¿Por qué decirle adiós al pago en efectivo?

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Aunque es más costoso y menos seguro, el pago en efectivo sigue predominando en México sobre los medios de pago electrónico. ¿Por qué?

 

Aunque para muchas personas pagar en efectivo puede parecer más cómodo que hacerlo con tarjeta o con medios electrónicos, en realidad, el uso del efectivo es más costoso, tanto para los individuos como para los comercios y las sociedades en general.

El consumidor final termina por pagar esos costos en el precio de los productos. Ahí no termina el costo extra del efectivo para el ciudadano común: el efectivo es menos seguro que otros medios de pago y es más difícil de controlar. En cambio, los medios de pago electrónicos facilitan las compras y las hacen más seguras y rápidas.

Manejar el efectivo es más costoso que utilizar otros medios de pago y eso no siempre lo perciben los comercios. El comercio debe pagarle a una empresa para que traslade su efectivo y además debe asumir el desembolso por la seguridad. No está de más considerar que el traslado de efectivo en camiones blindados añade un costo extra a la sociedad, por el mayor tráfico en las ciudades y el aumento consecuente en la contaminación. Un millón de billetes pesa más de una tonelada, de manera que trasladar el efectivo implica costos de transporte y de gasolina.

Además de los costos evidentes de transportar los billetes y monedas, que terminan por pagar los consumidores y las empresas, hay algunas consecuencias no deseadas para la sociedad en general, alentando la economía informal, ya que las transacciones no quedan registradas e identificadas.

El uso del efectivo, incluyendo nada más los costos directos que tiene como la emisión y resguardo de billetes, puede tener un costo que va del 0.5 al 1.5% del PIB de los países según estimaciones de MasterCard.

Cabe destacar que hay una gran correlación entre la dificultad de hacer negocios y la preferencia por el efectivo en diferentes países. De acuerdo con un estudio del Banco Mundial, en el que se califica a los países según la facilidad para realizar negocios, en los países con mayores dificultades hay una mayor prevalencia de los pagos en efectivo.

El costo del efectivo también está correlacionado con una menor productividad por habitante. Según un estudio de MasterCard Advisors y Oxford Economics realizado en 2011, los países con mayor uso de efectivo tienen un menor ingreso per cápita que los países con mejores ingresos individuales. Mientras que en Noruega, Suiza o Dinamarca son países muy propicios para los negocios, el uso de efectivo representa menos de 20% de todas las transacciones de la economía; en Rusia o la India, con menor desarrollo económico que aquéllos, el uso de efectivo llega a más de 60% de las transacciones totales. Finalmente hay que señalar también la relación que hay entre el efectivo y el crimen organizado, el cual difícilmente puede operar con medios electrónicos.

El uso de efectivo en México representa cerca de 90% del total de las transacciones, según MasterCard. Aumentar la participación de los medios electrónicos nos traerá muchos beneficios tanto económicos como sociales. Vale la pena subrayar que el país ha hecho mucho por adoptar medios de pago más eficientes. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. Es muy importante que México redoble los esfuerzos para reducir el uso de efectivo y cosechar, así, las ventajas de los medios de pago electrónicos, tales como:

 

– Conveniencia y ahorros para los usuarios y los comercios

– Mayor productividad

– Construcción y fomento de economías formales

– Mayor transparencia

– Combate al crimen organizado

 

Automatizar los medios de pago permitiría que el tiempo y los recursos utilizados en contar, cuidar, trasladar y reponer los billetes se dedicara a actividades más productivas. México ya ha dado algunos pasos para tener más pagos automáticos, pero se requiere un esfuerzo extra.

Instalar más terminales y nuevos modelos de aceptación, facilitar la bancarización a la población que todavía no tiene acceso a los servicios financieros, automatizar los traslados de remesas, y adoptar tecnologías que ya están disponibles se traducirá en una sociedad aún más eficiente y segura.