Invirtió un euro y se hizo millonario

Corría 2003 cuando Telefónica decidió liquidar los activos de Bumeran, debido a que no la consideraba una unidad de negocios rentable en América Latina; ésa fue una situación de oportunidad para Nicolás Tejerina, CEO de Navent.

Nicolás con dos euros creó un emporio.

*Este texto fue publicado originalmente el 25 de abril de 2016.

 

Por Enrique Hernández, enviado

BUENOS AIRES, Argentina.- El 2003 es recordado por Nicolás Tejerina, CEO de Navent, como el año en que adquirió en un euro los activos y la deuda del portal de empleo Bumeran, una empresa de Telefónica. Ahora, en su sala de juntas ubicada en el barrio de Belgrano, en Buenos Aires, traza sus estrategias para continuar con la expansión de la décima empresa tecnológica de América Latina y en el mediano plazo planea llevarla a la Bolsa de Valores de Nueva York.

“La apuesta es ser la compañía de clasificados de empleo e inmuebles más grande de América Latina; cuando eso suceda tendremos una compañía que estará facturando entre 6 o 7 veces más de lo que factura hoy y será una compañía que por su tamaño prepare su apertura de capital en la bolsa de Estados Unidos”, señala a Forbes México.

“Nacimos de lo que fue nuestra frustración de cómo era buscar trabajo e inmuebles antes de que surgiera internet”, cuenta el empresario. Su apuesta se convirtió en una empresa con valor de mercado de 600 millones de dólares en 2015.

“Recuerdo que mi experiencia era buscar empleo imprimiendo cientos de curriculum vitae, y luego los llevaba a distribuir a distintas oficinas”.

“Yo hacía eso y lo hacía un millón de personas más, entonces eso se traducía en un millón de curriculum que las empresas recibían y se convertían en pilas y pilas de papeles”, expresa el emprendedor. Con el nacimiento de internet se digitaliza el proceso de búsqueda de empleo y vivienda para convertirlo en un negocio.

Vestido con jeans, camisa blanca y un suéter azul, abre las puertas de Navent, un holding integrado por los portales de empleo e inmuebles: Bumeran, Konzerta, Multitrabajos, Universobit, Zonajobs, Laborum, Adondevivir, Plusvalía, Compreoalquile, Imovelweb, Conlallave, Imovelweb Curitiba, Imovelpro, Inmuebles24, CRM inmobiliario y Zonaprop. A esos sitios recurren con la esperanza de encontrar nuevas oportunidades.

“Una oferta pública inicial el día de mañana nos va a permitir conseguir acceso a capital más barato de lo que tenemos hoy disponible como compañía en América Latina, al ser público también atraeremos mucho del talento, que formará parte de una compañía pública de tecnología de la región”, manifiesta.

“Sólo hay dos compañías de América Latina (MercadoLibre y Globant) que cotizan en la Bolsa de Estados”, dice. Y agrega que se inspiró en esas firmas para internacionalizar la suya.

“También el ser públicos nos dará una moneda, que son las acciones que nos va permitir acelerar más transacciones para la expansión”, pronostica Tejerina, quien a los  25 años de edad asumió la responsabilidad de dirigir Bumeran. La empresa era manejada y administrada por la española Telefónica, quien de la noche a la mañana decidió hacerse a un lado el negocio y retirarse.

Corría 2003 cuando Telefónica decidió liquidar los activos de Bumeran, debido a que no la consideraba una unidad de negocios rentable en América Latina. Tejerina era gerente general de Bumeran, y veía un gran potencial en mercado de clasificados digitales.

El emprendedor hizo un viaje a España para convencer a los abogados de la compañía de telefonía y medios para evitar la quiebra, y así evitar el despido de 40 empleados. La tarea no era nada fácil, porque Bumeran tenía una deuda de 500,000 dólares. Mucho dinero para Nicolás Tejerina y Alejandro Navarro, su socio, quienes se costearon un viaje y al final pagaron un euro por Bumeran.

 

¿En qué invertirían los CEO de Argentina un euro y un dólar? 

“En algún momento de nuestra historia Terra, la empresa de Telefónica, fue accionista de Bumeran y fue con ellos que trabajamos juntos. Luego Terra se fue por su camino y nosotros por el nuestro y hemos mantenido el negocio”, manifiesta.

Durante sólo 2 años pagaron la deuda y sanearon Bumeran.com. Lograron hacer un negocio rentable, que enfrentaba los intereses de los medios impresos de América Latina, usados para publicar clasificados de empleos e inmuebles.

Clarin y La Nación, dos de los diaros de mayor circulación en Argentina, se dieron cuenta del dinero que dejaba internet y lanzaron en 2007 sus portales de empleo: ClarinEmpleos.com y ZonaJobs, respectivamente. Con ello peleaban por quedarse con parte del mercado de Bumeran, quien ese momento ganaba la partida e imponía un nuevo rumbo a un negocio, que estaba siempre en manos del papel y de las inmobiliarias.

