Por Karsten Strauss

Te has esmerado en preparar tu curriculum, conseguiste una entrevista para ese trabajo que tanto anhelas –y no te apena en absoluto reconocerlo–, y ahora esperas convencer al gerente de Recursos Humanos de que eres el candidato ideal, y finalmente te permites relajarte.

Todo va según lo planeado. Has pasado horas investigando a la empresa para hacer las preguntas correctas. Su lugar en la industria, su liderazgo, su estrategia para avanzar en un mercado en constante cambio, nada se ha escapado de tu atención.

Al hablar de ti mismo has abordado bien tus fortalezas, explicado bien tus debilidades percibidas, discutiste a profundidad proyectos pasados y cómo las lecciones aprendidas con ellos podrían ser enfocadas a tu próximo empleador, y lo has hecho sin el menor atisbo de arrogancia o presunción. Que se te haga una oferta es una conclusión inevitable, piensas, permitiendo que tus labios se arqueen y dibujen una ligera sonrisa mientras sacudes una mota de polvo que osó posarse en la solapa de tu saco recién sacado de la tintorería.

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Tu entrevistadora se sienta en una posición incómoda, balanceándose hacia adelante y hacia atrás como si tratara de lograr un confort específico, pero inalcanzable. Ella se inclina hacia atrás con inquietud y queda en reposo, poniendo cara de concentración excesiva, antes de preguntar:

“¿Preferirías luchar contra un solo pato del tamaño de un caballo o contra 100 caballos del tamaño de un pato?”

¿De dónde salió eso? Esa pregunta en el contexto de una entrevista de trabajo es más que ridícula. Pueden preguntarte algo que quizá sea demasiado personal, o incluso imposible de responder y probablemente parezca irrelevante… Aun así, es una entrevista de trabajo, así que tienes que tomarla en serio, profundizar y dar una respuesta.

A veces las empresas hacen preguntas extrañas a sus candidatos. Éstas con frecuencia les ayudan a conocer la verdad detrás de la personalidad perfectamente cuidada de sus entrevistados, y siempre sirven para sacar a los candidatos de su zona de confort. Las preguntas extrañas  incluso pueden servir como táctica para averiguar la forma como el candidato piensa acerca de un problema.

Cada año, el sitio de búsqueda de empleo Glassdoor analiza cientos de miles de entrevista de trabajo y crea una lista con las preguntas más extrañas formuladas a los candidatos. Intentamos realizar un análisis a profundidad, para lo cual recibimos la amable ayuda de Susan Underwood, jefa global de Reclutamiento y Adquisición de talento en Glassdoor. Presentamos las preguntas, el puesto para el que fueron realizadas y el tip de la experta. ¡Disfrútalas!

1. “Cuando una salchicha para hot dog se expande, ¿en qué dirección se parte y por qué?” – Analista de propulsión estructural de SpaceX.

No hay necesariamente una respuesta correcta o incorrecta. Explica al entrevistador cuál es tu proceso de razonamiento para intentar responder a esta pregunta. En esta situación también puedes hacer a tu entrevistador algunas preguntas como “¿Está en una parrilla o en un microondas?”

2. “¿Prefieres luchar con un pato del tamaño de un caballo o con 100 caballos del tamaño de un pato?” – Cortador de carne en Whole Foods Market.

Aquí, el director de recursos humanos intenta determinar cuál es tu enfoque del problema, y si prefieres hacer frente a un gran problema o varios problemas más pequeños al mismo tiempo.

3. “Si fueras CEO, ¿cuáles serían las tres primeras cosas en que te ocuparías sobre la empresa al despertar?” – Programa de rotación de Dropbox.

Los CEO tienen muchas prioridades que compiten entre sí y que cambian día a día, así que yo explicaría que dependería de las prioridades para ese día en particular. Una vez más, no se trata de dar la respuesta correcta, sino más bien de hablar de la forma en que abordarías un escenario particular.

4. “¿Cómo se llamaría tu disco debut?” – Asociado de ventas en Urban Outfitters.

Elige algo que sea un reflejo de tu personalidad o ética de trabajo. Algo que resulte optimista y enérgico, o relevante para la empresa que te está entrevistando.

5. “¿Cómo venderías chocolate caliente en Florida?” – Reclutador de Recursos Humanos en J. W. Business.

El director de recursos humanos busca averiguar cuán creativamente abordas una situación, si eres capaz de pensar fuera de la caja. Personalmente, yo diría que primero haría una investigación de mercado para determinar dónde y cuándo Florida tiene condiciones climáticas suficientemente frías como para que la gente quiera beber chocolate caliente.

6. “Si te diera 40,000 dólares para abrir un negocio, ¿de qué sería?” – Director de cuenta en Hubspot.

Esta pregunta te da una oportunidad de dirigir la conversación hacia tu interés en el trabajo para el que estás aplicando. No necesariamente buscan conocer más sobre tus pasiones insatisfechas, sino más bien sobre tus habilidades y el interés que tienes por tu campo, y cómo éstos se relacionan con la empresa.

7. “¿Qué harías si encontraras un pingüino en el congelador?” – Empleado de Trader Joe.

Éste es otro ejemplo de una pregunta que busca medir tus habilidades para resolver problemas de una manera divertida. En lo personal, yo llamaría a control de animales y luego tomaría una foto, ¡porque nadie me creería!

8. “Si fueras una marca, ¿cuál sería tu slogan?” – Consultor del Boston Consulting Group.

El director de recursos humanos quiere saber cómo te ves a ti mismo y cómo te motivas todos los días. Si sientes demasiada presión puedes acudir a las marcas conocidas, y decir “Just do it”.

9. “¿Cuántas pelotas de basquetbol cabrían en esta habitación?” – Administración de ingresos de Delta Airlines.

Este director de recursos humanos no busca una respuesta correcta, sino más bien la forma en que solucionarías el problema.

10. “Si tuvieras 2,000 dólares, ¿cómo los duplicarías en 24 horas?” – Trainee en Uniqlo.

La pregunta busca descubrir tus habilidades creativas y la forma como intentarías hacer mucho con muy poco.

 

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