La diferencia entre delegar y dar órdenes

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Compartir la carga de trabajo no significa dar órdenes, es más bien una estrategia basada en la confianza del equipo  y la retroalimentación efectiva.

 

“El precio de la grandeza es la responsabilidad”

Sir Winston Churchill

 

A decir de los expertos, una de las cualidades del buen líder es saber delegar. Algunos han interpretado esta premisa como la facultad de ejercer la subordinación, dándose gusto con toda la planta laboral.

Desde mi perspectiva, se trata de una actitud que permite alcanzar objetivos comunes, al tiempo que nuestro equipo de trabajo crece y se prepara para mayores retos.

En mi experiencia, delegar con responsabilidad se traduce en:

•             Confiar en nuestra gente

Estas personas llegaron a nuestro equipo por sus habilidades y competencias. Este hecho debiera de ser suficiente para pensar que son capaces de desarrollar las actividades que se les asignen.

•             Establecer canales de comunicación efectivos

Un estrecho diálogo entre los colaboradores y el líder facilita la acción de delegar. Para que esto ocurra es necesario mandar mensajes claros, ¿qué es lo que esperamos de ellos?, ¿cuál es el objetivo colectivo?, ¿cuál es el propósito de esta labor?, ¿cuáles son los tiempos de entrega?

•             Escuchar

Un líder no puede serlo si evita escuchar a su gente. Parece algo muy simple, pero en este punto es fundamental evitar la subestimación de los colaboradores. Muchos de ellos tienen aportaciones relevantes para la empresa y sus metas.

•             Supervisar

Que no se debe interpretar como acosar a los colaboradores. Es cierto que debemos encauzar los esfuerzos del equipo, pero eso no debe traducirse en un marcaje personal que denote nuestra falta de confianza.

•             Retroalimentar

Es la oportunidad de observar el trabajo de nuestros colaboradores, agradecer y reconocer sus aportaciones, recomendando algunos ajustes. La intervención es integral y no servirá si sólo observamos o sugerimos cambios.

Al final, delegar implica dejar a un lado el narcisismo propio de quien está bajo los reflectores. Quien piensa solamente en sí mismo es incapaz de entender, y mucho menos, hacerse responsable de un equipo de trabajo.

 

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