Política monetaria y la pérdida de fe

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Construir credibilidad en la política económica toma años, pero perderla toma muy poco tiempo y nada de esfuerzo. A pesar de que el recorte de tasas en marzo fue visto como prematuro,  los mercados lo aplaudieron y alabaron la justificación de que era un reconocimiento a los logros inflacionarios de mediano plazo. 

 

Una parte del mercado parece estar perdiendo la fe en la política monetaria ya que empieza a dudar de que el recorte de la tasa de interés en marzo haya sido de una sola vez como lo estableció la autoridad monetaria. Un grupo cada vez más creciente del mercado ahora apuesta a un nuevo recorte de tasas, lo cual confirma que la credibilidad se puede perder en muy poco tiempo y sin mucho esfuerzo.

A pesar de que el banco central enfatizó que el recorte de tasas en marzo no representaba el inicio de un ciclo de bajas, los mercados comienzan a especular con la idea de un nuevo recorte. Esto es indicativo de que los mercados ahora creen lo contrario de lo que la autoridad les dijo en marzo.

Construir credibilidad en la política económica toma años, pero perderla toma muy poco tiempo y nada de esfuerzo. A pesar de que el recorte de tasas en marzo fue visto como prematuro, inicialmente los mercados lo aplaudieron y alabaron la justificación de que era un reconocimiento a los logros inflacionarios de mediano plazo. Sin embargo, en un ambiente de evidente inflación al alza, el relajamiento monetario puede dar la impresión de ser una medida poco consistente porque puede generar condiciones de liquidez favorables para la propagación de los efectos de choques de oferta en el sistema de precios.

Muy pocos bancos centrales se atreverían a bajar las tasas cuando la inflación va al alza y por encima de su objetivo, dados los efectos negativos sobre las expectativas. A pesar de que el incremento de precios sea visto como transitorio, el relajamiento monetario podría interpretarse como la aceptación de un mayor nivel de precios y con ello poner en duda el compromiso anti-inflacionario.

La autoridad monetaria pudo haber tenido razones loables detrás de su decisión de marzo, pero si no es percibida como una acción consistente, entonces se puede dañar la credibilidad. Por lo pronto, el mercado cree que hay un nuevo recorte en puerta, lo cual implica que no cree que el recorte de marzo fue único y de una sola vez por todas.

 

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