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Procrastinación, impuntualidad, adicción a las redes sociales, todos ellos son hábitos son asesinos silenciosos de la productividad y pueden dejarnos en la calle.

 

Por Jacquelyn Smith

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Todos tenemos malos hábitos. Tal vez el tuyo sea procrastinar, chismear o la impuntualidad. Estos comportamientos negativos no necesariamente te hacen una mala persona, pero como empleado pueden dar una muy mala impresión tuya, e incluso costarte el trabajo.

“Es probable que un solo mal hábito no provocará que te despidan de inmediato, pero el efecto acumulativo de los malos hábitos con el tiempo sí pueden hacerlo, “dice la doctora Katherine Brooks, directora ejecutiva de la oficina de desarrollo personal y de carrera en la Universidad Wake Forest y autora de You Majored in What? Mapping Your Path from Chaos to Career.

“Las personas pueden notar un mal hábito, y ello les predispone a fijarse en otras fallas o problemas.” Un mal hábito también puede conducir al aislamiento o a que te eviten en la oficina, lo que puede afectar desde tu evaluación de desempeño hasta tu capacidad para hacer tu trabajo, dice.

Rick Myers, fundador y director ejecutivo de Talent Zoo, un sitio para profesionales de marketing, publicidad y digital, está de acuerdo en que los malos hábitos pueden destruir tu carrera, pero, dice, la parte más lamentable es que “la gente rara vez se da cuenta de que tiene esos hábitos”.

“Uno de los mejores consejos que se le puede dar a alguien que quiere avanzar en su carrera es darse cuenta de sus hábitos y de hacerse de nuevos, más positivos, que resulten más valiosos para la empresa”, dice Myers.

Aquí hay 14 malos hábitos que te pueden costar el trabajo:

Mentira. Falsificar tus credenciales o plagiar intencionalmente algo, mentir sobre tus horas de trabajo, hacer mal uso de la tarjeta de crédito de la empresa, robarse el crédito de los logros de tus compañeros de trabajo o robar de cualquier modo a tus empleadores te puede costar el trabajo. “La manera más segura para que cualquiera de nosotros pierda el trabajo de forma repentina y miserable es tener el hábito de desviar las verdades y mentir, aunque sea de formas pequeñas”, dice Ann Kaiser Stearns , psicóloga y autora del best seller Living Through Personal Crisis.

“La deshonestidad es un terreno resbaladizo con un accidente devastador esperando al final del camino”, añade. “Ya sea que trabajemos en negocios, banca, la academia o el ejército, la edición o la filantropía, la vivienda o la salud, el mercado o seas burócrata, si careces de integridad y traicionas a tu empleador no mereces conservar tu empleo.”

Procrastinación. “Este hábito puede hacerte un serio daño en la oficina”, dice Brooks. “Si eres una de esas personas que cree que hará un mejor trabajo en el último minuto y pospone proyectos o tareas hasta el día (u horas) antes del deadline, puede que no te des cuenta del impacto que tiene ello en tus compañeros de trabajo.” Si las prisas del último minuto hacen que otros trabajen rápidamente, es probable que provoques su molestia y que seas el primer culpable cuando un proyecto fracase o no se termine a tiempo.

Negatividad. Sí, muchos de nosotros habitualmente chismeamos o nos quejamos, pero abusa de esa práctica y pondrás tu empleo en riesgo. “Todos ello conduce al mismo resultado final: te convertirás en un dolor de cabeza para tu jefe”, dice Amy Hoover, presidenta de Talent Zoo.

“Tu jefe es responsable de asegurar que su equipo contribuya a la moral positiva y si alguien del equipo habla mal de él se reflejará en su desempeño”, añade. “A menudo la dirección se refiere a los empleados negativos como cáncer por la alta dirección por una buena razón: deberá ser extirpado en algún momento.” Si tienes una queja lo mejor que puedes hacer es hablar con tu jefe directo, en privado. Nunca reúnas a tus compañeros de trabajo para que te apoyen primero.

Impuntualidad. Si constantemente llegas tarde al trabajo o extiendes tus recesos muestras una actitud de complacencia y falta de cuidado, dice Roxanne Peplow, directora de servicios estudiantiles en Computer Systems Institute. “Así que llega a tiempo o incluso un poco temprano para demostrar que eres consciente del tiempo y que te preocupas por tu trabajo y también por el tiempo de los demás.” Hoover está de acuerdo. “Ya sea que tengas la intención de hacerlo o no, llegar tarde demuestra falta de respeto al contrato social dela oficina, así como a tus compañeros de trabajo que hacen un esfuerzo para llegar a tiempo.”

Pobre comunicación vía correo electrónico. Esto puede incluir todo, desde que no responder a mails hasta no ser consciente cómo escribes uno. “Puedes ser percibido como brusco o grosero, o muy poco concreto o muy descuidado”, dice Brooks. Si tiene la mala costumbre de tomar demasiado tiempo para revisar o responder a mensajes de correo electrónico, podrías no enterarte de importantes reuniones o fechas de entrega, causar retrasos o confusión, o ser percibido como muy poco profesional.

