La labor social es importante para el desarrollo de las naciones en Centroamérica; la tarea de las fundaciones puede ser clave para sacar del rezago a las comunidades más desprotegidas de la región. La participación de las empresas en esta tarea es fundamental, pues aportan 57% de los recursos con los que operan dichas organizaciones.

 

Por Ismael Jimenéz / Manuel Ramírez

El primer in­forme sobre fundaciones de Forbes presenta a 15 organizaciones de Centroamérica y el Caribe que con su labor contribuyen al desarrollo de comunidades y poblaciones en donde los princi­pales rezagos son la educación, salud, vivienda y la protección del medio ambiente.

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Estas fundaciones invirtieron cerca de 1 mdd en promedio durante 2014, y atendieron a 247,000 personas entre niñas, niños, jóvenes y adultos mayores de diversas co­munidades. El objetivo: sacarlos de rezago en el que se encuentran, para contribuir al crecimiento y desarro­llo de sus respectivos países.

Para una región que histórica­mente ha sido receptora de coope­ración internacional es complejo generar una cultura de la solidari­dad y las donaciones. Sin embargo, las fundaciones que forman parte del informe de Forbes, reportaron que tan sólo el 5% de sus presupuestos, provienen de aporta­ciones particulares voluntarias.

No obstante, las organizacio­nes deben trabajar en diferentes frentes para obtener recursos. Un ejemplo de cómo se realizan alianzas en el trabajo filantrópi­co, sin requerir de flujos económicos externos, es la forma en que opera Fundación Coen, que en palabras de su presidente: “trabajamos ma­yoritariamente por medio de con­venios de colaboración y alianzas con otras organizaciones sin fines de lucro para enriquecer nuestros programas y atender al mayor número de beneficiados posible”, relata Piero Coen.

Si bien las organizaciones filan­trópicas han buscado involucrar a los diversos actores de la sociedad obteniendo resultados favorables en este aspecto, superar el rezago social requiere no sólo de voluntad, sino también de cuantiosos recursos económicos, lo que podría ser una dificultad importante en el istmo.

Oxfam, por ejemplo, en el pe­riodo 2013-2014 destinó 5.6% de su gasto anual a la región de México, Centroamérica y el Caribe, el cual fue de 39.2 mdd, que significó una reducción de 24% comparado con el año anterior. Por su parte, Techo ejerció un presupuesto de 3.4 mdd en los países de Centroamérica.

En Fundación Sur Futuro el presupuesto aproximado para 2015 fue de 4.8 mdd. “El 35% se destina a programas que benefician a los niños, adolescentes y jóvenes; 16% es para proyectos especializados para mujeres y el resto está dirigido a productores agrícolas y la familia en general”, explica Melba Segura de Grullón, presidenta de la Fundación.

Simon Ticehurst, director de Oxfam para América Latina y el Caribe asegura que en general en la región existe un fenómeno de reducción de la cooperación, “pero en particular, por lo menos en Guatemala, Honduras y Nicaragua, los programas de cooperación se mantienen estables”.

En realidad —agrega el repre­sentante de Oxfam—, el futuro de la cooperación es un poco incierto para la región latinoamericana, porque van cambiando las políticas y conforme las naciones van ad­quiriendo cierto nivel de desarro­llo, dejan de ser prioritarias para algunos donantes. “Por ejemplo, los donantes europeos continúan en Guatemala, pero están reduciendo su apoyo en otros países.”

 

La deuda en la región

Cinco millones de personas pade­cerán hambre en Centroamérica en un lustro. La cifra se incremen­tará hasta 26 millones para 2050. El problema es de tal magnitud que es considerado ya como una crisis humanitaria por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, el cual se agudiza por la pérdida de cultivos y sequías reportadas en la última década y por los efectos del cambio climático en el istmo.

Informes elaborados por Oxfam revelan que Centroamérica contri­buye poco al cambio climático, pero recibe gran parte de sus consecuen­cias negativas. De hecho, cuatro de los 13 países con mayor riesgo en el mundo son centroamericanos. En ese sentido, Honduras es considera­da la nación más vulnerable a nivel mundial, mientras que Nicaragua, Guatemala y El Salvador no están lejos de la misma situación.

En el Caribe el escenario no es distinto, por ello la Fundación Sur Futuro lleva a cabo un trabajo im­portante en República Dominicana en zonas en donde existen proble­mas de degradación de recursos naturales. Su proyecto de mayor inversión en este momento es Saba­na Yegua Sostenible, en la provincia de Azua de Compostela.

“La iniciativa tiene por objetivo promover el manejo sostenible de las tierras en las cuencas altas de la presa de Sabana Yegua. El programa inició en 2006 con un monto de 4.2 mdd y al día de hoy ha beneficiado a 77,000 habitantes”, explica Melba Segura.

Pero la cuestión del medio ambiente es sólo una parte de la problemática social que aqueja a la región, la cual además debe hacer frente a situaciones de extrema pobreza, la falta de igualdad entre hombres y mujeres, el poco acceso a tierras para las comunidades indíge­nas y campesinas, etcétera.

