Mexicana de Aviación: un doble aniversario

Foto: Mexicana de Aviación.

En julio pasado, Mexicana de Aviación cumplió 89 años de haber iniciado operaciones y haberse convertido en un icono y referente de la aviación comercial mexicana. El  28 de agosto cumplirá 3 años de haberlas suspendido “temporalmente”. Ésta es la historia de su aterrizaje forzoso.

 

 

Hace unos días una empresa nacional cumplió un longevo aniversario que pasó desapercibido para la mayoría de los medios. En pocas semanas cumplirá otro que seguramente será nota relevante en prácticamente todos los medios informativos y que presagia un triste desenlace.

El 12 de Julio de 1921, L. A. Winship y Harry J. Lawson recibieron la concesión del gobierno mexicano para operar la ruta de México Tampico a través de su empresa Compañía Mexicana de Transportación Aérea S.A., convirtiéndose en la primera aerolínea comercial del país, la cuarta más antigua del mundo y la segunda del Continente Americano. Con el tiempo, la empresa cambió su denominación a Compañía Mexicana de Aviación, mejor identificada como “Mexicana”.

Como toda empresa, Mexicana ha vivido momentos difíciles que han puesto en riesgo su viabilidad, entre ellos: a fines de los años sesentas enfrenó la posibilidad de bancarrota, a principios de los años ochenta sus problemas financieros obligaron a un rescate por parte del gobierno y luego, con la crisis de 1995, nuevamente fue intervenida por el gobierno mexicano. Pero el más difícil se inició en 2009, cuando las secuelas de la crisis económica mundial, el brote de influenza A H1N1 y la entrada en operación de las llamadas aerolíneas de bajo costo, derivaron en una caída en el número de pasajeros transportados, afectando nuevamente las finanzas de la empresa.

 

“¿Qué sigue? Consolidar”

En noviembre de 2009, el entonces director de Mexicana había expresado: “Estamos optimistas; no vemos una recuperación espectacular el próximo año, pero sí vemos mucha más estabilidad”. (El Universal, Nov. 3, 2009). Ese optimismo lo mantuvo a principios de 2010, año que consideró como el de la consolidación de la compañía. En febrero de ese año, los medios en México reportaron que en conferencia de prensa el directivo se mostró confiado: “Los primeros meses del 2010 traen consigo datos que permiten pensar que la segunda mitad del año será una época en donde la economía del país no se verá tan afectada por la crisis económica y donde las compañías de aviación podrán comenzar a pensar en un mejor futuro”. (Milenio Diario, Febrero 14, 2010).

Ahí mismo el ejecutivo comentó que el cambio de imagen, la incorporación de tres rutas de largo alcance (Sao Paulo, Londres y Madrid) y el cambio de flota de Click, por señalar algunas iniciativas, fueron el resultado de cuatro años de trabajo que convergieron en 2009 (El Financiero. Feb. 4, 2010). “¿Qué sigue? ¡Consolidar!”, expresó enfático al mostrar la última lámina de su presentación.

Los mensajes de los primeros meses de ese año dejaban sentir que la aerolínea estaba dos pasos adelante de su competencia y, en general, que todo apuntaba para que Mexicana celebrara sus 89 años de vida como la aerolínea bandera de México, posicionada entre las primera cinco del mundo.

 

Mayday, mayday, mayday

A los pocos días de estas manifestaciones de optimismo, el 11 de febrero, un avión de la empresa aterrizó de emergencia en el aeropuerto internacional de Monterrey debido a una falla en el tren de aterrizaje. Una semana después, se revivió en la Suprema Corte de Justicia de la Nación la resolución a una demanda de conflicto colectivo de carácter económico presentada en 2007, por la que la empresa buscaba modificar el contrato colectivo con los sobrecargos, bajo el argumento de inviabilidad financiera. Pareciera como que estos eventos hubieran marcado el inicio de una nueva realidad.

