negocios Sociales.

 

*Cynthia E. Santiago es voluntaria de Ashoka

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