La visión Palahniuk: la ficción transgresiva

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A Chuck Palahniuk hay que leerlo por su visión trasgresora del Universo Humano. Sus historias plagadas de violencia y entes marginales, sólo son las herramientas que utiliza para compartir con nosotros su manera retorcida y única de ver la vida y la sociedad humana.

 

“No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”

(“It is no measure of health to be well adjusted to a profoundly sick society”)

J. Krishnamurti

 
Cada autor importante tiene una particularidad por la que hay que leerlo. Algunos por sus temas, sus estructuras dramáticas y narrativas; otros por la construcción de personajes y atmósferas. Pero a Chuck Palahniuk (Pasco, Washigton, 1962) hay que leerlo por su visión trasgresora del Universo Humano. Sus historias plagadas de violencia y entes marginales, sólo son las herramientas que utiliza para compartir con nosotros su manera retorcida y única de ver la vida y la sociedad humana.

Su estilo es definido por él mismo como ficción transgresiva. Sus personajes son gente marginada de alguna manera, resentidos con el sistema de valores imperantes en la cultura del consumo masivo. Estos excluidos (outsiders) nos muestran la particular visión de un autor, que con humor ácido, crítica el American Way Of Life, y de paso nos sumerge en un profundo análisis acerca de las cosas que no están funcionando como deberían en todas las sociedades humanas —al menos en las occidentales—, en donde la injusticia, iniquidad e ignorancia son las verdaderas monedas de cambio, que determinan la vida de millones de personas, idiotizadas con la realidad distorsionada de los medios masivos de comunicación en especial la televisión y la escasa educación.

El célebre autor de El club de la lucha (1998) creció en una casa móvil en Burbank, Washington. Tras el divorcio de sus padres vivió, junto con sus tres hermanos, en el rancho ganadero de sus abuelos. Egresado de la escuela de Periodismo de la Universidad de Oregón en 1986, realizó algunas prácticas para la cadena de radio KLCC de la National Public Radio. Curiosamente tras colaborar por un tiempo con un periódico local, decidió cambiar de giro y trabajar como mecánico de diesel en la compañía de camiones Freightliner, hasta que su carrera como autor despegó.

También realizó trabajos como voluntario en un albergue para personas sin hogar; más tarde, colaboró en un hospicio como transportista para enfermos en fase terminal y llevándoles a reuniones de grupos de apoyo. Abandonó esta labor humanitaria tras la muerte de un paciente con quien se había encariñado. Quizá por eso que en sus novelas casi siempre aparecen estos centros de apoyo caricaturizados.

Es miembro de la rebelde Cacophony Society (que inspiraría el Proyecto Mayhem en El club de la lucha), en donde personas con tendencias anarquistas se reúnen anualmente para emborracharse y hacerse bromas pesadas. Muchos de sus personajes y libros reflejan la atmósfera de dicha sociedad.

El autor de Monstruos invisibles (1999) comenzó realmente a escribir ficción cuando acudía a talleres literarios de escritura peligrosa, impartidos por Tom Spanbauer, a quien por cierto, le debe mucho de su estilo minimalista.

Su primer libro, Insomnia: If You Lived Here, You’d Be Home Already, nunca fue publicado debido a su desilusión con la historia (aunque rescató una pequeña parte y la usó en El club de la lucha).

Cuando intentó publicar su siguiente obra, Monstruos invisibles, los editores la rechazaron por ser demasiado perturbadora. Esto le llevó a escribir su más famosa novela, El club de la lucha, con el objeto de intentar perturbar al editor incluso más para que la rechazara. Palahniuk escribió esta historia en su tiempo libre mientras trabajaba para Freightliner. Tras aparecer inicialmente como una historia corta en la recopilación Pursuit of Happiness (que sería el capítulo 6), Palahniuk la amplió hasta una novela, la que, en contra de sus expectativas, el editor estuvo dispuesto a publicar. Aunque la primera edición recibió críticas positivas y algunos premios, estuvo poco tiempo a la venta. Sin embargo, el libro se abrió camino hasta Hollywood, donde David Fincher completó la película en 1999.

