Los libros y la isla

pacheco

Morirás lejos. Conmigo llevo la tierra y la muerte.

Quevedo/Séneca.

El ejercicio va más allá de retomar textos que aguanten las relecturas. Se trata de sobrellevar la soledad con los textos, encontrar compañeros de viaje. La subjetividad de cualquier listado hace del mismo una actividad meramente personal, y en muchos casos hasta lúdica. Lo interesante de la selección es el compartir y encontrar puntos de intercambio para los que somos adeptos a las historias.

La típica y cansada idea, repugnante para algunos puristas, de mencionar diez libros que se llevarían a una isla desierta suele ser meramente ociosa en muchos de sus casos. Pero valga el pecado del cliché para compartir diez libros que quien esto escribe se llevaría a releer por siempre. ¿Cuáles son los suyos?

10.- Julio Cortázar, Rayuela. Una idea cliché con un libro muy recurrente en las listas de muchos. Todos queremos a Cortázr y a Rayuela. Por su innovación, por su melancolía, el jazz, París, Buenos Aires, desencuentros, diferentes maneras de leerla. Por su multiplicidad y consistencia. Nada más. Es el libro que siempre recomendaría cuando se viaja. El club de la serpiente son los Vagabundos del Darma de Kerouack, son Los Detectives Salvajes de Bolaño. Una de las grandes nunca falla.

9.- Paul Auster, Trilogía de Nueva York. Historias que se bifurcan, novela policiaca metafísica escrita por uno de los referentes inevitables de la literatura contemporánea. Paul Auster se avienta tres novelas en una que en apariencia no están relacionadas. O sí. Laberintos narrativos y fluidez narrativa, son las armas de Auster en la confección de sus historias. Oscura, atrapante, la Trilogía de Nueva York es el libro ideal para esas largas noches en el mar.

8.- Raymond Carver, Tres Rosas Amarillas. Otro de los héroes de la literatura estadounidense contemporánea (sin heroísmos, por favor, como dijera él mismo). Historias mínimas, llenas de desolación y belleza. Económicas en sus formas pero sumamente introspectivas. Una serie de relatos breves, por un autor que en muchas ocasiones ha sido denominado “el heredero de Chejov” por su estilo elusivo e inminente al mismo tiempo. Justamente en esta selección, el cuento que da título al libro es una maravilla de homenaje al autor ruso, que sale completamente del estilo de relatos cortos que publicaba. Soledades, relaciones que se rompen, silencios que duran años. Carver suele tener poco de aquello que dieron a llamar “Realismo Sucio”, pero hay mucho de esos dos elementos en las historias que nos cuenta. Un imprescindible para los días solitarios en la isla.

7.- Michel Houllebecq-Las Partículas Elementales. Si usted se fue a la playa porque ya no creía en la humanidad y se llevó este libro, la puede pasar leyendo esta novela de uno de los franceses más controvertidos. Desolación por la especie humana, sumamente decadente y negro en sus humores. Un libro crudo y contundente sobre la búsqueda de redención del hombre contemporáneo.

6.- Leonard Cohen, Memorias de un Mujeriego. La violencia callada del amor. El cantante canadiense es antes que nada, un poeta de sólido estilo y trayectoria. Profundamente conmovedor y desgarrador en sus breves intervenciones sobre el verso libre. Leonard Cohen es la mujer que no nos deja dormir, el amigo al que traicionamos, la noche y sus desencantos. La serie de poemas que conforman Memorias de un Mujeriego, los mismo tienen historias oscuras y desoladoras, pero también profundamente hermosas y llenas de encanto amoroso. Qué bien hace al espíritu Leonard Cohen.

5.- Mark Oliver Everett, Cosas que los nietos deberían saber. Mark Oliver es cantante de una banda de culto llamada Eels. No tiene hijos y su vida ha sido un drama de trágicas proporciones. Sin embargo, a través de una narrativa honesta y bien fluida, Everett nos cuenta lo hermoso que sigue siendo la vida sin hacer tanto alarde o que parece un autoconvencimiento motivacional. Cosas que los nietos deberían saber es un libro sumamente hermoso, cabe la palabra. Y releerlo siempre es como una calada de luz para el corazón triste y solitario.

4.- Fernando Pessoa, Libro del Desasosiego. Cada hombre es una isla, y estar en una es estar con uno mismo. Pessoa es sin lugar a dudas una de las voces más importantes de la poesía universal. Libro del Desasosiego es una suerte de diario prosístico con la impronta poética de Pessoa. Una maravilla sobre las cosas más elementales de la vida, por su honesta conexión con la naturaleza y el entorno, con lo divino y lo terrenal. El escritor portugués causa marca en el lector de este texto, tan distinto a sus poemas mismos en la forma pero que de alguna manera atienden al resultado de ese estilo característico que Fernando Pessoa posee.

3.- Gonzalo Rojas, Quedeshím Quedeshót. Previo al fallecimiento del poeta chileno, el Fondo de Cultura Económica había editado esta Antología poética, que si bien no tenía toda la obra del escritor, si condensaba una selección crucial, en una de las voces más importantes de la literatura latinoamericana contemporánea. Mucho humor y belleza, bajo la maestría de los versos de Rojas. Posibilidades del lenguaje para enmarcar los detalles de la vida. Surrealismo, cantos épicos, amores milenarios y silencio que es una flor.

2.- Patti Smith, Just Kids. La cantante norteamericana, emblema del rock universal y llamada madrina del punk, tiene una prosa fluida, una voz brutalmente honesta y poderosamente frágil, retrato fiel de la cultura estadounidense, crítica y poética. Patti Smith es una voz indiscutible tanto en el tema musical como en el literario. En Just Kids nos cuenta su historia al lado del fotógrafo Robert Mapletorpe, quien fuera su pareja por muchos años, además de su eterno amigo. La historia de un amor profundo y una amistad inquebrantable, todo un deleite vivaz y rítmico, en la voz de uno de los referentes juveniles de todos los tiempos. La energía y sentimiento que contiene este libro es profunda y muy conmovedora.

1.- José Emilio Pacheco, Morirás Lejos. Irse a una isla, con o sin libros, sería una experiencia de destierro, de reconfiguración personal. Es algo similar a lo que le sucede a los personajes de Morirás Lejos, libro atípico en la obra del escritor mexicano, pero con una complejidad y maestría sumamente impresionante. Morirás Lejos habla de México, del exilio judío, del exilio interno, de la identidad del individuo en un contexto determinado. De la soledad y de secretos orquestados.