El caso Trayvon vs Zimmerman, en perspectiva

Foto: Reuters.

George Zimmerman disparó y mató en 2012 al adolescente afroamericano Trayvon Martin. Un juzgado lo acaba de declarar no culpable, pero el fantasma del racismo pende sobre el veredicto.

 

El caso recientemente revisado por una Corte de la Florida, donde  George Zimmerman disparó y mató en 2012 al adolescente afroamericano Trayvon Martin, produjo un veredicto de libertad ante la existencia de la duda razonable producto de la incertidumbre de los hechos que no pudieron acreditar su culpabilidad.

El caso ha llevado a un sin número de manifestaciones, y la percepción de aspectos raciales en el fallo no se ha hecho esperar, sobrepasando a la de la portación de armas por civiles, pues Zimmerman no era policía, era un miembro de la comunidad prestando servicios de vigilancia vecinal. La discusión del caso debe contemplar ambos aspectos que no son excluyentes uno del otro.

Si se observan los fallos por estado en la unión americana, muchos de ellos recaen en afroamericanos y latinos más que en blancos, en proporción de cuatro a uno de acuerdo a la última publicación del Times.

En esta correlación la publicación también atiende a que son los blancos los que mayor acceso a la educación tienen, y la tendencia es a la disminución de la criminalidad, mientras que la población  afroamericana y latina con menos estudios es recurrente en procesos criminales.

El estudio omite las características raciales de los juzgadores y los jurados, lo que sería ideal para conocer efectivamente la existencia de prejuicio racial en la aplicación de la jurisprudencia, que no es la creación sino la interpretación del derecho a través de los hechos dados, no apela a factores raciales, busca los fines del derecho como lo son la verdad y la justicia. Los jueces hacen una valoración legal sin abandonar el plano sociológico-axiológico para llegar a la verdad, y  al no encontrar elementos de suficiente responsabilidad, dejan en libertad a los acusados.

El caso de Zimmerman no es creación de derecho fuera del ordenamiento legal de la Florida, sino una extensión de la norma a casos no previstos expresamente, por suponer que ésta es una proposición incompleta, que adquiere un significado más amplio en su interacción con la totalidad del sistema de leyes, el fallo puede no agradarnos, pero sin los elementos probatorios que mostraran la intención y no la defensa propia del acusado, queda en la duda razonable. La propia juez del caso llamó al jurado a usar el sentido común para establecer que pruebas podían ser más fiables y a confiar en sus propias conclusiones, les sugirió usar su juicio sobre la fiabilidad de los testigos y de las circunstancias y añadió que “ni la simpatía ni el enojo cuentan, son emociones que no deben influir en su veredicto”.

La versión de Zimmerman sobre su actuación en defensa propia  se sostiene en que Martin Trayvon le pegó un puñetazo en la nariz, le empujó y al caer al suelo comenzó a golpearle y sacudir su cabeza contra el suelo, por lo que éste  tuvo que dispararle.

Llama la atención el dato que despertó sospechas en Zimmerman respecto a Martin como un criminal, éste llevaba puesta la capucha de su sudadera. La interrogante es ¿se puede acusar a alguien sólo por su aspecto físico? Sin duda no, el caso ha generado malestar en diversos estados y desde la presidencia, Barack Obama mostró su irritación al sentenciar  “Trayvon Martin podía haber sido yo hace 35 años”, lo que orilló al gobernador de Florida, Rick Scott, a nombrar a una fiscal especial para investigar el caso y llevarlo ante los tribunales. Esto resulta en una aspirina para un cáncer que se desarrolla lento ante el desafío de una justicia efectiva que llama a una mayor educación, la regulación del uso de la fuerza y la venta de armas de forma controlada.

“El derecho es, así, la expresión de los más fuertes y no de los más justos, y será tanto mejor en cuanto los más fuertes sean también los más justos.” N. Bobbio

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