Wikileaks, el TLCAN, el maíz y el frijol

Foto: Reuters.

Cables desclasificados publicados por Wikileaks dejan entrever cómo la apertura total negociada en el TLCAN acabó con al agro mexicano. En los documentos revelados por la organización que fundó Julian Assange se advierte que 2 millones de productores de maíz y frijol están en riesgo.

 

Juntar cuatro palabras como Wikileaks, TLCAN, maíz y frijol en un mismo buscador puede resultar una mezcla interesante que dé a conocer aspectos hasta ahora desconocidos de la percepción que existía por parte del principal socio comercial de México: Estados Unidos, sobre cómo afectaría a los productores la apertura total del campo, en 2008, contemplada dentro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Y es que, hasta ahora, conocíamos sólo la percepción de los agricultores y organizaciones agropecuarias mexicanas sobre cómo esta apertura, hace cinco años, golpeó al agro nacional.

Ahora, el nuevo buscador de cables desclasificados dados a conocer por la organización que fundó Julian Assange hace posible localizar el documento 07MEXICO1041_a, redactado el 1 de marzo de 2007 a propósito de una visita que realizaría a nuestro país el entonces secretario de Agricultura de Estados Unidos, Mike Johanns.

El cable entre otros, da cuenta de cómo la crisis de la tortilla, a mediados de la década pasada impactó en los precios de los alimentos, cómo es necesario aumentar la productividad en el sector y de los programas implementados por la administración de Felipe Calderón para estabilizar los precios de los alimentos.

 

Las voces de la ira

Pero el tema que llama la atención en este cable es el cómo se advierte al funcionario estadunidense sobre el malestar que existe en el sector sobre la apertura total en el marco del TLCAN.

Se anticipa que con la apertura se podrían ver afectados dos millones de productores de maíz y frijol que siembran menos de dos hectáreas cada uno.

“Algunas organizaciones de agricultores, el PRD y muchos funcionarios gubernamentales han argumentado que la apertura total de la agricultura en 2008 puede causar severos levantamientos sociales en la medida que un gran número de agricultores sean forzados a quedar fuera del negocio”, dice el cable.

El maíz y el frijol son dos de los productos del campo más importantes en México, toda vez que son la principal fuente de alimentación de millones de familias, en los cables se sugiere que para evitar este estallido social, Calderón debió de haber implementado distintos programas, que permitieran hacer más productivos a estos pequeños agricultores.

Sin embargo, aunque se implementaron algunos apoyos y proyectos, otras actividades como la entrada de frijol de contrabando de Centroamérica, las sequías y heladas en zonas de alta productividad como Zacatecas y Sinaloa, mantienen a los productores de ambos cultivos en un predicamento.

 

Combatir el hambre sin ayudar al agro

Los cables de Wikileaks y el hecho de que los productores sigan padeciendo una situación que desde hace cinco años se había advertido, hace pensar que en materia agropecuaria, siempre se tapa un  hoyo, pero se abren dos.

Este tipo de información y experiencias previas, siempre me dejan el mal sabor de boca de que el agro solamente es noticia y motivo de atención en México cuando son malas noticias, la advertencia de un “estallido social” no es fortuita porque no se puede seguir jugando con la principal fuente de alimentación de la población.

El agro necesita una atención prioritaria; Calderón, no lo hizo en su tiempo y Enrique Peña Nieto, en sus primeros cuatro meses de gobierno tampoco lo ha hecho. No entiendo cómo la actual administración federal inició una Cruzada Contra el Hambre sin emprender también una cruzada por el campo.

 

 

Contacto:

email: julianafregoso@gmail.com

Facebook: Juliana Fregoso Bonilla

Twitter: @julianafregoso

 

 

 

Aquí uno de los cables de Wikileaks:

 

Opening Corn and Beans a Major Political Challenge ——————————————— —– 7. (U) Mexico’s relatively modernized export-oriented agriculture sectors have flourished since NAFTA went into effect in 1994, but much of the rest of the countryside still protected from free trade and plagued by low productivity – has lagged. For this reason, the scheduled final opening of agricultural trade under NAFTA in 2008 will be a major challenge that, if not handled well, could use up much of the political capital Calderon will need to enact other reforms. Two of the most politically sensitive products in Mexico are corn and dried beans. Mexico has over two million corn and bean farmers, most of whom cultivate less than two hectares. Some agricultural organizations, the PRD, and many political commentators have argued that a full opening of agricultural trade in 2008 would cause severe social upheavals, as large numbers of farmers would be forced out of business and further impoverished. While the issue garnered less attention than expected during the election, the sudden rise in the price of tortillas in late January re-ignited the debate. Although corn farmers in Mexico are enjoying unprecedented prices for their corn, the criticism of agricultural policy and calls for a re-negotiation of NAFTA persist. The emphasis of the debate has shifted somewhat from fears of cheap, subsidized U.S. corn inundating the market to concerns over the low productivity of poor Mexican farmers, food sovereignty, and excessive dependence on the U.S. as a supplier, given the increasing costs of importing U.S. corn to supplement the Mexican white corn crop. Markets for milk powder and sugar will also be finally and fully liberalized at the start of next year, and these too could prove problematic. The U.S. and Mexico ended a longstanding impasse in trade in sweeteners last year when we signed an agreement in July 2006 putting us on a smooth glide path toward implementation of the NAFTA sugar provisions in January 2008. Under this agreement, Mexico eliminated in January 2007 its tax on the use of high fructose corn syrup and other non-cane sugar sweeteners in beverages. Despite this agreement, Mexico is poised to lodge a NAFTA dispute against the U.S. for alleged past injuries to its domestic sugar industry, aimed more at influencing the investor-state cases it is afraid it will lose to U.S. high-fructose corn syrup companies than anything else. As the July 2006 agreement resolved all the alleged problems this new case would address, you should urge Mexico to not file a complaint if it has not already done so.