A la par crecían otros proyectos vinculados a internet como MercadoLibre y Despegar, que ganaban posicionamiento sobre el modelo tradicional de venta de productos y viajes. Las ‘puntocom’ iban metiéndose a las computadoras de Latinoamérica, incluso aterrizaron para quedarse y conquistar a los inversionistas de Wall Street.

Mercado Libre y Globant son las únicas firmas argentinas con acciones en el extranjero, ya que eso les da un sello de garantía y protección para sus inversionistas minoritarios, recuerda Bernardo Mariano, socio del Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC).

Ambas compañía no hicieron ofertas públicas iniciales en el Mercado de Valores de Buenos Aires (Merval), porque no se les da ningún beneficio y sólo les genera costos adicionales por la situación macroeconómica de Argentina, que cerró el mercado al flujo de capitales, señala el especialista en asuntos bursátiles.

“Cualquier otra empresa que quiera levantar capital no lo hará localmente, porque no siente que le den garantías mínimas a los inversionistas extranjeros, y lo hará en el exterior”, sostiene el también socio de la firma Equity Research Desk, con sede en Londres, Inglaterra.

“Las compañías de mercados emergentes que querían atraer a inversores extranjeros prefería listarse en Nueva York o Londres, porque protegía a los inversionistas minoritarios”, recuerda Bernardo Mariano.

En 1998 y 1999 se forjó la gran burbuja de internet, donde se levantó mucho capital y muchos fondos de inversión llegaron a América Latina a financiar proyectos, comenta Nicolás Tejerina.

Para esos años, la penetración de internet en la región era de un dígito: “Hoy en América Latina la penetración de internet es de 50%, en esa época era de 3% a 4%”, revela.

Se comenzó el negocio acumlando masas de usuarios en diversos países. Es decir, se ganó la participación de mercado de 3% de Argentina, otro 3% de Brasil, así como 3% de México y de otras naciones. “Eso te da una masa importante de usuarios y te permitía acceder a más fondos financieros”.

Actualmente, Navent tiene como principales accionistas a los fondos de inversión norteamericanos Tiger Global Management, una empresa que tiene intereses en Despegar, Netshoes, Facebook y Linkedin, así como Riverwood Capital, un firma con inversiones en compañías de mayor desarrollo y tamaño.

“Entre los dos compañías hemos levantado en los últimos años entre 130 y 140 millones de dólares; mucho de ese dinero se destinó para abrir oficinas y para comprar compañías”, señala Nicolás Tejerina, quien se dice amante de los tacos al pastor, luego de estar viviendo y trabajando por 4 años en México.

La firma para 2015 destinó 70 millones de dólares para seguir posicionado el negocio de clasificados de empleo y vivienda en América Latina.

“En todos los sigiuentes años estaremos aumentando nuestra inversión en 20 y 30 millones de dólares”.

“Como compañía proyectamos que en los próximos cinco años vamos a crecer a una tasa compuesta de aproximadamente 30%”. Las ganancias obtenidas por la venta de clasificados se reinvertirán en productos, en mercadotecnia, en la profesionalización de operaciones, así como en aplicaciones móviles para atraer a las pequeñas y medianas empresas y usuarios que usen teléfonos inteligentes. La mitad del tráfico pasará por los dispositivos móviles.

Los portales de clasificados cada mes publican 2.5 millones de ofertas de empleo, renta y venta de inmuebles en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Panamá, Perú y Venezuela. Hasta esa plataforma virtual se acerca mensualmente más 16.7 millones de usuarios únicos, eso equivale a casi dos veces la población de la Ciudad de México.

“Al menos 30% de los trabajos en América Latina se consiguen por internet”, subraya. Todo el futuro laboral y para conseguir una vivienda está en manos de 950 empleados distribuidos en 27 oficinas regionales en América Latina, siendo México, Brasil y Argentina, los mercados más importantes para la compañía.

Las empresas tecnológicas en Argentina surgen en la década de los 90, cuando empezó la primera ola de inversiones y del espíritu emprendedor, así como hubo varios microempresarios, comenta Nicolás, quien dice ser aficionado de River Plate y fanático de Star Wars.

“Cuando se empiezan a escribir historias exitosas eso genera imitación y replican esas conductas. El hecho de que una empresa como Mercado Libre haya sido pública ha inspirado a muchas personas en Argentina a seguir ese camino, tal vez en otros países les falta la motivación de que sí se pueden lograr las cosas”, agrega.

MercadoLibre se formó, creció y se convirtió en una economía producto del trabajo de sus inversionistas que trabajaron y apostaron por la innovación, dice el fundador de Navent.

Argentina se convirtió en un país de emprendedores muy fuerte, y Brasil transita por igual camino. El mercado brasileño en últimos 3 o 4 años levantó mucho capital: “Vamos a ver empresas muy grandes”, sostiene.