Sus personajes marginales y extremos nos muestran a través de sus actitudes violentas y autodestructivas, hasta dónde podríamos llegar si tuviéramos uno o varios cables sueltos. El personaje emblemático de El Club de la Lucha, Tyler Durden, alterego del narrador sin nombre, cree firmemente que la única manera que le queda al hombre de encontrarse a sí mismo es través de la violencia y la autodestrucción. Esta es su única filosofía, su único credo.

De ahí, la idea de crear un club de la pelea en donde los miembros se destrozan cada noche, con la ilusión de descubrir su verdadero propósito en la vida. Es a partir de ahí, que los hombres cansados de ser adoctrinados por un sistema al que juzgan corrupto y decadente (la sociedad de consumo) deciden renunciar a su individualidad, y ser una vez más adoctrinados por un demente, que es incapaz siquiera de recordar quién es realmente. Terrible paradoja de la manipulación y los tiempos que corren, en donde cualquiera puede ser un líder.

Las reflexiones que se desprenden de su obra literaria son muchas. Pero quizá la principal sea que para Palahniuk, no hay posibilidad real de emancipación y libertad. Porque en el momento en que te has dado cuenta de que alguien te ha estado manipulando, lo primero que haces es renunciar a eso, en busca de alguien o algo más que te manipule de una forma que consideres más justa y menos corrupta.

 

Fragmento

“El viejo George Orwell lo entendió todo al revés.

El Gran Hermano no está mirando. Está cantando y bailando. Está sacando conejos de una chistera. El Gran Hermano está ocupado en reclamar tu atención a cada momento que pasas despierto. En asegurarse de que siempre estés distraído. En asegurarse de que permanezcas abstraído.

“En asegurarse de que se te marchite la imaginación. Hasta que sea tan inútil como tu apéndice. En asegurarse de que tu atención siempre esté ocupada.

“Y esta forma de ser alimentado es peor que ser observado. Si el mundo te mantiene siempre ocupado, nadie tiene que preocuparse por lo que tienes en la mente. Si la imaginación de todo el mundo está atrofiada, nadie más será nunca una amenaza para el mundo.

“Ya nadie es dueño de su mente. Concentrarse es imposible. No se puede pensar. Siempre hay un ruido royendo. Cantantes gritando. Gente muerta riéndose. Actores llorando.

“Los expertos en cultura griega antigua dicen que la gente de aquella época no creía que sus pensamientos les pertenecieran. Cuando los griegos de la Antigüedad tenían una idea creían que un dios o una diosa les estaba dando una orden. [….] Ahora la gente oye un anuncio de patatas fritas con sabor a crema agría y salen corriendo a comprarlas, pero a eso lo llaman libre albedrío. Por lo menos, los griegos de la Antigüedad eran sinceros”.

(Nana, Debolsillo, 2005, págs., 29-30).

 

Colofón

Retomando y a manera de colofón, podemos decir que de Palahniuk (convertido en autor de culto, con una docena de novelas publicadas), lo más importante es su impresionante visión decadente de la sociedad contemporánea; armado de un corrosivo humor negro, derrumba cada uno de los paradigmas sobre los que la sociedad posmoderna de consumo está cimentada. Sus personajes marginales no hacen sino recalcar el fracaso del decadente American Way of Life. Para él, la sociedad contemporánea está muerta y la única manera de redimirla es a través de la destrucción total de los paradigmas imperantes: el consumo, los medios, la violencia, la estupidez a raudales.

La idea subyacente de que para crear una mejor sociedad humana, primero hay que destruir por completo a la actual, es a un tiempo perturbadora y lúcida.

Su labor como autor es invaluable, en una época en donde todo se comercializa y se “vende como pan caliente”; la literatura no es la excepción. Su visión devastadora mantiene al lector lleno de expectativas de todo tipo. Con toda la manufactura de la literatura popular, las obras de Palahniuk poseen una voz inquietante y perturbadora, que vale mucho la pena conocer y disfrutar.

 

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