Más salario, antídoto contra la pobreza y la desigualdad

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En México sería más efectiva una cruzada en pro del salario que una cruzada en contra del  hambre. En China, el aumento salarial en función a la productividad ha sido mayor que en el país.

 

Existe un consenso sobre la idea de que el crecimiento económico y la generación de empleos, son fundamentales para disminuir la pobreza, sin embargo hay evidencia de que no es suficiente, la generación de empleos importa, pero es igual de importante que estos se vean acompañados de un crecimiento en los salarios.

La idea de que los salarios contribuyen significativamente a la reducción de la pobreza es muy intuitiva, el crecimiento salarial contribuye a disminuir la desigualdad y está naturalmente asociado a mejoras en la calidad de vida.

Ahora existe cada vez más  evidencia que respalde que  el crecimiento en salarios es uno de los factores más importantes para la erradicación de la pobreza. En un documento de investigación del Banco Mundial se expone una muestra de países que han tenido periodos de crecimiento importante, acompañados de reducciones en los niveles de pobreza, donde el aumento salarial fue el factor que más contribuyó, superando incluso el impacto de programas sociales y de redistribución.

Entre mayor es la desigualdad de un país, mayor crecimiento anual requiere para lograr una reducción importante en la pobreza, los programas sociales, sobre todo aquellos que se enfocan en transferencias tienen su mayor impacto en aquellas personas más alejadas de las líneas de pobreza, los casos más extremos, pero la gran mayoría en los niveles moderados es a través del empleo y el salario por el cual pueden mejorar.

En México hemos dado mucha importancia a la reducción de la pobreza, por lo menos de forma discursiva, justo ahora nos encontramos en medio una discusión relacionada con los programas sociales y el combate a la extrema pobreza. Pero poca atención le ponemos a los mecanismos de transmisión intergeneracional de la misma y a cómo reducirla de forma significativa y permanente.

En México el salario ha tenido un crecimiento muy pequeño durante los últimos 30 años.Eel salario mínimo real de hecho ha tenido una constante disminución, alrededor del 40% en los últimos 18 años, siendo un factor muy importante en el incremento en la desigualdad que hemos experimentado.

El bajo crecimiento en salarios y la poca generación de empleos en México es uno de los factores que más ha contribuido al crecimiento del mercado informal y que se ha vuelto una válvula de escape para gran parte de la población que no puede conseguir un empleo formal o que este no  es suficiente para cubrir sus necesidades.

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Incluso experimentado el crecimiento en productividad que ha tenido el país en últimos años dentro de algunos sectores –que debería verse reflejado en mejores salarios-, el salario no ha crecido en una proporción acorde al aumento de productividad. Incluso países como China han tenido un mayor crecimiento salarial que México, es un error ver este estancamiento como una mejora en la competitividad.

La reducción de la pobreza y la desigualdad requieren un mayor crecimiento económico sostenido, pero requieren que este se vea reflejado en el crecimiento de su remuneración, en empleos de calidad, que a su vez contribuyan a disminuir otros problemas dentro de la economía como el mercado informal.

Los hacedores de políticas públicas deberían poner más atención en buscar mecanismos para lograr el crecimiento salarial. Los programas sociales por sí solos no pueden eliminar el problema de pobreza, en lugar de iniciar una cruzada contra el hambre bajo cuestionables razones electorales, quizá se debería hacer una cruzada por los salarios, a la larga el resultado sería una menor desigualdad.

Diego Castañeda

Economista Independiente. Estudiante de Economía y Desarrollo en la University of London. Intereses en Crecimiento, Macroeconomía y Desarrollo Económico; con experiencia en consultoría y gusto por la ciencia.