Todas estas problemáticas si bien son atendidas a través de la generación de políticas pú­blicas, parece que los esfuerzos hasta ahora han sido limitados. “Los gobiernos operan con bajos recursos económicos y muchos temas por atender. Si estuvieran haciendo lo suficiente, no sería necesario nuestro trabajo”, resalta Simon Ticehurst.

La falta de recursos y las grandes necesidades de la región han hecho que haya un movimiento creciente de instituciones de la sociedad civil, fundaciones, y organizaciones no gubernamentales realizando traba­jo filantrópico.

Tal es el caso de Fundación Coen, la cual opera en Nicaragua desde 2003 y busca “mejorar las condicio­nes de vida de las personas de esca­sos recursos, a través del desarrollo de proyectos en áreas de educación, salud, obras sociales, culturales y medio ambiente”, cuenta Piero Coen, presidente de dicha organización, cuyo programa más emblemático son las brigadas médicas de urología, or­topedia y cirugía laparoscópica, que incluyen captación de pacientes para diagnóstico, cirugías y tratamiento postquirúrgico.

 

Más allá del aquí y el ahora

Pero el reto para las fundacio­nes del Istmo, es no realizar sólo labores asistencialistas por dos o tres años y después enfocar su mirada a otro lado, dejando a las personas prácticamente en las mismas circunstancias como las encontraron.

El propósito debería ser generar, en los casos en donde sea posi­ble, capacidades en la población atendida, para que pueda superar por sí misma sus condiciones de precariedad. Ana Mireya Díaz, directora social de Techo Panamá, asegura que esta organización busca llevar a cabo un trabajo permanente en las comunidades, “creemos que solamente de esa manera podemos desarrollar un proceso que fomente el crecimiento de la comunidad”.

Gregorio Saavedra, gerente de Techo Guatemala, agrega: “una vez que hemos entrado en una comuni­dad, la idea es que exista permanen­cia indefinida, pues en tiempo no le hemos puesto límite, pero nuestro objetivo principal es dejar la comu­nidad cuando haya al menos una organización básica de vecinos”.

El enfoque para Centroamérica debería entonces apuntar hacia el fortalecimiento de las capacidades productivas. En sectores como el alimentario, por ejemplo, se puede reforzar la comercialización enfo­cada a pequeños productores. Lo anterior “incluye acceso a tierra, recursos productivos, créditos para la producción, así como trabajo con­junto con los gobiernos nacionales y locales para generar políticas públi­cas enfocadas en superar su circuns­tancia social”, resalta Ticehurst.

Para organizaciones como Techo se debe trabajar en las distintas dimensiones de la pobreza: como el acceso a la salud, la educación y la vivienda. “Nosotros creemos que el trabajo que hacemos en la comuni­dad permite fortalecer el sentido de participación ciudadana”, resalta Ana Mireya.

 

Sombra de duda

Lamentablemente a nivel mundial existe la idea de que muchas com­pañías se valen del altruismo como una forma de elusión fiscal, razón por la cual diversos gobiernos se han visto en la necesidad de regular esta actividad.

En Guatemala, por ejemplo, dependiendo de la causa a apoyar, en general el límite máximo de donativos que se puede deducir de impuestos es de 64,000 dólares. Mientras en República Dominica­na —explica Melba Segura— la ley 122-05 sobre Fomento y regulación de las instituciones sin fines de lucro y el Ministerio de Economía Planificación y Desarrollo preten­den establecer el Centro Nacional de Fomento y Promoción de las Asociaciones Sin Fines de Lucro para regular su operación.

Por supuesto que las donacio­nes hechas por empresas privadas siempre pueden rebasar los máximo permitidos por la ley, con la sal­vedad que serán deducibles de im­puestos. Pero el desvío de recursos también puede darse en las mismas fundaciones, tanto en las de pirmer como de segundo piso, es decir aquellas que únicamente financian propuestas promovidas por otras organizaciones.

Al respecto, Melba Segura subra­ya que la transparencia en el manejo de los recursos de una organización benéfica es fundamental para man­tener la confianza en las empresas y donantes que les apoyan. “La clari­dad de Sur Futuro en el manejo de su presupuesto es uno de los prin­cipales pilares para garantizar que cada centavo que se recibe llegue a quien más lo necesita”, dice.

Por su parte, el directivo de Oxfam asegura que en esta institu­ción, el financiamiento mediante un contrato y debe estar sustentado en un proyecto viable con objeti­vos claros, lo cual permite evaluar cumplimiento.

Techo opera de manera direc­ta los proyectos que apoyan en Guatemala, por ejemplo, trabajan actualmente en 25 comunidades, mientras que en Panamá lo hacen con seis comunidades. Esta funda­ción transparenta el manejo de sus recursos financieros a través de audi­torías externas hechas por la agencia de consultoría Deloitte.

Pero este tipo de organizaciones tiene todavía un reto por delante: la medición de resultados. Si bien en algunos casos los proyectos son más fáciles de medir, establecer con claridad los niveles de avance no es una tarea fácil, sobre todo cuando se trabaja en resolver la problemática social en regiones como Centroamérica.

Da clic en la liga para visualizar el interactivo de las 15 organizaciones que ayudan a la sociedad.

http://cdn.graphics.forbes.com.mx/interactivos/compromiso-ambiental/index.html

 

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