Creer en la historia de la renta variable exige creer en el crecimiento de los beneficios. Y para aprovechar este crecimiento, los inversores tendrán que exponerse a las empresas cíclicas con más probabilidades de ofrecer rentabilidad.

 

1. Todo sobre el alfa

Empezamos 2016 en un modo diferente con respecto a los últimos años. La expansión de la relación precio-beneficio ha favorecido a los mercados de renta variable en un contexto en que la política de los bancos centrales animaba a los inversores hacia clases de activos más arriesgados. Esta era de liquidez está llegando a su fin (aunque no en Europa), y los inversores deben esperar ciertos cambios en la dinámica del mercado.

En nuestra opinión, la atención debe centrarse ahora más en los fundamentales y menos en la política, más en el rendimiento relativo y menos en el absoluto, y más en la rentabilidad ajustada al riesgo y menos en las rentabilidades totales.

Las oportunidades irán disminuyendo a medida que avancemos en el ciclo, y la necesidad de ser selectivo resultará más importante. Dada la caída de las expectativas generales de rentabilidad, creemos que los inversores avezados deben considerar inversiones diseñadas para generar alfa adicional.

 

2. ¿Toca un cambio de liderazgo?

No nos referimos únicamente al cambio en la dirección política que podría registrarse en muchos países europeos en 2016. Tras muchos años de “crecimiento defensivo”, las mejores condiciones económicas en Europa, junto con una perspectiva de mayores rendimientos de los bonos globales, podrían traducirse en un cambio en el liderazgo del mercado. Las áreas de “valor” del mercado podrían verse más favorecidas.

Correlación de los sectores europeos con respecto
al rendimiento de los bonos de EU (100% = 1)

Fuente: JPMorgan, a 4 de enero de 2016.

Fuente: JPMorgan, a 4 de enero de 2016.

Dicho lo cual, creemos que ser demasiado simple podría resultar fatídico. En primer lugar, el término “valor” tiene muchas definiciones. En segundo lugar, el término “valor” está muy sesgado actualmente hacia las áreas del mercado relacionadas con las materias primas, que cabría considerar poco favorecidas.

Desde nuestro punto de vista, para aprovechar este posible cambio los inversores deben identificar “valor” con potencial de crecimiento de los beneficios. En pocas palabras, una buena selección de valores.

 

3. El crecimiento de los beneficios favorece la postura procíclica

En el contexto actual de apoyo continuado del BCE, devaluación del euro y evolución económica positiva en Europa y a escala global, creemos que puede darse por seguro el crecimiento de los beneficios en el mercado de la zona euro en 2016.

Nuestra hipótesis de partida es un crecimiento de los beneficios por acción del 9%, que permitirá al mercado avanzar en términos absolutos. En términos relativos, Europa podría superar a otros mercados desarrollados. De nuevo, sin embargo, este crecimiento podría no extenderse a todo el mercado, con algunas empresas en mejor posición que otras para rendir.

Desde nuestro punto de vista, creer en la historia de la renta variable exige creer en el crecimiento de los beneficios. Para aprovechar este crecimiento, los inversores tendrán que exponerse a las empresas cíclicas con más probabilidades de ofrecer rentabilidad. Sin embargo, es improbable que el mercado europeo pueda aislarse de los acontecimientos externos, y las inquietudes asociadas al crecimiento global generarán volatilidad y dictarán el rumbo del mercado en diferentes puntos del camino.

Creemos que los inversores auténticamente basados en los fundamentales buscarán exposición a áreas cíclicas del mercado capaces de aprovechar la perspectiva de mejores beneficios, pero identificarán empresas con balances sólidos, capaces de salvar en cierta medida la volatilidad del mercado.

 

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