La Pirinola de la salud y tus finanzas

Foto. Reuters.

Identifica los tres tipos de sucesos que pueden poner en riesgo tu seguridad y la de tu familia, y luego mira cómo protegerte.

 

 

 

En la tierra del jabonero dicen: el que no cae, resbala. Todos a lo largo de nuestra vida enfermamos y sufrimos accidentes más o menos graves, esta realidad impacta, además de nuestra biología, nuestras finanzas.

 

La probabilidad:

Algunos factores que la afectan están relacionados con tu edad, ocupación y, por supuesto, tú propia genética, responsable de una buena parte de los padecimientos llamados crónico-degenerativos, como la diabetes.

México tiene la tasa más baja de casos de cáncer en América Latina, gracias a sus programas de prevención. Se estima que 75 de cada 100,000 habitantes enferman de alguno de los tipos de cáncer, siendo los más frecuentes el de mama y próstata. Casi 13 de cada cien muertes en el país las debemos al cáncer…

En el tema de accidentes, la frecuencia sube más y la edad resulta un factor determinante, pues se presentan más casos en edades jóvenes, digamos entre los 15 y los 45 años de edad. Se calcula que todos pasamos al menos por tres eventos delicados a lo largo de nuestras vidas. 

 

La gravedad:

Para ponerlo en términos sencillos, vamos a dividirlos en agudos, graves y catastróficos o no. Los agudos son cortos en su convalecencia, digamos que tardas unos 4 meses en sanar y olvidarte del asunto, con un gasto cercano a los 30,000 pesos en promedio; la mitad de los reclamos a una aseguradora son de este tipo.

Si fue agudo y catastrófico, generalmente atribuidos a fuerzas externas o virus y bacterias, tu gasto promedio excederá los 300,000 pesos, y en la aseguradora estos casos representan una cuarta parte de la incidencia y un gasto medio superior a un millón de pesos.

En el otro extremo del espectro están los crónicos y catastróficos, donde el gasto promedio dejaría muy mal paradas a la inmensa mayoría de las familias mexicanas, superando los 2.3 millones de pesos.

 

El remedio:

La palabra mágica, querido lector, es la prevención en todos sentidos: Contar con un fondo de emergencia que equivalga al menos a uno o dos meses de tu gasto corriente, guardar las precauciones mínimas en actividades cotidianas (como una conducción segura), la práctica de deportes con protección (como el casco si andas en bicicleta), equipo especial en deportes extremos, etc.

Las visitas cotidianas al doctor han salvado muchas vidas. Un cáncer detectado a tiempo verdaderamente hace la diferencia en el pronóstico e incluso en el gasto. Mujeres y hombres cruzando los 40 de edad estamos impuestos a visitar al doctor una vez por año al menos.

Después de contarte lo doloroso que resulta un padecimiento para tu bolso, no dejes de considerar seriamente darte de alta en algún sistema de salud, ya sea público, como el IMSS o incluso el Seguro Popular, o uno privado, si tus finanzas lo toleran.

Ahora bien, déjame erradicar de tu mente la idea de que los seguros de salud son costosos:

En este verano 2013, se lanzaron al mercado ofertas irrenunciables para poder adquirir un seguro de gastos médicos mayores. El sistema es flexible, de modo que tú eliges la red hospitalaria donde, al cortar lujos, abaratas enormemente el costo del seguro.

Eso no es todo: también te permiten decidir el deducible, coaseguro y otros servicios, como la protección dental, cero deducible en caso de accidente, cobertura en el extranjero y servicios de maternidad extendida, entre otras variables.

El servicio flexible te permite, como en el súper, llevar sólo aquello que tú necesitas y ahorrar el resto. Considera que a tu edad de jubilación será muy difícil poder pagar tu seguro privado, necesitarás haber hecho elecciones inteligentes a lo largo de tu vida productiva y ahorrar cantidades suficientes para afrontar los gastos en el retiro, y créeme, uno muy recurrente lo constituirán los gastos de salud.

 

 

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