Por Armando de la Torre

La innovación es un factor determinante para cualquier negocio que quiera mantener su liderazgo en el mercado. Sin embargo, las empresas muchas veces no establecen una prioridad estratégica en este ámbito. En México, si bien en los últimos años las compañías han demostrado un interés creciente en la materia, todavía hay mucho por hacer, el camino es largo.

Parece obvio que a fin de que las empresas nacionales puedan continuar siendo competitivas y crecer deben invertir tiempo y esfuerzo en innovación. Tristemente la realidad no es así. La conciencia de utilizar la innovación como un activo estratégico no está arraigada aún en la mente de muchos de nuestros empresarios, que en ocasiones se ven forzados a renovarse por las tendencias en los mercados: servicios de mayor valor agregado, el desarrollo y comercialización de nuevos productos y nuevas estrategias.

Pero ¿cómo o por dónde empezar para impulsar la innovación empresarial? Son principalmente tres factores en los que las compañías nacionales deben enfocar su atención: inversión, capital humano y cultura empresarial.

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1. Inversión

Las empresas mexicanas deben apostar más por invertir en tecnologías de la información para fortalecerse, mejorar su productividad y la oferta de sus productos y servicios, robustecer sus operaciones y hacer más eficientes sus costos operativos, así como para reemplazar su infraestructura de TI obsoleta.

México sólo invierte 0.5% del Producto Interno Bruto (PIB) en ciencia y tecnología cada año, indican cifras del Banco Mundial, lo que ha provocado que se rezague en competitividad frente a naciones como Chile.

Mientras, estima la misma fuente, los países avanzados invierten entre 1.5% y 3.8% de su PIB. Por ejemplo, Alemania y Estados Unidos invierten 2.8%.

Es por ello que es urgente que las empresas dejen de ver la inversión en tecnología como un gasto innecesario, pues ésta les ayuda a ser más competitivas y atractivas para los mercados internacionales. Una empresa corporativa debería invertir entre 3% y 5% de sus ingresos totales (ventas netas).

 

2. Capital humano

No obstante, para fortalecerse las empresas requieren algo más que invertir en tecnología; necesitan habilitarse y capacitar a su capital humano. Entender la importancia que tiene ese componente las ayudaría a transformarse y a disminuir los fracasos en la implementación de proyectos que no mejoraron sus procesos, pues tendrían mayor seguridad de que cada peso que destinan en tecnología está siendo aprovechado.

En el Índice Global de Habilidades 2015-2016, que realizó Hays México, nuestro país tuvo una calificación de 5.6, lo cual significa que no ha tomado medidas que ayuden a mejorar la escasez de talento. México carece de profesionales que cuenten con habilidades necesarias para las demandas actuales y futuras de industrias como la energética, de telecomunicaciones, tecnología, manufacturera y farmacéutica.

En ese sentido, educarse en materia tecnológica a través de capacitación debe ser una de las prioridades de las empresas nacionales si quieren triunfar en el mercado y trascender. Tienen que apropiarse de la tecnología, entender cómo funciona y por qué les sirve.

No hay nada más nocivo para las empresas y la innovación que la falta de personal con conocimiento técnico, habilidades y competencias adecuadas para operar o manejar nuevas tecnologías.

 

3. Cultura empresarial

Así, la inversión y la capacitación del talento humano tienen que ir acompañados de un cambio en la cultura empresarial, que debe ser impulsado desde las áreas directivas de las compañías.

Este cambio sugiere una nueva visión del negocio capaz de garantizar que los objetivos de la organización están alineados con una gran capacidad de adaptación ante las evoluciones que experimentan distintas industrias gracias al uso de la tecnología, pero sobre todo con un espíritu creativo.

Organizaciones como Cemex han reunido en una sola dirección: tecnologías de la información, recursos humanos y procesos, y han logrado obtener resultados exitosamente.

imagenOKDe ese modo, la innovación empresarial debe de ser organizada y planeada, no accidental y apresurada. Es por ello que las compañías mexicanas deben ser rigurosas en este proceso para evolucionar en sus modelos de liderazgo e impulsar una cultura centrada en la calidad de la experiencia que entregan a sus clientes, apuntalada por la calidad del trabajo que sus empleados producen. Ésa es la clave para aumentar su atractivo en mercados domésticos e internacionales, aumentar su rentabilidad y crecer.


Armando de la Torre es Director General de la empresa ho1a.

 

Contacto:

Twitter: @ho1ainnovacion

Facebook: ho1a Telecomunicaciones

Página web: ho1a

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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