‘One Direction – Así somos’: Cumpliéndole a las fans

One Direction

¿Qué lleva a niñas y adolescentes de todo el mundo a perder el control por cinco chicos de clase media de Inglaterra? ¿Cómo se crea la fama? ¿Qué es? ¿Es cuestión de suerte o necesitas a Simon Cowell en tu vida?

 

One Direction – Así somos (One Direction: This Is Us, 2013) es, como ya lo habrán deducido, un documental sobre la exitosa boy band británica. La cámara sigue por unos dos años a Niall Horan, Zayn Malik, Liam Payne, Harry Styles y Louis Tomlinson a través del mundo para mostrar sus conciertos y su día a día.

No los culpo si el prejuicio se apodera de ustedes con el simple hecho de pensar en un documental sobre One Direction. Su público potencial son las niñas y los obligados padres, ¿qué podría esperar el espectador incauto?

Sorpresivamente, One Direction: This Is Us es un buen documental. Su director, Morgan Spurlock, es lo suficientemente inteligente para detectar dónde está la fuerza de su retrato y le saca partido. En ningún momento se plantea reinventar el género o buscar ser algo que no puede ser. Además aprovecha todos los recursos técnicos que acompañan a un proyecto de esta naturaleza.

Aquí no hay grandes declaraciones políticas o experiencias que les cambiarán la vida. Esto no es Searching for Sugar Man (2012). Spurlock deja para mejor ocasión la ácida crítica por la que sus anteriores trabajos son conocidos, en especial Súper Engórdame (Super Size Me, 2004), y demuestra su pericia para entretener. Después de todo, éste es un trabajo por encargo.

Él sabe que sólo son cinco muchachos muy carismáticos, simplones –en el mejor sentido de la palabra– y propensos a hacer bromas. Ésa es su fuerza. Spurlock nunca se plantea sobreintelectualizar el viaje, a la Rattle and Hum (1988), en cambio apuesta por un planteamiento sencillo y una edición ágil dando como resultado una experiencia entretenida que los padres con niñas fanáticas agradecerán.

Incluso podríamos decir que son esas miles –¿millones?– de niñas casi adolescentes las verdaderas protagonistas de la cinta. No hay lugar donde One Direction ponga el pie y grupos de gritonas muchachitas no aparezcan como por generación espontánea. Lo más sencillo sería asegurar que todo se debe a un simple truco publicitario, a la apabullante mercadotecnia irremediablemente asociada a este tipo de bandas –las bandas de rock tampoco se salvan, por cierto– o al clásico “es que están guapos”. Hay algo más, aunque Spurlock no escarba de manera explícita buscando respuestas, su retrato del fenómeno pop sí incluye algunas pistas.

Estos chicos tienen mucha chispa y eso es lo único que importa en este momento. Ya vendrán las peleas, las clínicas de drogadicción, los tormentosos divorcios y los capítulos de Behind the music, será el momento de pedir profundidad y análisis. ¿Quién puede culparlos por intentar complacer a sus fanáticas y nada más? Vamos, hasta Martin Scorsese les hizo un cumplido…

 

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