Quizá los que escuchan música en formatos digitales no puedan comprender esas cosas, pues es probable que jamás las hayan experimentado, pero como “el disco es cultura”, aquí las comparto.

 

A Jaime Almeida, in memoriam.

 

PUBLICIDAD

Soy melómano como muchos de mis lectores y mis amigos saben. Y me congratulo que los discos de vinilo, o de acetato, como la mayoría los conoce, estén de vuelta. De lo bueno, poco.

Y aunque ahora están muy caros, si quieres comprarlos nuevos, en la Ciudad de México existen diversas tiendas especializadas, de las cuales hablaré en una entrega posterior. Hoy quiero mencionar algunas de las cosas que los que escuchan música en formatos digitales quizá no puedan comprender o compartir, pues es probable que jamás lo hayan experimentado.

El “disco es cultura”, como rezaba el lema de todos los discos publicados en México antes de la llegada del CD y otros formatos digitales.

  1. El sonido tan especial que hace la aguja cuando toca por vez primera la superficie del disco.
  2. Hallar la tornamesa ideal para tu cuarto o sala.
  3. Comprar unas bocinas potentes que completen la experiencia.
  4. Encontrarte con una tienda donde venden acetatos usados, y perderte en ella por una hora o dos, o tardes enteras.
  5. ¡¡¡Los vinilos de colores!!!
  6. ¡¡Cuando el color del vinilo macha con el color de la portada!!
  7. Los “picture discs”, que traen impreso sobre el vinilo la portada o una imagen alusiva.
  8. Los pequeños discos “sencillos” de 45 rpm.
  9. Buscar en cajas de cartón y hallar verdaderas joyas a muy buen precio.
  10. Conocer a alguien que pueda gustarte, mientras estás buscando un disco. Esto pasa en la vida real; no sólo en las películas.
  11. La extraña catalogación de los artistas en géneros y subgéneros que hacen los dueños de las tiendas.
  12. Acomodar tus discos en orden alfabético o cronológico, en caso de que se trate de un artista o una banda en particular.
  13. Cuando el orden de las piezas de un lado de un disco es simplemente perfecta.
  14. El sonido rasposito del “scratch” en la superficie de un vinilo viejo.
  15. ¡Heredar los discos viejos de tu padre!
  16. Poder abrir un álbum y contemplar el póster que se crea.
  17. Disfrutar del material gráfico extra, que a veces incluye letras de las canciones, fotos, pósteres.
  18. Usar la portada de tus discos favoritos para hacer “selfies” realmente originales.
  19. Cuando al comprar un acetato nuevo (de los caros) incluye un código de descarga gratis, por si quieres también tenerlo en formato digital.
  20. Enmarcar las portadas de tus discos favoritos.
  21. Decorar de manera creativa tu cuarto o algún espacio de tu casa con ellos.
  22. Ser dj y saber utilizar una tornamesa de diversas velocidades; hacer mezclas en vivo.
  23. Los hermosos diseños de los adaptadores de los discos de 45 rpm.
  24. Simplemente quedarte mirando el disco dar vueltas y preguntarte: ¿cómo es posible que pueda almacenarse música en esos pequeños surcos?
  25. Saber que, en realidad, un acetato tiene un solo surco por el que la aguja hace su recorrido de principio a fin, aunque a simple vista se ven muchos.
  26. ¡¡Tener una colección musical tan grande, que un muro de tu casa esté lleno exclusivamente de acetatos!!
  27. Y, por supuesto, esa sensación única de sentirte “realmente muy, pero muy orgulloso de tu colección de discos”, así sea pequeña o enorme.

¡Admítelo!, nada de esto puedes experimentarlo en Spotify.

Nota: Adaptación libre del artículo original de Matthew Perpetua, publicado en BuzzFeed.com.

 

Contacto:

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @GarciSalvatore

Facebook: Salvador García Alejandro

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

¿Qué hace la NBA para conquistar a más países en el mundo?
Por

La liga de basquetbol profesional estadounidense quiere atraer a espectadores de todo el mundo, pero especialmente de In...