Adicción a las redes sociales. Otro camino común a la pérdida del empleo es la obsesión habitual que muchos empleados tienen con las redes sociales, dice Stearns. “Si piensas que entrar  a Facebook 20 veces al día no interfiere con tu trabajo, estarías mintiendo.” Algunas empresas han tomado medidas para controlar o limitar el uso de redes sociales a sus empleados, mientras que otros han bloqueado estos sitios por completo. Así que ten cuidado: pasar demasiado tiempo en las redes sociales y otros sitios web no relacionados con tu trabajo te puede costar el empleo.

Malos hábitos de lenguaje corporal. ¿Tienes un apretón de manos débil? ¿Evitas el contacto visual? “La gente debe entender que las acciones hablan más que las palabras”, dice Peplow. “Y la mayor parte de nuestra comunicación se realiza a través de las señales no verbales.” Los compañeros de trabajo, los directivos o los clientes pueden percibir algunos de sus hábitos de comunicación no verbal como groseros o poco profesionales, y esas cosas podrían llegar a tener un impacto significativo en el avance de su carrera.

Falta de atención. Si siempre estás distraído —un mal hábito que muchos de los empleados tienen—podría incumplir la cultura del lugar de trabajo, lo que puede ser perjudicial para tu carrera. “Cada lugar de trabajo tiene su propia cultura y estilo, ya sea el dress code, el ambiente social o la jerarquía”, dice Brooks.

“El incumplimiento de la cultura y la inadaptación pueden crear tensión o marcarte como diferente, y potencialmente menos deseable.” También querrás tener en cuenta los hábitos personales que puedan ser ofensivos o distraer a tus compañeros de trabajo. “Trabajar en una oficina nos exige ser sensibles a los compañeros de trabajo y evitar comportarnos de una manera que los distraiga o haga el ambiente incómodo”, añade. “Esto va desde los olores corporales hasta los de la comida que llevamos a la oficina, escuchar música demasiado alta, contar chistes inapropiados o utilizar el altavoz del teléfono para realizar llamadas.”

Lenguaje pobre. “Cuando escuchas a alguien usando una gramática pobre o malas palabras, ello se traduce en la creencia de que esa persona es ignorante”, dice Peplow. Recuerda que no estás en casa o en la fiesta con tus amigos. Asume siempre, SIEMPRE, que tu jefe puede escucharte.

Síndrome del lobo solitario. ¿Tienes la costumbre de querer hacer siempre las cosas por tu cuenta? Eso no va a funcionar en la oficina. “Mientras que la independencia es buena en algunas situaciones o cuando la concentración es necesaria para conseguir terminar un proyecto, por lo general las personas que saben trabajar en equipo experimentan un mayor éxito en el trabajo”, dice Brooks.

“El juego en equipo implica una gran cantidad de conductas positivas, como dar crédito donde es debido (es decir, no tomar crédito por el trabajo que hizo un compañero), ayudar a los demás cuando sea posible, haciendo tareas que no estén necesariamente en la descripción de tu puesto, etcétera.” Si no eres visto como un jugador de equipo, no tendrás el apoyo de tus compañeros cuando haya algún problema.

Berrinches. Si pierdes el control se asume que no puedes trabajar bien bajo presión o manejar bien las responsabilidades, dice Peplow. “Practica técnicas de reducción de estrés, como meditación o ejercicios de respiración profunda y, en la medida de lo posible, deja tus problemas personales fuera del trabajo.”

Ineficiencia. Los malos hábitos como la desorganización, pérdida de tiempo y hablar demasiado pueden hacer a un trabajador extremadamente ineficiente. “Puedes no darte cuenta de ello, pero muchos de tus compañeros de trabajo están allí para trabajar, no socializar, y pueden no querer ser groseros contigo ignorando tus conversaciones personales”, dice Hoover. No quieres llegar a ser esa persona con la que tus colegas evitan trabajar, mantén la charla informal al mínimo en horas de trabajo, tu escritorio organizado y no pases demasiado tiempo en tareas no relacionadas con el trabajo.

Hablar sin pensar. Hay que meditar todo lo que se dice y controlarse en el lugar de trabajo. Decir algo inapropiado en una reunión o un email puede ser perjudicial para tu carrera.

Falta de modales. “Las cosas más importantes son las que aprendimos cuando éramos pequeños”, dice Peplow. Cuando pides algo, di “por favor”, cuando alguien te da algo di “gracias”. Si no conoces a alguien, preséntate. Si tienes que interrumpir a alguien di “disculpa”. “Los modales son importantes, así que no seas grosero. Y, sobre todo, si no tienes algo bueno que decir… no digas nada en absoluto”, recomienda.

Éstos son sólo algunos malos hábitos que pueden provocar tu despido sea despedido, rechazado para una oferta de trabajo o miraron para esa promoción, dice Peplow. “Haz una autoevaluación y pregunta a otros acerca de tus hábitos. Si recibes algún comentario, tómalo en serio”, añade Brooks.

 

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