Después del muy mal año que sufrió el sector de la construcción en 2013, este año todo indica que la situación será distinta. ¿Por qué?

 

 

 

 

En días recientes, el jefe de la División de Estudios Económicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), Thomas Helbling, comentó ante medios de comunicación que, a pesar que en el último año se aprobaron reformas estructurales de gran importancia para el país, las previsiones de crecimiento económico para México no serían modificadas y permanecerían en 3%. Las razones para ello, argumentó,  se encuentran en la influencia negativa que el “retraso en proyectos púbicos en el sector de la construcción” ha tenido en la economía de México.

Uno de los factores que contribuyeron al lento arranque del sector de la construcción en 2013, fue sin duda la asignación de un presupuesto inercial para la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). Este año, sin embargo, todo indica que la situación será distinta.

El Presupuesto de Egresos de la Federación 2014 contempla un incremento para la Secretaría de Comunicaciones, y Transportes (SCT) de cerca de 38% con respecto al año anterior, alcanzando un total de 118,000 millones de pesos. Lo que representaría un incremento casi 2.5 veces mayor al promedio observado en los últimos ocho años.

Más importante aún, dicho incremento se conjuga con una inversión física por encima del promedio —81.94% del total del presupuesto— y un gasto corriente por debajo de lo habitual, lo que contrasta con 2013, uno de los años con mayor porcentaje de gasto corriente en los últimos siete años y al mismo tiempo uno de los que tuvo un menor porcentaje de inversión física: 79.34%.

El incremento en inversión física de la SCT no sólo constituye una buena señal para sectores que, como el de la construcción, han perdido impulso en los últimos años, sino también, un instrumento de política económica que busca dinamizar el mercado interno y generar empleos.

Así, por ejemplo, el sector carretero contará con 22,884.0 millones de pesos, para la construcción y modernización de 930,000 kilómetros de la red federal, lo que sin duda ayudará a aliviar el retraso que en este rubro tiene México frente a otros países, y con ello mejorar las condiciones generales de la industria de la construcción.

El diagnóstico del FMI debe empujarnos a reflexionar sobre la importancia de la  industria de la construcción para la economía del país  y sobre todo en el papel que ésta tiene en la creación de infraestructura tan necesaria para la economía. Por ello, es indispensable generar políticas públicas que asignen recursos a las dependencias encargadas de implementación de proyectos de infraestructura de manera consistente.

 

 

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