¿Ya tocó fondo el precio del oro?

Foto: Reuters

Si baja el precio significa que el papel moneda se revaluó frente al oro, y por tanto, puede comprarse más de este con menos dólares, euros, pesos, etc.

 

Esta semana inició con un alza importante en los precios del oro y la plata, que los llevaron por arriba de sus resistencias naturales de 1,300 y 20 dólares la onza, respectivamente. Esta último ha despertado, como suele ocurrir, el optimismo de muchos inversores que tan solo unos días antes, estaban hundidos en el extremo contrario del pesimismo.

Puede percibirse en artículos, notas y comentarios toda clase de justificaciones a esos buenos augurios, que cada vez más se parecen a buenos deseos. Nada más.

Es justo por ello que los “toros” (alcistas) deben tener cuidado, pues aunque en definitiva el mercado alcista mayor del oro está a muchos años de terminar (y lo hará en burbuja), lo cierto es que existen diversas trampas en las que se debe evitar caer. Unas, más importantes que otras.

La primera, es la de la especulación. El “jugar” con las variaciones de precio en cualquier sentido (distinto de invertir en valor), es algo que solo debe ser practicado por aquellos con la capacidad de soportar las pérdidas. Su ámbito de acción debe estar limitado, por sus propias características, a operar en el mercado de “oro” papel.

En este ámbito, el apalancamiento es una herramienta que puede resultar muy peligrosa, y por lo mismo debe usarse en la medida, otra vez, en que se sea capaz de absorber los costos de malas apuestas en el mercado.

Para decirlo claro, hay en el ambiente muchas presiones endógenas y exógenas que podrían afectar de nuevo las cotizaciones de los metales preciosos, y se debe andar con pies de plomo.

En este blog siempre hemos enfatizado que además de los factores meramente técnicos, están los políticos. En esta materia, es claro para quien lo quiere ver que hay la consigna de vender a toda costa que la economía está en “recuperación”, sobre todo, en Estados Unidos.

Ese es el mensaje que debe leerse entre líneas, en los diversos discursos del presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke.

Por eso la opinión mayoritaria de los economistas consultados en una encuesta reciente de Bloomberg, es que en septiembre Bernanke anunciará un recorte al programa de compras de activos, que quedaría en 65 mil millones de dólares.

Sin duda esos factores no son de modo alguno “alcistas” para el precio del oro, lo que nos conduce a la siguiente trampa, más importante, que debemos sortear: el engaño de que el precio del oro, refleja su valor.

El primer concepto tiene que ver con la cantidad de una divisa que se requiere para comprar una determinada cantidad de oro. En otras palabras, el precio del oro es en realidad el precio de la divisa, medido en gramos del metal.

Si baja el precio significa que el papel moneda se revaluó frente al oro, y por tanto, puede comprarse más de este con menos dólares, euros, pesos, etc.

Esta situación está siendo aprovechada en cada oportunidad por los inversores inteligentes, para canjear su divisa por metal físico, contante y sonante, que conservan. Gran valor, a menor precio. Un comportamiento a imitar por todos, y contrario a lo que realizan los especuladores.

Por otra parte, si el precio sube, son los billetes los que se han devaluado frente al rey de los metales.

Nada es más atractivo que un activo que va al alza, y por ello muchos pueden dejarse deslumbrar por las apariencias y ganancias de corto alcance.

No obstante, las “manos fuertes” de los inversores más avezados tampoco soltarán su oro físico a precios más altos, pues de fondo no ha cambiado nada: persiste el peligro de incumplimiento en la entrega futura del metal, como se hace evidente en la situación de “backwardation” que seguimos observando en su mercado.

Hay más compromisos y promesas de pago en oro, del que es posible entregar. Así lo hizo posible el propio mercado de futuros, pero también el sistema de reserva fraccionaria con que operan los bancos especializados (Bullion Banks).

De ahí que una vez que se comprende esa situación, podemos percatarnos de que el precio del oro pasa a ser secundario, lo relevante, es su valor como dinero real y como último extintor de deuda: el que lo posee conserva valor; ya no se le debe nada.

Esto en el actual contexto de crisis global es fundamental, pues el colapso de las montañas de deuda que se han acumulando en el mundo, implican presiones deflacionarias que no podrán ser contenidas con alfileres, esto es, con los niveles actuales de impresión monetaria.

Al final alguien se quedará con las manos vacías y eso, es algo que las “manos fuertes” de los inversionistas en oro físico, como los asiáticos, no están dispuestos a soportar.

Por eso atesoran su dinero real, oro y plata, en un lugar secreto y protegido fuera del sistema bancario: han escapado del gran fraude del “dinero fíat”, que por desgracia, terminará con la mayor depresión de que se tenga registro.

En suma, los especuladores deben extremar precauciones, pues persiste el riesgo de que en los próximos días o semanas, un nuevo “ataque” masivo a las cotizaciones por la vía de ventas de papel, se haga presente para “desalentar” el interés que despierta un precio del oro en ascenso.

Los demás, deben dejar de tratar de adivinar el “mejor” momento para acrecentar sus posiciones en oro y plata físicos, en función del precio. Cuando la supervivencia financiera es lo que está en juego, más que nunca, es el valor lo que cuenta.

 

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