A todos nos ha pasado que incurrimos en uno o más de estos errores. Los expertos nos explican qué hacer para evitarlos.

 

Por Susan Adams

 

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Hace varios años, la coach de carrera con sede en Nueva York Sarah Stamboulie trabajaba en el departamento de recursos humanos de la firma de servicios financieros Cantor Fitzgerald, y estaba a punto de contratar a alguien como personal de apoyo. En la etapa final del proceso llamó al último empleador de la candidata, esperando escuchar una recomendación resplandeciente. En lugar de ello, su interlocutor habló con voz entrecortada y sin entusiasmo. Stamboulie dice: “Básicamente me dijeron que esta persona nunca iba a trabajar, que su asistencia era terrible.” Stamboulie, quien también ha trabajado en recursos humanos en Morgan Stanley y Nortel Networks, antes de abrir su propio despacho de consultaría, dice que ha visto este problema con frecuencia en los últimos años: los candidatos dan referencias que sólo a regañadientes avalan sus calificaciones.

Ése es sólo uno de los errores más frecuentes que los solicitantes de empleo cometen durante su proceso de búsqueda. Entrevisté a Stamboulie y a otros dos coaches de Nueva York, Anita Attridge, que está afiliada a The Five O’Clock Club, el grupo nacional de coaches de carrera, y Ellis Chase, un entrenador con más de 30 años de experiencia, quienes compartieron algunos de los errores más comunes cometidos por quienes buscan un empleo.

A menudo, los candidatos arruinan sus posibilidades al inicio del proceso con un currículum ilegible. Stamboulie dice que, incluso en una época en la que es fácil cambiar estilos de letra y plantillas de diseño, demasiados candidatos usan una fuente pequeña que resulta difícil de leer. Attridge y Chase concuerdan en que al tratar de incluir todo en una sola página se olvidan de la legibilidad.

Chase, quien fue director gerente de la firma de personal Right Management antes de iniciar su propia práctica de coaching hace 16 años, dice que otro error común es que las personas que buscan trabajo dedican a su CV días e incluso semanas enteras, mientras se dicen a sí mismos que están trabajando duro en su búsqueda. “En mi lista de cosas importantes por las cuales preocuparse –dice Chase–, el currículum está en el punto número 23. Puede implicar una enorme pérdida de energía psíquica.”

Una vez que los candidatos han conseguido una entrevista, cometen varios errores frecuentes. Uno es la falta de entusiasmo que puedan mostrar los ex empleadores. “Las personas no se dan cuenta de lo positivo que tiene ser positivo”, dice Stamboulie. Ser neutral no es suficiente. Dejar una buena impresión en todos los lugares donde labores es fundamental. “El reclutador no se identifica con el candidato; se identifica con el antiguo jefe”, explica.

En la misma línea, los candidatos a menudo cuentan historias tristes acerca de sí mismos en las entrevistas. Uno de los clientes de Chase, un profesional de capital privado que necesitaba encontrar un nuevo trabajo porque su empresa pasaba por problemas, hablaba de sí mismo en una forma totalmente contraproducente. “Él estaba dibujando un panorama en el que todo el trabajo que había hecho en los dos últimos años había sido un fracaso”, dice Chase. “Hay una forma mucho más positivo de enmarcarlo.” El candidato debe haber hablado de los éxitos y los logros de su empresa, y restar importancia a las debilidades.

Otro problema, dice Attridge, es hablar demasiado desde el principio, en lugar de demostrar curiosidad sobre lo que el reclutador busca. Una clienta de Attridge, que estaba siendo entrevistada para un trabajo de marketing, se lanzó a hacer una larga descripción del porqué sus habilidades coincidían con la descripción del trabajo, sólo para enterarse de que el puesto requería de diferentes habilidades. “Tuvo que intentar enmendar el daño que se había hecho a sí misma. No se había dado cuenta de que la experiencia digital es una parte crítica del trabajo.”

Otro error: hablar de lo difícil que es encontrar un trabajo y el tiempo que han estado buscando. Los responsables de la contratación no quieren oír hablar de eso. Stamboulie dice que es importante darle un giro positivo, como decir que decidiste tomarte un año sabático y que has tenido muchas entrevistas los últimos meses.

¿Uno más? Ser honesto cuando el entrevistador pregunta acerca de tus debilidades. Uno de los clientes de Chase, que trabajaba en marketing farmacéutico, admitió en un simulacro de entrevista que estaba impaciente y que no le gustaba pasar tiempo con los subordinados que tardaban en aprender las cosas. “Yo le dije: ‘estás pidiendo un puesto de alta dirección y me dices que eres un pésimo gerente’.” En cambio, el candidato debió haberse guardado esa información y hablar de los logros obtenidos en sus empleos pasados.

Y aún hay más autosaboteos, entre los más comunes: hablar de sueldo antes de tiempo. “El que primero habla de números pierde”, dice Chase. Muchos candidatos creen que necesitan resolver el tema del dinero desde el principio, cuando es mejor dejarlo para la fase final de las negociaciones. También es un error responder preguntas sobre la cantidad de dinero que esperas ganar. Si te piden que des una cifra, prueba diciendo: “El dinero es muy importante para mí, pero en este momento de mi carrera me interesa más que el trabajo sea el ideal para mí.”

A medida que el proceso de entrevistas continúa, Stamboulie dice que muchos candidatos cometen el error de impacientarse y molestarse con los reclutadores, especialmente por teléfono. Es una buena idea dar seguimiento y mantenerse en contacto, pero sábete que el proceso puede llevar tiempo. La impaciencia o irascibilidad no te ganarán puntos.

Aquí hay más errores comunes que cometen los aplicantes: pasar todo su tiempo respondiendo anuncios de empleo o enviando tu currículum por cientos, en lugar de hacer conexiones significativas y networking cara a cara. “Es el error número uno, el más catastrófico”, dice Chase. “Engaña a la gente porque le hace pensar que están haciendo una búsqueda proactiva, cuando en realidad es muy pasiva.” Stamboulie coincide con Attridge en que “más de 50% de los puestos de trabajo no se publican”, y que “80% de los empleos se encuentran a través de redes de conocidos o del contacto directo”.

En resumen, los errores más comunes que cometen los aplicantes son:

1. Dar referencias que no hablan bien de ti.

2. Diseñar su currículum con una fuente microscópica.

3. No poder decir cosas positivas de sus exjefes.

4. Decir cosas negativas de su propia trayectoria.

5. Hablar demasiado al comienzo de una entrevista.

6. Lamentar la dificultad de encontrar empleo.

7. Ser honesto acerca de sus debilidades.

8. Decir cuánto dinero desea ganar

9. Impacientarse con el proceso

10. Pasar todo su tiempo respondiendo a anuncios y enviando su CV.

 

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