Sistema de Salud: diagnóstico con tratamiento

Foto: Reuters

Para mejorar la eficiencia del Sistema Nacional de Salud se necesita promover dos elementos: la portabilidad y la convergencia. ¿Dónde estamos en este camino y qué falta por hacer?

 

 

Por José Alarcón, socio líder del Sector Salud en PwC México

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No obstante que en la pasada administración se alcanzó el acceso universal al sistema de salud a través del Seguro Popular, transfiriendo 0.58% del Producto Interno Bruto (PIB) a los estados, con el objetivo de reducir la brecha en la distribución de recursos públicos para la salud, evaluaciones recientes señalan limitaciones para lograr la eficiencia y, sobre todo, la calidad de atención requerida ante los problemas de salud, principalmente las enfermedades crónicas.

Las principales trabas para la integración funcional del sistema radican en su fragmentación. En México contamos con instituciones de Seguridad Social nacionales, estatales, paraestatales y privadas, que brindan servicios de salud a poblaciones que no son estáticas. Esta movilidad se puede entender con el hecho de que entre 15 y 20% de la población afiliada al IMSS llega a perder sus derechos cada año, por lo que podría migrar al Seguro Popular. Ante esto, si bien se puede asegurar la cobertura, aún no se puede garantizar la continuidad, porque al migrar de institución también se cambia de médico, lo que no garantiza la continuidad en su tratamiento e incluso el tratamiento,  por lo que la población puede verse afectada en su salud.

Otra limitación radica en el crecimiento dentro de las instituciones de seguridad social en las últimas décadas, el cual respondió a sus propias necesidades de atención a la salud y recursos disponibles, lo que ha llevado a la sub y sobreutilización de algunos recursos tecnológicos y humanos.

Esta realidad ha planteado mejorar la eficiencia del Sistema Nacional de Salud promoviendo dos elementos: portabilidad y convergencia. El primero consiste en recibir la atención por parte de cualquier prestador que acepte el financiamiento que respalda al paciente y que el doctor pueda revisar sus antecedentes médicos; el segundo implica homologar los recursos y procedimientos necesarios para tratar una enfermedad, independientemente de la institución que ofrezca el servicio.

Para alcanzar los objetivos de la portabilidad ha sido necesario modificar la Ley General de Salud (Artículo 109 Bis) y crear normas como la “NOM-024-SSA3-2012, Sistemas de información de registro electrónico para la salud. Para la convergencia se requiere del establecimiento de estándares de atención médica basados en evidencia científica, donde se identifiquen los recursos físicos, materiales y tecnológicos necesarios para el manejo de una enfermedad, así como las capacidades y competencias del personal de salud. El Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud (CENETEC) ha impulsado el desarrollo de las Guías de Práctica Clínica Sectoriales como la base que permitirá que la atención brindada al paciente sea la misma, independientemente de la institución donde sea atendido.

Además de sentar las bases operativas de la transformación, también será necesario modificar el marco regulatorio a fin de simplificar los trámites administrativos y facilitar el acceso oportuno a servicios, medicamentos y dispositivos médicos innovadores. En este sentido, actualmente se encuentra en periodo de consulta pública el Proyecto de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-257-SSA1-2013.

El Sistema Nacional de Salud requiere fortalecer y ampliar las bases de operación para garantizar la continuidad de la atención y fomentar mecanismos de competencia que promuevan la mejora en la calidad de los servicios; ya se trazó el  camino a partir de considerar aspectos regulatorios y tecnológicos que no se deben soslayar, ya que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, 63% de la población diabética diagnosticada (casi uno de cada 10 adultos) recibe atención básica y sólo 22% logra acceder de manera regular a pruebas de niveles de azúcar en sangre, y aún son menos los pacientes diabéticos que pueden tener acceso a servicios para  evitar complicaciones.

Por ejemplo,  el caso de la diabetes en México provocó que en 2012 fallecieran 80,000 mexicanos a causa de complicaciones derivadas de esta enfermedad crónica, y según estimaciones de la Secretaría de Salud esta cifra se mantendrá en 2013 y  en el año 2030 la cantidad de mexicanos con este padecimiento sumarán 16.3 millones, frente a los 10.6 millones que se registran en la actualidad.

En este sentido, el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 establece, como política pública, la integración de la sociedad con equidad, cohesión social e igualdad de oportunidades para alcanzar una mejor calidad de vida de la población. Con ello no solamente se busca contar con financiamiento para la atención a la salud, sino que la población pueda acceder de manera oportuna a servicios médicos. El reto está presente.

 

 

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