El futuro de la ‘conversación México’

Foto: Reuters.

 La “conversación México” se trata de reconocer lo logrado y a quienes lo han logrado, aceptar lo que tenemos y no tenemos, así como ver qué falta para llegar a donde anhelamos, ponernos en acción y crear hoy ese futuro que nos inspira.
La “conversación México” –lo que se dice, piensa y opina de México en general- ha rebotado en el mundo de forma importante. En los últimos meses y, principalmente a raíz del cambio de administración, las expectativas respecto al futuro del país han mostrado un aceleramiento que asombra.

De pronto, es inusitado el nuevo interés en México en la escena mundial, enfocado al potencial de crecimiento y a las oportunidades de inversión.

Los editoriales en publicaciones internacionales y medios especializados hacen eco de lo que se llama “el momento de México”, (MeMo) por sus siglas en inglés. La mirada sin duda está puesta en nosotros. La llegada de capitales al país y los anuncios de nuevas inversiones no hacen otra cosa más que validar las expectativas que se han creado y las acciones que hasta la fecha ha emprendido la actual administración.

Esto es un avance extraordinario respecto a los últimos años, en que la “conversación México” predominante fue la violencia. Los mensajes y la comunicación del gobierno anterior se centraron y giraron en torno a la violencia y la “conversación México” fue capturada por ese mensaje. El país completo estuvo enrolado en esa conversación que por su naturaleza también creó expectativas -en todos los ámbitos- y percepciones de que estábamos mal e íbamos para peor. Que había algo intrínsecamente mal con México. Estado fallido.

Sin embargo, ahora nos llega desde fuera una conversación llena de puntos de vista poderosos respecto al país, respecto a su presente y su futuro. Aunque si bien esta conversación ha permeado e impactado a un sector importante de la población, esto no ha sido uniforme. Las recientes encuestas realizadas por diversos medios y casas encuestadoras indican que existe una brecha notable entre la opinión pública y la opinión publicada. Es decir, para la ciudadanía el nivel de enrolamiento en la conversación México es menor que para los líderes de opinión y analistas.

En este sentido, es fundamental como país aprender a hablar de nosotros mismos de forma tal que tengamos poder para realizar el proyecto de nación que perseguimos como ciudadanos. Las expectativas económicas no son otra cosa que una conversación expresada en el lenguaje, que influyen en la marcha de la economía, la toma de decisiones y, por ende, en los proyectos, tanto los que emprendemos como en los que dejamos de emprender.

Hace falta mucho camino por recorrer en cuanto a aprender a hablar de una forma que funcione para nuestro país. Es necesario darnos cuenta que hablar de nuestro país va más allá de hablar bien de un gobierno. Es reconocer lo logrado y avanzado, lo que no significa “venderse”.

Además, el que existan cosas que destacar no quiere decir que no hay un siguiente nivel hacia el cual avanzar. No se trata de negar, sino de crear. No se trata de describir, sino de actuar. Criticar, buscar lo negativo, encontrarle el ángulo perdedor a una situación, invalidarnos o dudar de todos y todo, no nos lleva ni a tierra firme, ni a puerto seguro y mucho menos al futuro que anhelamos.

Por último, tampoco se trata de hablar bien por hablar bien o sembrar buenas noticias -simplemente por el hecho de hacerlo-, ni se trata de motivación o buenos deseos.

Esto requiere un tipo especial de “conversación México”. Una conversación acerca de lo que es posible, lejos de que algo no se puede, no funciona o no me gusta. En el fondo, una “conversación México” poderosa rompe con el acuerdo generalizado, reta las verdades del momento, rompe con nuestro quedar bien y nos lleva más allá de la comodidad del juicio, la crítica, la opinión y la contemplación. Se trata de reconocer lo logrado y a quienes lo han logrado, aceptar lo que tenemos y no tenemos, así como ver qué falta para llegar a donde anhelamos, ponernos en acción y crear hoy ese futuro que nos inspira.

En última instancia, la “conversación México” es una forma de ver las cosas para hacer algo al respecto a las condicionas que enfrentamos, como sociedad, empresa y ciudadanía.

Sin importar lo compleja que sea la situación que enfrentemos, siempre hay salidas que nos fortalecen. De esto se trata. Ver a México más grande que sus problemas y más poderoso que sus circunstancias.

Crear e impulsar esta conversación poderosa de México es un honor, una oportunidad y un privilegio que tenemos los mexicanos. De nadie más.

 

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