A ellos siguió, a fines de abril, un ruido mediático generado por un presunto fraude por parte del responsable de la Dirección de Finanzas, acentuado a principios de mayo por ajustes organizacionales en la empresa, especialmente en la propia área financiera. Posiblemente eso llevó a que algunos medios hicieran la tarea.

Pero a fines del propio mes de mayo, se empieza  a mencionar la posibilidad de quiebra de la aerolínea debido a sus deudas y a la falta de capitalización: “De acuerdo con fuentes consultadas, los pasivos de la empresa en 2009 se ubicaron en 13,987 millones de pesos y sus activos en 11,750 millones de pesos. Con ello, al final de 2009 cerró con capital negativo de 2,237 millones de pesos. Las fuentes revelan que Mexicana no registra rentabilidad ni reservas de cobertura de deuda”. (Excélsior. 24 mayo, 2010).

Al mismo tiempo, la aerolínea anunciaba que preparaba “la colocación de un bono por 250 millones de dólares en los mercados internacionales, con el aval de Bancomext… para mejorar el perfil de deuda del grupo”. Sin embargo, el aval no se dio: “El Gobierno Federal tomó ya la decisión de que Bancomext no dé su aval a la colocación de un bono…” (Reforma, mayo 24 y 25, 2010).

No obstante, la aerolínea siguió sus operaciones abriendo nuevas rutas y haciendo planes con socios de negocios para ofrecer mejores servicios a sus pasajeros. Pero en la segunda mitad de julio la situación empezó a complicarse.

Un renombrado columnista de negocios comentó “…le puedo adelantar que Mexicana ha hecho sondeos muy en forma para eventualmente solicitar un concurso mercantil. Dicho recurso, según una inmejorable fuente, se presentaría, de ser necesario, hacia el último trimestre del año, lo que le transmito al costo.” (El Universal, julio 21, 2010). De ahí, una serie de notas y comentarios en diversos medios, del tipo de las siguientes:

—“La aerolínea busca reducir los costos laborales, o incluso vender a los trabajadores la operación de la compañía. De no lograrlo esta semana, el próximo viernes habría un acuerdo para solicitar el concurso mercantil” (Excéslior, julio 27).

—“Las negociaciones buscan lograr cambiar los contratos con sus pilotos, sobrecargos y trabajadores en tierra. Las reuniones se han realizado entre lunes y martes, y a pesar de que la aerolínea no hace pública su opción de solicitar el concurso mercantil, sí lo ha expuesto a los trabajadores” (El Financiero, julio 28)

—“El próximo 9 de agosto se prevé que los accionistas, encabezados por Gastón Azcárraga, presenten la solicitud de concurso mercantil ante un juzgado del orden civil, como última opción, en caso de que los trabajadores no acepten alguna de las propuestas que la empresa ha delineado para su rescate.” (El Economista, julio 29, 2010)

—“Autoridades del gobierno de Canadá detuvieron ayer dos aeronaves arrendadas a Mexicana de Aviación… debido a que la aerolínea atraviesa por una de las peores crisis financieras que la tienen a punto de la quiebra.” (Excélsior, julio 30, 2010).

Conforme pasaron las semanas se llegó al 28 de agosto, día en que la empresa publicó un desplegado —retomado en columnas, notas informativas, crónicas y reportajes— en cuyo primer párrafo se leía: “Grupo Mexicana informa que suspende temporalmente la totalidad de las operaciones de Mexicana de Aviación, MexicanaClick y MexicanaLink a partir de las 12 hrs. del día de hoy (medio día).”

En julio pasado, Mexicana de Aviación cumplió 89 años de haber iniciado operaciones y haberse convertido en un icono y referente de la aviación comercial mexicana. El próximo día 28 del presente cumplirá 3 años de haberlas suspendido “temporalmente”, luego de lo cual se ha visto inmersa en una serie de situaciones que no dejado de ser objeto de información y comentarios en los medios de comunicación: desde la venta de las acciones en mil pesos, pasando por los frustrados intentos de rescate de la empresa, hasta las resoluciones judiciales que, según se quiera ver, le han dado vida artificial o le han prolongado la agonía.

 

 

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