¿Volverá la estabilidad a Wall Street?

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 Con el reporte de las nóminas estadounidenses actuando como trampolín para impulsar los índices bursátiles de Wall Street a un nuevo máximo histórico, los inversionistas evalúan  si las subidas frenarán o el impulso alcista continuará.

 

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Los inversionistas aclamaron el reporte de empleos del viernes, que mostró un crecimiento en abril a un ritmo más rápido que lo anticipado y la contratación en los últimos dos meses fue mucho más fuerte de lo que se había pensado previamente.

El reporte alivió las preocupaciones de los inversionistas tras una serie de datos débiles, particularmente en el sector de manufacturas, y llevó al S&P 500 a superar el que se consideraba su nivel de resistencia a 1,600 puntos, para cerrar en un nuevo máximo a 1,614.42.

En lo que respecta a datos económicos para la próxima semana y cuando la temporada de resultados corporativos se acerca a su recta final, parece haber pocas posibilidades de que el movimiento alcista pueda descarrilar.

La temporada de resultados sigue avanzando hacia su final, y Walt Disney Co es el único componente del promedio Dow Jones que tiene programado reportar la próxima semana.

Otras compañías destacadas del S&P 500 que reportarán sus resultados son Tyson Foods Inc, Dean Foods Co, Electronic Arts Inc, Whole Foods Market, Nvidia Corp y Priceline.com.

Los resultados corporativos han sido mejores a las expectativas que tenían previamente los analistas, con una estimación ahora de que las ganancias habrían crecido un 5.2%, en comparación al 1.5% que se proyectaba a comienzos de la temporada.

De acuerdo a datos de Thomson Reuters hasta el viernes, de las 404 compañías en el índice referencial 500 que han reportado ganancias el 68.3% superó las expectativas de los analistas, por encima del 63% promedio desde 1994 y el 67%  promedio de los últimos cuatro trimestres.

Pero los ingresos continúan decepcionando. Sólo un 46.3% de las compañías del S&P 500 superó las expectativas de Wall Street, muy por debajo de la tasa del 62% desde el 2002 y poco menos del 52% promedio de los últimos cuatro trimestres.

Con el S&P pasando con facilidad lo que se consideraba su punto de resistencia a 1,600 puntos, el índice se encuentra ahora en aguas desconocidas como para que los inversores traten de predecir cuándo puede ocurrir una retracción o si se desacelerá el avance.

“El S&P 500 traspasó ese nivel de resistencia de 1,600 como si inclusive no estuviese ahí a partir del reporte de nóminas”, dijo Paul Mendelsohn, estratega principal de inversión de Windham Financial Services en Charlotte, Vermont.

“Generalmente no se quiere dar pelea a un máximo de 52 semanas, definitivamente no se quiere dar pelea a un máximo histórico”, agregó.

Para la semana, el Dow subió un 1.8%, el S&P 500 ganó un 2%, y el Nasdaq avanzó un 3%.

Con los avances del viernes, el S&P 500 encadenó sus primera ganancia semanal consecutiva desde la escalada de siete semanas que finalizó a mediados de marzo, una posible señal de un nuevo movimiento alcista.

Sin embargo, los mercados ya están ingresando en los meses previos al verano, que son tradicionalmente más débiles. El índice ha retrocedido en mayo en los últimos tres años.

El elevado nivel de las acciones podría dejarlas listas para un retroceso, con inversores reiniciando la rutina de recoger ganancias y comprar cuando bajan los precios. Esa práctica hizo que el índice alterne ganancias y pérdidas semanales a lo largo de la última porción de marzo y la mayor parte de abril.

“Es un mercado bipolar. O está todo bien o está todo mal”, dijo Mendelsohn. “O las cosas están magníficas y nos vamos a la Luna, o todo se viene abajo y se acabó”, agregó el analista.