Todas las caras del contrabando de cigarros

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Las cifras, las consecuencias, los que ganan y los que pierden con la venta ilegal de tabaco. Todas las caras del contrabando de cigarros.

 

El contrabando de cigarros se convirtió en un problema que trasciende más allá de las ganancias de las empresas y que amenaza con acabar con una de las actividades que durante décadas ha sido la principal fuente de ingresos de 4 mil familias en el país: la producción de tabaco, que en 14 años reporta una caída de 75%.

Desde 1989, la superficie de siembra del tabaco se ha reducido en un promedio de 75%, al pasar de más de 16 mil hectáreas, a solamente 4 mil 200, ante lo cual estás familias se han visto obligadas a implementar en sus tierras un sistema de reconversión de cultivos, que amenaza con desaparecer esta rama de producción.

 

La cara de las empresas

Datos de la última Encuesta Nacional de Adicciones, realizada en el 2008, indican que el consumo per cápita en México es de seis cigarrillos diarios, de los cuáles, el 16.6% pertenece al mercado del contrabando (según un informe de la Confederación de Cámaras Industriales –Concamin- presentado el año pasado al Senado).

En los primeros cinco meses de 2012, según el informe de la Concamin, en México se consumieron 498 millones de cajetillas de cigarros, de las cuales 99 milllones se movieron en el mercado ilegal a un precio promedio de 10 pesos, mientras que en el mercado establecido el precio es entre 32 y 38 pesos.

La danza de los millones nos lleva a pérdidas millonarias para las empresas cuyo argumento de que los impuestos son los que alientan el mercado ilegal ha sido su mejor defensa durante los últimos años.

 

La cara triste del contrabando

Poco se dice de las 4 millones de familias en Nayarit, Veracruz, Chiapas y Tabasco, que se dedican a esta actividad y que ahora tendrán que migrar a otros cultivos ante la falta de mercado para su producto como el frijol, el maíz, el sorgo y  frutales.

El tabaco es el principal cultivo que genera empleo de manera permanente en el campo. Se estima que, durante su desarrollo, requiere de más de 2 mil 500 horas de trabajo, equivalentes a 238 jornales por hectárea, en tanto que las hortalizas utilizan 26 jornales y el maíz solamente 6, lo que se traduce en menos ingresos para los productores.

Nayarit que, históricamente, ha sido el primer productor nacional de tabaco, con alrededor del 80%, ha sido el más golpeado por esta ola de contrabando de cigarros

 

Crimen organizado, la cara más peligrosa

El contrabando de cigarros tiene otra cara que debe poner en alerta a todos los involucrados en la cadena de producción y a las autoridades mexicanas: las redes del crimen organizado que manejan el producto apuntan cada vez más a México y Brasil para generar ganancias ilícitas, las cuales ayudan a financiar el terrorismo y la compra de armas.

La denuncia fue hecha el año pasado en Panamá por investigadores y ejecutivos de firmas tabacaleras. Un cable de la agencia alemana de noticias DPA citaba declaraciones del ex fiscal superior panameño Ramiro Esquivel quien señalaba la existencia de evidencias de las conexiones entre grupos del narcotráfico, el contrabando de cigarrillos y la falsificación de productos que pasan a través de la zona libre de colón (ZLC), a países de la región.

La hebra de la madeja de las mafias que controlan el mercado ilícito de cigarros lleva a México: la Embajada de Guatemala en Estados Unidos denunció que 50% del negocio del  cártel mexicano de Los Zetas consiste en el comercio de drogas, pero el otro 50 por ciento radica en operaciones ilegales con productos como cigarrillos y marcas falsificadas, tráfico de personas y armas.

La información nos permite llegar a la conclusión de que el mercado ilegal de cigarros no involucra a pequeños vendedores de tianguis o puestos ambulantes en avenidas como Insurgentes, en la Ciudad de México, sino algo más grande que tiene muchas caras y la cara más vulnerable de todas es la de los productores que en esta batalla carecen de mecanismos de defensa para enfrentarse a las condiciones leoninas que les imponen las grandes empresas para la compra del tabaco.

Pero también están indefensos ante los grandes alcances del crimen organizado que controla este mercado que ya ha prendido los focos rojos a nivel internacional.

 

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