Juan O’Gorman: tradición, utilidad y poesía

Foto: bc.unam.mx

Para el artista, las necesidades populares en el arte fueron muy importantes, la arquitectura colectiva era parte de la visión social en la que debía construirse el progreso de los mexicanos.

 

La figura de Juan O’Gorman contiene matices complejos dado su carácter multidisciplinario; no obstante, el dominio del espacio,  la visión orgánica de la arquitectura, el color,  la necesidad y la función, son algunos elementos que yacen en  las obras del  pintor y arquitecto mexicano.

O’Gorman nació  en la Ciudad de México el 6 de Julio en 1905. Creció en Coyoacan, cercano a la sensibilidad del espacio por la condición de su padre, Cecil O’Gorman, que era ingeniero y después pintor.

Estudió  en la Facultad  de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México  (UNAM) y tuvo una influencia del arquitecto francés Le Corbusier. Se relacionó con algunos de los mejores arquitectos de su generación como Carlos Lazo con el que coordinó la construcción de la Biblioteca Central en Ciudad Universitaria, también diseñó la casa-estudio del muralista mejor posicionado de la época, Diego Rivera.

La escuela de la Bauhaus y su proyecto funcionalista que responde a la prioridad utilitaria social  por encima de los valores estéticos,  influyeron en la formación del joven arquitecto, que más tarde implementaría en su obra. Las necesidades populares en el arte fueron muy importantes para él: la arquitectura colectiva era parte de la visión social en la que debía construirse el progreso de los mexicanos.

Concebía su actividad pictórica como una terapia ocupacional. Su añoranza  era haber nacido en el siglo XIII para aprender  sobre frescos con los artistas italianos. Priorizaba el dibujo como la estructura de una pintura, y pensaba que un fresco debía planearse casi tanto como una casa.

Entre sus primeros trabajos como arquitecto se encuentran algunas primarias públicas que hizo en 1932,  y que tenían como argumento principal  la utilidad, para que más niños tuvieran acceso a la educación con el mismo presupuesto para una sola escuela.

En 1938 inició su carrera como muralista tras el encargo de decorar el aeropuerto de la Ciudad de México con tres murales. Dos de ellos fueron borrados tras una polémica con el embajador alemán por una alegoría antifascista de Hitler y Mossoulini representados como dos dragones.

 

Arquitecto orgánico

 

Juan O’Gorman concebía que la arquitectura orgánica se traducía como regional  con base en las tradiciones,  que sirven para comprender las formas de la arquitectura  y su pasado, para poder recrearla y que  continúe desarrollándose desde las costumbres.

La Arquitectura orgánica es el vehículo de armonía entre el hombre y la tierra. Las raíces de México: soldados, campesinos, mujeres recolectoras,  la sociedad que caminaba en la tierra y  también la cultura mexicana moderna.

Para  1948, emprendió  el diseño de su proyecto más ambicioso y por el cual se le conoce a nivel mundial: la Biblioteca Central de la UNAM, que terminó en 1952.

Con cerca de 4,000 metros cuadrados, la Biblioteca Central está divida en cuatro murales: norte y sur, oriente y poniente, todos hechos con mosaicos de piedra. Viajó por   la República Mexicana en busca de minerales de diversos colores para la construcción de sus mosaicos. Su idea era que por medio de los murales, se pudiera instruir a las personas sobre  diferentes momentos de la humanidad, como hizo con su  fresco sobre la revolución mexicana en el castillo de Chapultepec.

Entre los temas que componen los cuatro muros de la Biblioteca Central  se encuentra la noción de  las deidades mitológicas, la idea del universo, la relación de opuestos como el día y la noche, el entendimiento del mundo antiguo mexicano, las raíces prehispánicas, la conquista de América, la vida campesina, la revolución mexicana, el progreso a través de la ciencia  y la unificación de México.

Foto: bc.unam.mx

 

Pintura objetiva

 

Se distanció de la Arquitectura porque la concebía para hombres de negocios, perdió el interés durante el auge mundial de la construcción de edificios corporativos. Opinión que contrasta con sus primeras posturas utilitarias sobre la cuestión estética, sin embargo, no se desentendió de su pasado y todavía en su pintura autorretrato múltiple, habitan elementos de su identidad arquitectónica.

O’Gorman solía decir que la pintura era subjetiva, pero que si se intentaba percibirla de manera objetiva, lo que tenía que hacerse era revisar cuánto costaba la pintura para saber quién era el mejor, que en ese momento el artista más cotizado era Rufino Tamayo.

Por otra parte, la geometría del detalle e introspección poética combinada con elementos sociales en México son los principales temas en sus pinturas. En contra de los postulados marxistas a los que calificó como demagógicos, defendió el arte religioso porque impulsó el espíritu humano en la construcción de monumentales espacios arquitectónicos y pictóricos. Sin embargo, tampoco disminuyó en su obra la crítica gubernamental.

En la parte final de su vida, se concentró en la pintura de caballete. El autorretrato múltiple muestra la influencia de las vanguardias europeas, sobre todo del surrealismo. Comenzó a emplear un lenguaje onírico con algunos elementos geométricos y permanecieron sus juegos con las dualidades simbólicas.

No obstante,  la demolición de su casa que consideraba poesía en piedra, aunado al distanciamiento con su hija adoptiva, le dio un matiz pesimista a su carácter durante sus últimos días de vida, que  reflejó en su forma tan decidida  para morir por envenenamiento, herida de bala y ahorcamiento en enero de 1982.

La fantasía y la visión utilitaria en la obra de Juan O’Gorman representa un momento que  cimentó y modificó las artes plásticas de la primera y segunda mitad del siglo XX en México. Entre sus obras más representativas se encuentran el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, la casa Cecil O’Gorman, la Biblioteca Central de la UNAM y la Casa Juan O’Gorman.