Las lecciones de Obama para los mexicanos

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Nuestra generación ha aprendido que, solos, quizás podemos ir más rápido pero juntos podemos llegar más lejos. México y Estados Unidos pueden y deben consolidar una relación que responda a esta nueva realidad.

 

El presidente de Estados Unidos hizo el mejor uso de su habilidad retórica para ganarse a los mexicanos. Su extraordinaria capacidad para comunicar y conectar con los jóvenes permitió que su cuarta visita a México transmitiera un mensaje para cada mexicano más allá de la escena política.

El 25 de abril tuve el honor de asistir a la inauguración del Museo y Biblioteca Presidencial George W. Bush en donde se reunieron los cinco presidentes de Estados Unidos. Barack Obama, George W. Bush, Bill Clinton, George H.W. Bush y Jimmy Carter estuvieron juntos para demostrar que el amor y servicio que comparten por su país es motivo suficiente para hacer a un lado cualquier prejuicio. Un momento en el que dejaron ver que las palabras y las acciones pueden estar en sintonía y dar una enorme lección de civilidad que supera cualquier diferencia política o ideológica.

Ese mismo Obama que habló aquella mañana en Dallas frente a los líderes más influyentes con gran sencillez y empatía, fue el mismo que se dirigió a nosotros, a los jóvenes mexicanos para decirnos algo que, si bien ya hemos pensado y dicho varias veces, pareciera que esta vez provocó un eco mayor.

La forma y el fondo del discurso fueron la clave del mensaje del presidente en el Museo de Antropología. Es momento de reconocer nuevas realidades, no podemos seguir pensando y actuando como si la realidad fuera estática. Tenemos que vernos de manera distinta para tratarnos de manera distinta.

La sociedad civil en México se ha ido consolidando y tiene la capacidad para ser la voz y el motor que defienda la dignidad de todas las personas y promueva el Estado de Derecho, dos retos pendientes. En Un millón de jóvenes por México creemos que esta transformación es absolutamente posible y por eso hemos puesto manos a la obra. Estamos conscientes y demostrando tal como dijo el presidente Obama, que somos el sueño y también la realidad. Nuestra generación ha aprendido que, solos, quizás podemos ir más rápido pero juntos podemos llegar más lejos.

México y Estados Unidos pueden y deben consolidar una relación que responda a esta nueva realidad; una relación en donde no necesariamente tiene que haber un ganador y un perdedor como se ha creído por muchos años. El presidente Obama aplaudió los cambios que México ha impulsado internamente y reconoció que la relación es entre pares e iguales. Incluso fue más allá al decir que Estados Unidos no sólo es el vecino más próximo o el amigo más fuerte sino el país con mayor interés en que México tenga éxito.

La lección es muy clara, si tú no te la crees, nadie te la va a creer. Como dijo el presidente Obama, los mexicanos somos los únicos capaces de transformar a México. Tenemos todo en nuestras manos para hacer que así suceda. Si queremos que estas palabras no queden en un discurso más para la historia y realmente reflejen lo que podemos lograr, entonces tenemos que asumir una actitud triunfadora. Los jóvenes somos el sueño y también la realidad, hagamos equipo, ¡hagamos historia!

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