Un hogar más cerca del cielo

Foto: Viridiana Mendoza

La vivienda vertical aumenta la calidad de vida y representa una disminución de hasta 70% en el costo de servicios públicos como alumbrado, seguridad o recolección de basura.

 

Históricamente, la capital del país ha sido la zona más poblada de México y actualmente su área metropolitana es la tercera con mayor población en el mundo. Uno de los efectos de esta sobrepoblación es la escasez de suelo, un gran reto tanto para las autoridades del Distrito Federal, como para los desarrolladores de vivienda.

Esto ha ocasionado la búsqueda de alternativas para desarrollar viviendas de interés social que además de ser sustentables, conduzcan a un crecimiento urbano más ordenado.

La tendencia de la vivienda vertical se ha convertido en la estrategia más fuerte para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos del mundo en general.

Hasta hace unos años, el 95% del desarrollo habitacional era del tipo horizontal, es decir, casas habitación, y sólo el 5% restante era vertical, lo que conocemos como edificios de departamentos.

La construcción de vivienda vertical se ha convertido en una de las principales prioridades del Gobierno Federal, incluso ha desarrollado programas que favorecen la adquisición de este tipo de propiedades, pues permiten una mejor sustentabilidad en la ciudad, en materia ecológica, económica y social. Sus ventajas: optimizan espacios para crear áreas verdes y recreativas que fomenten la sana convivencia, e impulsan además a la industria de la construcción para generar más empleos.

 

Calidad de vida y Patrimonio

Un gran cambio se avecina, los consumidores poco a poco han transformados sus necesidades y el gran crecimiento de las ciudades apunta hacia una reestructuración de la mancha urbana a favor de la calidad de vida y del patrimonio de las personas.

Ante esta gran expansión, las personas han cambiado de lugar sus prioridades en cuanto a la adquisición de vivienda, pues el tamaño ha pasado a un segundo plano. La ubicación, mejores condiciones de seguridad y en general, el ser poseedores de una mejor calidad de vida ha tomado la delantera.

Si a todo esto aunamos el hecho de que cada vez las parejas tienen menos hijos, estamos sumando causales que modifican las preferencias en materia de vivienda.

La vivienda vertical comenzó a desarrollarse en los setenta, pero fueron solamente desarrollos  aislados. Luego se dio paso a nuevos desarrollos de vivienda horizontal, lo cual generó un completo desorden.

Para que todas las demandas puedan ser resueltas, los proyectos de vivienda vertical deberán estar desarrollados en base a una planeación de una ciudad compacta y densa, que abra paso a un desarrollo urbano más ordenado.

Lo ideal es construir centros habitacionales que tengan la infraestructura necesaria para el fácil acceso a los servicios básicos, ayudar a las personas  a que vivan cerca de escuelas, centros comerciales, instituciones bancarias, así como de los centros de trabajo.

En la Ciudad de México, el tema de vivienda vertical es una tendencia muy fuerte ya que demuestra un problema de sostenibilidad y de costo: al expandirse la ciudad cuesta más la infraestructura y es difícil la movilidad.

Asimismo, si las ciudades continúan expandiéndose hacia las afueras, nos enfrentamos a una problemática mayor pues la urbanización y los accesos en estas zonas suelen ser tardados y costosos. Este aislamiento obliga a desplazamientos de altos costos en tiempo, y dinero.

Este tipo de situaciones nos refleja una deserción anunciada. La falta de accesibilidad a la urbanidad de estos desarrollos, regularmente derivan en el abandono de las propiedades.

Entonces, ¿qué hay que hacer? Según la Secretaría de Desarrollo Social, en México la población se ha duplicado,  pero las manchas urbanas han crecido siete veces, por lo que cubrir la demanda de vivienda en  nuestro país será un gran reto para las próximas generaciones, pues, dadas las tasas de crecimiento demográfico, para el año 2050 habrá  160 millones de mexicanos.

Por ello, la apuesta es la vivienda vertical, que busca manera compensar el desgaste al que se han sometido los recursos y las personas. Según la Comisión Nacional de Fomento a la Vivienda (Conafovi),  la vivienda vertical representa una disminución de hasta un 70% en el costo de gastos públicos, tales como alumbrado, seguridad o recolección de basura, variando de ciudad en ciudad.

Y por otro lado, la plusvalía que una casa habitación se incrementa en promedio 37%, mientras que la de un departamento es de un 57%, por lo cual representa un mejor negocio el adquirir éste último.

Las nuevas viviendas deberán considerar como elemento central la densificación, para lo cual se han ajustado leyes, normas, reglamentos como la Ley de Desarrollo Urbano, también expedido acuerdos del ejecutivo como la figura de Condominio Familiar y la de Condominio Popular.

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