LincoLn, el romanticismo de la hotelería tradicional

Foto: Fernando Luna Arce.

The A-list del sector empresarial se reúne en su club privado del restaurante LincoLn, mientras los paladares más exigentes descubren propuestas gastronómicas con carácter.

 

LincoLn, como todos los proyectos destinados a perdurar, nace de una inquietud sincera y auténtica. Cambiar radicalmente de vida exige agallas, y muchas. En 2012 Fran, ex tenista profesional y directivo de una multinacional española, decidió cambiar los números por los fogones. Viajero y gourmand selectivo, dirige desde hace cuatro meses la propuesta gastronómica de un nuevo restaurante en Polanco.

Ambiciona retomar el romanticismo de la hostelería tradicional. Aquella cuyos fundamentos radican en la confianza, la experiencia y, sobre todo, el saber hacer sin prisa y con cariño. Porque un buen arroz no se hace en menos de 40 minutos… “Queremos ser auténticos. La autenticidad y la pasión son valores que o se tienen o no”, asevera Fran. Desea que el comensal descubra en LincoLn una referencia duradera y para ello propone una carta innovadora, más no pretenciosa, con seis platos especiales semanales que rinden tributo a la riqueza y diversidad del mercado mexicano. “Mole, maíz y escamoles son ingredientes fascinantes”.

Aquí conquista desde la decoración en colores turquesa y beige, diseñada por Carlos Cole, hasta la barra de licores con vidrieras propias de catedrales. Sin embargo, el secreto mejor guardado es el Club Epicure, destinado a un número limitado de comensales exigentes, amigos ilustres y personajes relevantes del ámbito empresarial mexicano. Un espacio donde se da esa difícil alquimia que logra que uno se sienta realmente como en casa. ¿A quién no le gusta un clásico?

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