Según Moneta Technologies, México liderará los pagos móviles en 2020 a nivel mundial. El 89% de las instituciones ya tienen aplicaciones de pagos y servicios móviles, y el número de usuarios crece continuamente tanto en particulares como en pequeñas empresas.

 

Por Manuel Lavín

GSMA, la asociación que representa los intereses de los operadores móviles, aseguraba –a finales de 2014– que el mercado móvil de América Latina era el cuarto más grande del mundo (contaba con casi 326 millones de suscriptores únicos y 718 millones de conexiones). Las asociación prevé que 60% de la población de América Latina estará conectada a alguna red móvil en 2020. También indica un rápido crecimiento del tráfico de datos, impulsado por la migración tecnológica a redes de mayor velocidad (redes 3G y 4G).

Los dispositivos móviles desempeñan un papel importante para reducir la brecha digital y llevar el acceso a internet a poblaciones que antes estaban desconectadas. En septiembre de 2014, la tasa de penetración era de 35% (había 216 millones de personas utilizando dispositivos móviles para acceder a internet) y se prevén crecimientos a tasas de 50% para 2020 (otros 105 millones de personas habrán obtenido acceso a internet móvil).

Los servicios financieros móviles han registrado una adopción más baja en América Latina, en comparación con otras regiones en desarrollo, a pesar de que existe una clara oportunidad para fomentar la utilización de servicios financieros a través del móvil, pues cerca de 60% de la población todavía está sin servicios bancario.

IAB México, la organización que representa a la industria de la publicidad interactiva, asegura en su último informe que 9 de cada 10 internautas mexicanos siempre llevan consigo sus dispositivos móviles; los usuarios tienen una relación estrecha con sus dispositivos y utilizan cada uno con distintas preferencias para navegar y conectarse. Este dato pone de manifiesto el siguiente gran objetivo del sector bancario del país: los pagos vía móvil. Moneta Technologies, empresa especializada en soluciones para medios de pago, afirma en un estudio reciente que México liderará los pagos móviles en 2020 a nivel mundial. El 89% de las instituciones ya tienen aplicaciones de pagos y servicios móviles, y el número de usuarios crece continuamente tanto en particulares como en pequeñas empresas que utilizan los servicios.

Si nos referimos al mercado global veremos que en los próximos cinco años el número de usuarios de servicios de pagos vía NFC (near field comunication), tecnología de comunicación inalámbrica, de corto alcance, actualmente considerada como un estándar para el pago mediante el teléfono móvil, crecerá de poco más de 100 millones a más de 519 millones (según Juniper Research). Los estudios más recientes prevén que Estados Unidos, China y Europa occidental serán las regiones más fuertes en pagos a través de esta tecnología. Es más, ya hay quien asegura que a finales de 2018 existirán más de 1,500 millones de carteras móviles en todo el mundo, e incluso que en 2020 uno de cada tres smartphones en el planeta tendrá un chip NFC integrado.

Pese a que la idea de efectuar pagos con móviles lleva existiendo más de 10 años, no son tantos los usuarios que conocen que sus dispositivos son capaces de efectuar pagos con esta tecnología. Lo cierto es que la tecnología NFC sigue siendo una desconocida aunque está aprobada desde 2003 e instalada en miles de smartphones en todo el mundo (la mayoría, terminales Android de gama alta, y más recientemente en el iPhone 6), y pese a sus ventajas, como son la eficiencia energética (bajo consumo) y su seguridad (resulta más difícil que un tercer dispositivo interfiera en la conexión, y permite el cifrado de los datos por SSL).

Son ya bastantes las compañías que durante años han desarrollado diferentes soluciones tecnológicas para tratar de hacer cotidiano lo que hoy en día no lo es. Ahora, Apple ha utilizado la tecnología existente, dándole “una vuelta” y creando un producto muy enfocado en el usuario (volvemos, una vez más, al concepto user experience, del que llevamos hablando mucho tiempo), y haciendo que los pagos vía móvil sean «fáciles, seguros y privados». No podemos olvidar que en Apple Store se almacenan más números de tarjetas de créditos de clientes que en cualquier otra entidad del mundo, y que existe un gran número de clientes acostumbrados a hacer pagos introduciendo una simple contraseña.

Samsung también ha dado un importante empuje a los pagos móviles con su Samsung Pay, en el que cuenta con el apoyo de VISA y de McAfee, cuyas soluciones permitirán estar protegidos de amenazas de fraude, spyware o virus. Algunos de sus dispositivos contarán con un sensor de huella dactilar táctil (una apuesta más por la seguridad).

Google, por su parte, también lleva tiempo apostando por su Wallet, su “billetero virtual”. Y es que tras las grandes propuestas de Apple y de Microsoft con Windows 10, y otras más pequeñas a nivel de alcance como Samsung Pay, se esperaba un movimiento por parte de Google. Ha llegado con el nombre de Android Pay, y lo mejor es que si los desarrolladores lo desean, pueden integrarlo con los sensores de reconocimiento dactilar gracias a una nueva API para que cualquier empresa pueda ofrecer servicios de pago a través del móvil.

Por otra parte está PayPal. La compañía de pagos (con más de 162 millones de usuarios en el mundo) presentó en el pasado MWC de Barcelona su última apuesta: PayPal Here NFC, un lector de tarjetas que buscará impulsar los pagos contactless gracias a la utilización de la tecnología NFC y que también será capaz de aceptar pagos con las tarjetas de débito y crédito tradicionales –a través de la propia plataforma de pagos– utilizando la tecnología check-in de PayPal.

No obstante nos seguimos preguntando: ¿son seguras las transacciones? ¿Están los usuarios preparados para asumir y adoptar estos cambios e incorporarlos en su día a día? Los sistemas de pago móvil son ya uno de los objetivos de los cibercriminales. Lo cierto es que si un ordenador puede ser protegido de los ciberdelincuentes y ser empleado en las compras online, un móvil también puede ser blindado y empleado para comprar y pagar, haciendo, además, que el proceso sea bastante cómodo. Y lo que hace unos años era una tendencia a futuro, ahora parece algo casi inevitable.

El progreso de la tecnología también aporta soluciones interesantes a los problemas de seguridad y autentificación. La llamada “seguridad biométrica” implica el uso de las huellas dactilares, registros de voz o escaneo del iris para acceder a los sistemas de seguridad, en lugar de contraseñas basadas en números, que son mucho más fáciles de robar o hackear.

En la actualidad, ya hay empresas que han informado de cómo les está funcionando su apuesta por los pagos móviles, y no sólo son bastante llamativas, sino que nos dejan ver por dónde irá el futuro.


Manuel Lavín es socio y director de Consultoría de Adesis Netlife.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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