Tras protestas, Rousseff propone elevar en 22,000 mdd el gasto social

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil (Foto: Reuters).

La mandataria brasileña respondió también a otras de las exigencias de los manifestantes, proponiendo invertir 22,000 millones de dólares para mejorar el transporte público y construcción de nuevos hospitales.

 

Reuters

 

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, propuso el lunes una reforma política para atender las demandas de más de un millón de personas que sacudieron la mayor economía de América Latina con protestas contra la corrupción y los servicios ineficientes.

En un discurso ante gobernadores y alcaldes, Rousseff dijo que convocaría a un referéndum para que los brasileños decidan si quieren cambiar las reglas de un sistema político percibido por muchos como corrupto y desigual.

“Las calles nos están diciendo que el país quiere servicios públicos de calidad, quiere mecanismos más eficientes de combate a la corrupción que aseguren el buen uso del dinero público, que quiere una representación política permeable”, dijo.

“Todos nosotros sabemos donde están los problemas”, añadió. “Todos nosotros sabemos que podemos construir soluciones”.

La reforma política fue la respuesta más contundente de la mandataria a una ola de protestas que estremeció Brasil en las últimas dos semanas, erosionando su popularidad con miras a la reelección en el 2014.

Rousseff respondió también a otras de las exigencias de los manifestantes, proponiendo invertir 22,000 millones de dólares para mejorar el transporte público. Además dijo que construiría nuevos hospitales y contrataría médicos extranjeros para mejorar la cobertura de salud pública.

Las demandas populares a las puertas de un año electoral han hecho temer un mayor relajamiento de la disciplina fiscal, algo que Rousseff negó en su discurso.

Los manifestantes han criticado el gasto excesivo de fondos públicos en la construcción de estadios para la Copa Mundial de fútbol 2014.

Aunque las protestas se han desinflado en los últimos días, podrían recrudecer el miércoles cuando la selección de Brasil enfrente a Uruguay en las semifinales de la Copa Confederaciones en la ciudad de Belo Horizonte.