‘Spring Breakers’: decadencia en poca ropa

Especial.

El estilo característico y provocador de Harmony Korine sigue ahí, sólo que en esta ocasión está al servicio de la trama y no al contrario.
A lo largo de su carrera como director, Harmony Korine ha buscado provocar a su audiencia. Sus películas no son una experiencia placentera —al menos no como entretenimiento— y por momento luce más interesado en transgredir e incomodar al espectador que en contar de manera efectiva una historia.

La forma abrumaba al fondo, Gummo (1997) y Trash Humpers (2009) son, quizá, los más claros ejemplos. Spring Breakers: Viviendo al límite (Spring Breakers, 2013), el nuevo trabajo de Korine, rompe con esa constante en su cine al equilibrar ambas cuestiones.

Faith (Selena Gómez, off all people), Candy (Vanessa Hudgens), Brit (Ashley Benson) y Cotty (Rachel Korine, esposa del director) son cuatro chicas universitarias aburridas de su monótona existencia en la escuela o, en el caso de Faith, de las clases de catecismo y la iglesia. Desean irse de spring break a Florida pero no cuentan con los fondos suficientes.

Ante la situación, tres de ellas urden un plan para conseguir el dinero necesario: asaltan un pequeño restaurante con pistolas de juguete. Triunfan y parten a la aventura playera. A la orilla del mar disfrutan todos los excesos que conlleva estar de receso primaveral con la plata suficiente para disfrutarlo: drogas, alcohol, poca ropa, sexo y mucha diversión.

Las aguas se enturbian cuando nuestras alegres muchachitas terminan en la cárcel después de una redada. Al borde de la desesperación son rescatadas por Alien (James Franco excelso), un narcotraficante wannabe rap star, que asegura no tener otra intención que ayudarlas. ¿Será?

Ésa es, a grandes rasgos, la historia que relata Korine. Su estilo característico y provocador sigue ahí, sólo que en esta ocasión está al servicio de la trama y no al contrario.  Al igual que sucedía en Julien Donkey-Boy (1999), la película más lograda del director hasta su reciente trabajo, donde la transgresión se usaba para retratar la esquizofrenia que sufría el personaje principal. Aunque, su temática juvenil la emparenta con Gummo —en un guiño a su ópera prima, nuestras vacacionistas usan un traje de baño similar al que portó Chloë Sevigny—.

jamesfrancoComo algunos ultras de Harmony han anotado, el cineasta hace algunas concesiones dentro de la película, pero son mínimas. Tan pequeñas, que no hay manera de decir que se haya vendido a los estudios o esté entregando una película comercial. ¿O acaso esperaban que Selena Gómez tuviera sexo explícito o fingido en pantalla? Eso no iba a suceder y pensar que el mayor atractivo del largometraje son las curvas de sus protagonistas sería un error.

La efectividad de Spring Breakers reside en la forma en que Korine transgrede los recursos que tiene a la mano. Sometiendo a las 4 actrices a una filmación donde las drogas son reales y la fiesta no es fingida. Estos no son dobles, es gente que de verdad está disfrutando del springbreak. O en el atinado uso de la música del rey del dubstep, Skrillex —aquí, una muestra de su trabajo—, las composiciones de Cliff Martinez —el del OST de Drive (2011) — e incluso Britney Spears.

La forma en que aprovecha las actuaciones de Gómez, Hudgens y Franco demuestra que el cineasta se encuentra en su etapa de maduración bastante interesante. Es de conocimiento público que ambas actrices pertenecieron y fueron el rostro de Disney por algunos años, aunque cada una en proyectos diferentes. ¿Cuántas pre adolescentes irán a ver la película sólo porque ellas están involucradas?

De un tiempo para acá, Hudgens ha buscado salir de esa imagen de niña dulce y ha tomado papeles más arriesgados para ser tomada en serio, tal vez no sean las mejores elecciones, pero lo ha intentado. Por su parte, Selena Gómez sigue en esa etapa de niña dulce ante los medios y sus fanáticos.

La participación de ambas sirve para mostrar un contraste entre los personajes y, posiblemente, la vida real. La Faith de Gómez dice desear vivir nuevas experiencias, pero no está dispuesta a enfrentar los malos ratos que éstas podrían traer. Candy quiere romper con su nimia existencia y está dispuesta a apechugar las consecuencias, a disfrutarlas. De ahí que el personaje de Vanessa Hudgens termine por convertirse en la verdadera protagonista, junto a Brit de Ashley Benso. Como en todo road trip, éste es un tour de force necesario para cambiar, sea para bien o para mal.

En un texto anterior decía que “llama la atención la capacidad de James Franco de involucrarse en diferentes proyectos, igual protagoniza una película de Disney que conduce la ceremonia del Oscar, produce documentales sobre sadomasoquismo… o le entra al cine experimental con una recreación/reimaginación de los 40 minutos faltantes de Cruising de William Friedkin en Interior. Leather Bar (2013).

A ésa multifacetica carrera podemos sumar a Alien, sin temor a equivocarme, la mejor actuación en la aún joven y cada vez más interesante trayectoria de Franco.

Al salir de vacaciones de springbreak, muchos se inventan una nueva personalidad, la cual se pierde una vez que regresan a casa. Alien no, él se quedó con ese alter ego creado de manera permanente. Sin embargo, toda vacación debe terminar. Eventualmente el viaje acabará y será tiempo de regresar a casa. Somos los mismos y, gracias a la experiencia, somos otros.

Bien dice Alberto Fuget en sus Apuntes autistas: “…viajes, leas o entres a una sala de cine, siempre habrá un final. Un final que perfectamente se puede llamar retorno. Un retorno del cual no puedes escapar.”

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