Negocia tu sueldo en tiempos de crisis

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Lo sabemos, el mercado laboral continúa recuperándose a un ritmo lento, pero si estás cerca de conseguir un nuevo empleo (o un aumento), te decimos cómo aprovechar la oportunidad.

 

Por Susan Adams

 

El panorama laboral sigue siendo inestable. Aunque las cifras oficiales muestran una magra recuperación, otras sugieren que los trabajadores aún empleados se enfrentan a retos. Sin embargo, la realidad es que las cosas podrían ser peores. Si eres uno de los afortunados que está en proceso de conseguir un nuevo trabajo, es útil saber cómo negociar un mejor sueldo.

Un libro compacto y entretenido, escrito por el exdirector asociado de marketing de la revista Wired, Jim Hopkinson, Salary Tutor: Learn the Salary Negotiation Secrets No One Ever Taught You (El tutor salarial: aprende los secretos de negociación salarial que nadie te enseñó nunca), presenta algunos de los fundamentos de la negociación salarial en un estilo atractivo.

La mejor parte de este breve libro es la historia personal de Hopkinson acerca de cómo pasó de ser un recién graduado con una licenciatura en Sistemas de Información a ser un becario sin paga en el departamento de informática de Staples, y de ahí a varios puestos de trabajo más que culminaron en su último puesto en el departamento de marketing de Wired, una división de Conde Nast. Hopkinson dejó Wired en noviembre de 2011, y ahora trabaja como consultor y blogger. Él condimenta su libro de anécdotas en primera persona con sus decisiones de carrera y las lecciones que ha aprendido.

El aspecto más novedoso del enfoque de Hopkinson: recomienda la preparación de un documento que él llama el IRS, o Industry Research Salaries (Investigación de la Industria de Salarios), que tome en cuenta los datos de salarios que el postulante encuentre desde sus redes personales hasta los sitios de búsqueda de empleo en internet. Incluso sugiere a los candidatos contratar a un diseñador para preparar la hoja de IRS, graficar el rango de salario de cada uno de tus puestos, de menos a más, y la lista de detalles sobre tus logros, incluyendo los años de experiencia y habilidades como “orador consumado”, y detalles sobre tu trabajo, por ejemplo, “dirigí a un equipo de tres personas”.

Para mí, este ejercicio parece un exceso. Los candidatos deben hacer muchísima tarea e investigar con anticipación el rango de salarios para un puesto determinado. También deben considerar seriamente las metas y límites salariales, y qué tipo de beneficios, como vacaciones, prestaciones y horarios flexibles estarían dispuestos a cambiar por dinero. Pero la regla más importante de la negociación salarial es la que señala Hopkinson en otro capítulo: El candidato no debe ser el primero en nombrar a una cifra salarial.

Él da útiles consejos sobre cómo llenar aplicaciones que intentan forzar a los candidatos a establecer una cifra. En el espacio en blanco donde dice “salario anterior”, recomienda escribir “competitivo”. Cuando una aplicación tiene un espacio para salario deseado escribe “negociable”. Hopkinson señala que incluso cuando las aplicaciones dicen, en mayúsculas, “LAS APLICACIONES QUE NO INCLUYAN UN HISTORIAL SALARIAL SERÁN DESCARTADAS”, no debe llenarse el espacio con un número específico. La forma de evitarlo es a través de las redes. Encuentra a alguien en la empresa que pueda poner la aplicación en manos de un director de recursos humanos.

Hopkinson también incluye sugerencias sobre cómo responder a las preguntas sobre sueldos en la entrevista inicial. Cuando el representante de recursos humanos te pregunte sobre tu salario deseado, puedes decir: “Bueno, he investigado mucho mientras preparaba esta entrevista … lo que he encontrado es que existe una gama muy amplia en función de una serie de factores, y necesitaría tener una visión completa de todas las responsabilidades antes de saber en qué rango entraría.”

Otra respuesta creativa a la pregunta de cuánto ganabas es: “Bueno, la razón por la que prefiero no mencionar mi salario en la solicitud es que he estado trabajando como freelance desde que dejé el último empleo, y calculo que mi salario anual sería de 250,000 pesos anuales.” Hopkinson también señala que la mayoría de las grandes empresas emite manuales de políticas que incluyen la instrucción a sus empleados de no compartir información confidencial de la empresa con el público. Si el representante de Recursos Humanos te presiona y dice que no puede pasar a la siguiente entrevista sin conocer tu salario actual, puedes decir: “Lo siento, pero el contrato del trabajo en el que me encuentro actualmente no me permite para revelar mi salario. Sin embargo, estoy seguro de que cuando llegue el momento de discutir números, no vamos a tener un problema de llegar a un número con el que podamos estar de acuerdo.”

Para Hopkinson, la fase crucial del proceso de negociación salarial se produce después de que el posible empleador haya sugerido un número. Se recomienda que los candidatos siempre traten de elevar la oferta. Una estrategia: cuando te ofrecen un rango, toma el número más alto y luego sólo tienes que repetirlo y añadir la palabra “hmmm”. Así que si te dicen que su presupuesto para la posición es de 25,000 a 35,000 pesos, tu respuesta sería, “35,000, hmmm”. Hopkinson anima a los candidatos a presionar por un número mayor, haciendo hincapié en su experiencia y logros. Negocia beneficios adicionales, como gratificaciones, vacaciones y revisiones salariales periódicas.