“Hay mucho entusiasmo por la economía mexicana, va haber mucho apetito de inversores por invertir en compañías de servicios disruptivo como el servicio de Uber, clasificados, comercio electrónico”, ve con optimismo el empresario argentino.

“Carlos Slim domina el mundo de las telecomunicaciones, pero faltan algunos ejemplos en el rubro tecnológico que motiven a los jóvenes del Distrito Federal, en lugar de ir a chambear a la típicas grandes empresas, se generen un negocio de tecnología”, manifiesta.

Se declara como muy aburrido para elegir una comida: “El asado es mi comida por excelencia, después son los tacos al pastor, un gusto que me nació luego de vivir 4 años en México”, dice. “Le agarre el gusto al picante”, menciona. En cuanto a gustos musicales, el emprendedor aclara que oye música electrónica y “punchis punchis”.

Otra de sus pasiones es el golf, incluso en sus oficinas hay una especie de green en una pequeña habitación donde se divisan tres bolas y un palo. Lo suficiente para dar un golpe estilo Tiger Woods.

“Me gusta mucho el golf porque me permite estar con la naturaleza, y eso permite despejarme la mente después de estar todo el día encerrado. Es un juego de mucha estrategia. Cuando puedo me gusta esquiar con mi familia”.

“También, golf a veces me ayuda, como soy una persona con altos niveles de ansiedad me facilita descargarme. Me armé un club de caminatas en la oficina, porque a tres cuadras tenemos lagos y salimos a caminar”. El golf lo libera de la ansiedad y lo pone en el mapa de los empresarios tecnológicos argentinos.

—¿Quién fue tu ejemplo para crear Navent?

—En un viaje realizado en 1998 pasé por la típica historia: No sabía lo que quería ser y estuve dos meses en Nueva York, vi en ese momento como nació la empresa Yahoo. Ahí me di cuenta de primera mano cómo estaba creciendo el negocio por internet. Por otro lado viví en 1999 y 2000 todos los lanzamientos de empresas por internet en América Latina; en ese momento más del 50% de las empresas salieron de Argentina, había un ecosistema donde estaban tus amigos y toda la gente que conocías de la universidad, compañeros estaban lanzado compañías de internet y eso generaba un entusiasmo.

—¿Cuántos de tus amigos tienen una empresa como la tuya?

—Todos vivieron el típico chiste de ‘be to see’, es decir en internet se hacían business to consumer; y decíamos que eran ‘be to be’, ‘be to consulting’ o ‘back to back’. Muchos a las primeras tormentas se marcharon y siguieron carreras en consultorías y bancos. Para mí MercadoLibre es un ejemplo inspiración y hay otras compañías como Despegar.

—¿Por qué seguir el ejemplo de MercadoLibre?

—Miramos que MercadoLibre y Despegar empezaron muy chiquitas en Argentina, cuando explotó la burbuja de internet y todo el mundo pensaba que éramos malísimos, inclusive sacábamos todas nuestras comunicaciones en puntocom, porque era sinónimo de malo y se perseveró en las malas y buenas.

—¿Van a invertir en plataformas para vender viajes y productos por internet?

—Nosotros no nos vamos a meter en esos caminos, porque son compañías que emplean a miles de personas, así como son muy sólidas y crearon marcas ganadoras.

—¿Cómo le hicieron para llegar a otros mercados de América Latina?

—Hubo un espíritu aventurero de querer conquistar las economías más grandes de la región. La primera oficina fuera de Buenos Aires fue Bumeran México, la cual se abrió en enero de 2000. Al principio se envió a un ejecutivo argentino, incluso viví cuatro años en México. Se invierte en publicidad para que haya actividad y los anunciantes publiquen. Una vez que hay un determinado nivel de volumen, se contrata a gente local y ejecutivos de otros países que les interese la experiencia internacional y así empezamos a generar negocios. En otras ocasiones compramos compañías que ya operan.

—¿Su presencia es fuerte en el mercado de hispanos?

—Y Brasil. En el negocio de inmuebles es nuestro principal negocio en Brasil, allí tenemos un millón de inmuebles publicados hoy en  Inmóvil Web. Después le sigue Inmuebles24 en México, luego Argentina con Zonaprop. En el negocio de trabajo no nos hemos metido en Brasil, pero sí en México y Argentina, que son nuestras principales oficinas en América Latina.

—¿Han vislumbrado llegar al mercado hispano de Estados Unidos?

—En algún momento consideramos meternos a tratar de abrir el servicio de empleos para las audiencias hispanoparlantes de Estados Unidos. Los empleadores no discriminan entre uno que habla español o alguien que habla inglés. Buscan curriculums calificados, independientemente del idioma, religión o el país de origen. No nos pareció armar una propuesta en ese sentido.