Zona Maco, ¿se acabó la fiesta del arte?

Foto: Viridiana Gutiérrez

El recuento de obras, artistas y galerías plantea la pregunta de si la feria que terminó el domingo fue realmente la más importante de América Latina.

 

Terminó la feria de arte de México. Se acabó el fin de semana y comienzan a disiparse las publicaciones entorno a ella. Por lo que haciendo un recuento de lo que fue este fenómeno, me propongo plantear algunas inquietudes.

En primer lugar, a lo largo de esta edición me encontré en repetidas ocasiones la siguiente afirmación- Zona Maco, la feria de arte contemporáneo más importante de América Latina-. Me resulta difícil hacer un comparativo serio de ferias, sobre todo cuando en América Latina solamente se cuenta con tres, Zona Maco, ArteBA (Buenos Aires, Argentina) y artBO (Bogotá, Colombia), lo que no nos deja mucho marco de referencias. ¿Cuáles son entonces los parámetros para catalogar a Zona Maco como al feria más importante de América Latina?

Porque Zona Maco no es la feria más antigua, lo es ArteBA que comenzó en 1991 y que el año pasado contó con una asistencia superior a las 120,000 personas. Mientras que Zona Maco tuvo aproximadamente 35,000 visitantes. Eso sí, este año superamos a ArteBA en número de galerías con 110, mientras ellos tendrán 82 en su edición 22 a celebrarse del 24 al 27 de Mayo. La diferencia, en México podemos observar la presencia de galerías norteamericanas, europeas y latinoamericanas. Mientras que en Buenos Aires y Bogotá hay una presencia local mucho más fuerte, así como de países latinoamericanos.

Entonces tenemos que vienen galerías de todas partes del mundo, algunas más reconocidas que otras en el mercado del arte internacional. Todas ellas apostándole al mercado mexicano y latinoamericano. Pero una cosa debemos admitir de esta última edición, las galerías que trajeron artistas reconocidos como: Ai Wei Wei, Richard Serra, Pipilotti Rist, Anish Kapoor, Rirkrit Tiravanija, entre otros, dejaron mucho que desear. Lo que me genera varias preguntas.

¿Será que no se animan a traer a México obras de mayor importancia y relevancia? ¿Qué tanto realmente logra venderse en Zona Maco? ¿El coleccionismo en México es el adecuado para el arte contemporáneo? Eso sólo lo saben los galeristas. Pero la ausencia de varias galerías que estuvieron presentes el año pasado, me deja la duda.

También nos encontramos con las mismas propuestas que el año pasado en algunas galerías. Como es el caso de Fifty24MX, que volvió a apostarle a Pedro Friedeberg, sólo que en un stand más grande. O las piezas de Michelangelo Pistolleto en la Galleria Continua con la serie Buco Nero (2010), que recuerdan a lo presentado el año pasado con la serie Black and light, white perspectives (2007). Así como al presencia nuevamente de las series fotográficas de Erwin Olaf, por poner algunos ejemplos.

Esta situación, para quienes visitamos año con año esta feria, resulta hasta cierto punto preocupante, sobre todo al ser éste “el espacio” de escaparate para lo último en arte, y que año con año debe buscar renovarse y trascender, sobre todo si lo que busca es marcar tendencias en el mundo de las ferias.

Sin embargo, Zona Maco parece ser que por fin va encontrando un rumbo como feria, una identidad. Y es que comienza a verse una mayor inclinación por el arte mexicano y latinoamericano.  Este año se dio prioridad a artistas que viven y trabajan en América Latina o que traten en su obra cuestiones relacionadas con esta área geográfica.

En la sección de Zona Maco Sur curada por Juan Andrés Gaitán pudimos ver selecciones individuales de artistas, muchos de ellos con un discurso político y social, como es el caso de Pedro Reyes (México,1961) quien toma armas confiscadas por el ejército mexicano en Ciudad Juárez, convirtiéndolas en instrumentos musicales. O  José Alejandro Restrepo (Colombia, 1951) con una crítica a las injusticias sociales y la violencia que se vivió en la década de los 50 por parte de los paramilitares en Colombia. Y por otro lado encontramos obra de Montez Magno (Brasil, 1934) con una propuesta que nos remite a Kandinsky y su teoría artística sobre la música, el ritmo, los colores y las composiciones visuales, así como a una búsqueda matemática y geométrica en sus abstracciones.

Una parte esencial este año fue la sección de arte moderno bajo la curaduría de Daniel Garza-Usabiaga, la cual fue contemplada con gusto por parte de los visitantes. Y no es que no se hubiera presentado obra así en ediciones anteriores. De hecho siempre se ha expuesto a artistas modernos mexicanos consagrados, como Diego Rivera, Leonora Carrington, Carlos Mérida, José Clemente Orozco, Rufino Tamayo, Toledo, Gunther Gerzso, etc.; artistas que no pudieron faltar en esta edición gracias a la GAM (Galería de Arte Mexicano), a la galería Enrique Guerrero, a AAMD Fine Arte, y las galerías Oscar Román y Lourdes Sosa.

Para sorpresa de muchos que estamos acostumbrados a ver hiperrealismo en la Galería Alfredo Ginnochio, nos encontramos con una propuesta de arte abstracto latinoamericano siendo un placer encontrar obras de Joaquín Torres García y Manuel Álvarez. Así como con la Galería Cayón, de Madrid  que presentó obras claves del Op Art con piezas de Jesús Soto y Cruz Diez.

Sin embargo, esta sección puede presentar una problemática en cuanto al término “moderno” y a su delimitación temporal.  Pues para ésta su curador dijo centrarse en la producción realizada en la segunda mitad del siglo XX, en las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta. Cuando en realidad gran parte de las obras y artistas presentados abarcan desde principios del siglo XX. Es algo que deberá irse replanteando y trabajando en ediciones próximas.

Otra sección exitosa fue la de Diseño, la cual también ya se había iniciado en años anteriores, aunque ahora con mayor solidez al contar con la presencia de 14 estudios y galerías curados por Ana Elena Mallet.

Que se dedique un espacio a estos creadores resulta interesante, siendo que desde la primera edición de esta feria recuerdo escuchar decir a los asistentes que lo presentando en la feria parecía más de diseño que arte. Yo misma en varias ocasiones lo he pensado.

En el arte contemporáneo nos encontramos cada vez más desdibujando la delgada línea que separa al “diseño” del “arte”. Muchos hacedores trabajan desde las técnicas, la estética y las soluciones de un diseñador, incluso producen muebles, objetos e instalaciones que podríamos no diferenciar. Entonces qué las difiere, ¿su utilidad?, ¿su concepto?, o nada más que uno es vendido en una galería de arte y el otro en una tienda de diseñadores.

Al final, Zona Maco 2013 fue un evento que nos hace volver a preguntarnos si no están tomando el pelo, como suele pasar en algunas exposiciones arte contemporáneo. Sin embargo el gusto se rompe en géneros, y el acercamiento al arte también depende de varios factores,  pero pues si alguien lo compra, está en todo su derecho.

Aún falta mucho por recorrer en nuestra feria de arte contemporáneo en México, en especial si queremos ser considerados de los más importantes en este fenómeno de moda. Por eso los invito a compartir sus experiencias si tuvieron oportunidad de asistir. Pues el público también debe opinar y proponer para lograr una reciprocidad entre nosotros, los creadores y quienes nos lo presentan.

 

Contacto

 

Facebook: colectivorec

Twitter: @Colectivo_REC