Lo que hace unos años era una tendencia a futuro, ahora parece algo casi inevitable. Con más de 3,000 millones de usuarios de internet en el mundo, el mercado tiene la madurez para desarrollar las carteras móviles, que sumarán más de 1,500 millones en 2018.

 

Por Manuel Lavín

Internet Live Stats, sitio web que desde 1993 recopila datos acerca de la cantidad de usuarios en el mundo, señala que a comienzos de 2005 ya eran más de 1,000 millones de usuarios de internet, en 2010 sumaban 2,000 millones, y en 2015 ya se alcanzaron los 3,000 millones, datos que corrobora el último estudio de We Are Social, en el que se dice que 53% de la población mundial está conectada a internet y el número de usuarios activos alcanza ya los 3,010 millones de personas. Si nos centramos en el número de usuarios únicos de smartphones, este mismo estudio señala que –en enero de 2015– suponían 3,649 millones de personas.

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En los próximos cinco años el número de usuarios de servicios de pagos vía NFC crecerá de poco más de 100 millones a más de 519 millones, según Juniper Research. Las estimaciones prevén que Estados Unidos, China y Europa occidental serán las regiones más fuertes en pagos a través de esta tecnología. Es más, ya hay quien asegura que a finales de 2018 existirán más de 1,500 millones de carteras móviles en todo el mundo, e incluso que en 2020, uno de cada tres smartphones en el planeta tendrán un chip NFC integrado.

Tim Cook, de Apple, lo dejó claro hace unos meses con la presentación del Apple Pay: un teléfono, una terminal de pago y un clic son los grandes protagonistas de la nueva idea de la manzana.

Aunque la idea de efectuar pagos con móviles existe desde hace más de 10 años, no son tantos los usuarios que conocen que sus dispositivos son capaces de efectuar pagos con esta tecnología. Lo cierto es que la tecnología NFC, pese a estar aprobada desde 2003 e instalada en miles de smartphones en todo el mundo (la mayoría, terminales Android de gama alta y, más recientemente, en el iPhone 6), sigue siendo una desconocida, y pese a sus ventajas, como la eficiencia energética (bajo consumo) y su seguridad (resulta más difícil que un tercer dispositivo interfiera en la conexión, y además permite el cifrado de los datos por SSL).

No son pocas las compañías que durante años han desarrollado diferentes soluciones tecnológicas para tratar de hacer cotidiano lo que hoy en día no lo es. Ahora, Apple ha utilizado la tecnología existente, dándole “una vuelta” y creando un producto muy enfocado en el usuario (volvemos una vez más al concepto user experiencience del que llevamos hablando mucho tiempo), y haciendo que los pagos vía móvil sean «fáciles, seguros y privados». No podemos olvidar que en Apple Store se almacenan más números de tarjetas de créditos de clientes que en cualquier otra entidad del mundo, y que existe un gran número de clientes acostumbrados a hacer pagos introduciendo una simple contraseña.

La compañía surcoreana Samsung también ha dado un fuerte empuje a los pagos móviles con Samsung Pay, en el que cuenta con el apoyo de VISA y de McAfee, cuyas soluciones permitirán estar protegidos frente amenazas de fraude, spyware o virus. Algunos de sus dispositivos contarán con un sensor de huella dactilar táctil (una apuesta más por la seguridad).

Google también lleva tiempo apostando por Wallet, su “billetero virtual”, aunque el empuje definitivo parece que se producirá en mayo, en su Google I/O. Todo apunta a que los fabricantes de dispositivos, operadoras, bancos y entidades financieras y redes de pago serán protagonistas de un lanzamiento en que, por lo visto, Google cederá prácticamente la mayor parte de sus beneficios y comisiones. Además, desde hace unos meses, Google ya cuenta con Softcard (anteriormente conocida como ISIS, el proyecto de las grandes telcos estadounidenses enfocado a empujar los pagos vía móvil).

Llegados a este punto, no podemos olvidarnos de PayPal. La compañía de pagos (con más de 162 millones de usuarios en el mundo) presentó en el pasado MWC de Barcelona su última apuesta: PayPal Here NFC, un lector de tarjetas que buscará impulsar los pagos contactless gracias a la utilización de la tecnología NFC y que también será capaz de aceptar pagos con las tarjetas de débito y crédito tradicionales –a través de la propia plataforma de pagos– utilizando la tecnología check-in de PayPal.

Ahora bien, ¿qué pasa con la seguridad en las transacciones? ¿Están los usuarios preparados para asumir y adoptar estos cambios e incorporarlos en su día a día? Los sistemas de pago móvil son ya uno de los objetivos de los cibercriminales, y al principio eran ya observados como algo diferente y quizás extraño. Lo cierto es que si un ordenador puede ser protegido de los ciberdelincuentes y ser empleado en las compras online, un móvil también puede ser blindado y empleado para comprar y pagar, haciendo, además, que el proceso sea bastante cómodo. Y lo que hace unos años era una tendencia a futuro, ahora parece algo casi inevitable.

Los avances tecnológicos también aportan soluciones interesantes a los problemas de seguridad y autenticación. La llamada “seguridad biométrica” implica el uso de las huellas dactilares, registros de voz o escaneo del iris para acceder a los sistemas de seguridad, en lugar de contraseñas basadas en números, que son mucho más fáciles de robar o hackear.

Ya hay empresas que han informado de cómo les está funcionando su apuesta por los pagos móviles, y no sólo son bastante llamativas, sino que nos dejan ver por dónde irá el futuro.

En el caso de Apple, los usuarios también van a poder comprar por internet desde las apps usando su huella dactilar. Con el sensor biométrico Touch ID podrán pagar bienes y servicios con un sencillo toque y sin tener que rellenar manualmente largos formularios de datos bancarios, ni introducir –una y otra vez– los datos de envío y de facturación.

Alibaba, el gigante chino (con más de 300 millones de clientes), recién presentó su última apuesta: pago por reconocimiento facial, un sistema que aún está en desarrollo. El CEO de la compañía reveló esta nueva tecnología en el marco de la conferencia CeBit (en Alemania). Este nuevo método, llamado Smile to Pay (sonreír para pagar), hace que los pagos móviles se autoricen simplemente con el rostro. La validación sería similar a la de las huellas dactilares que utilizan Apple Pay o Samsung Pay, pero reemplazando el lector de huellas por un escaneo facial del usuario.

La startup Square, propiedad de Jack Dorsey (cofundador, a su vez, de Twitter), es seguramente la precursora de esta iniciativa, pues hace ya un tiempo presentó su “pay-by-name” (pago mediante el nombre). El banco AZN de Australia trabaja también en esa línea, con su propuesta “pay-by-thinking”, consistente en utilizar las ondas cerebrales a partir de procesos de pensamiento para la autenticación del usuario y la autorización de pagos.

Pero, ¿por qué será 2015 el año definitivo del despegue de los pagos móviles? La sociedad en la que vivimos tiene mucho que ver, ya que contamos con una generación que ha nacido, crecido y desarrollado en internet y quienes, además, no han conocido la vida sin estar conectados a la red. Sí, los millennials suponen un segmento en que se habrán de apoyar estas iniciativas; además, el mercado ya cuenta con una madurez que le permite apostar por proyectos de esta envergadura.

 

Manuel Lavín es socio y director de Consultoría Adesis Netlife.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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