Nuestras actividades digitales se incrementan día a día tanto en el ámbito personal como en el laboral, ¿has pensado qué sucedería con todas éstas si dejaras de existir?

 

Si en este momento recibieras la desafortunada noticia de que uno de tus colaboradores cercanos ha fallecido, por supuesto lamentarías su deceso, pero si al momento de intentar acceder a alguna base de datos o sistema te das cuenta que esa persona era la única que tenía las claves de ingreso y nunca las solicitaste, seguro entrarás en shock.

Como “nadie tiene la vida comprada”, y mucho menos contamos con una bola de cristal para saber en qué momento nos vamos a morir, y por si fuera poco, para muchos de nosotros la vida pasa de manera acelerada, vamos postergamos ciertas acciones que para gente cercana a nosotros después resultarán en verdaderos dolores de cabeza.

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Nuestras actividades digitales incrementan día a día tanto en el ámbito personal como laboral, ¿has pensado qué sucedería con todas ellas si dejarás de existir? En estos festejos de Día de Muertos bien valdría la pena cuestionarnos sobre qué acciones tomar con respecto a toda aquella información que guardamos de manera confidencial y que podríamos considerar como patrimonio digital. ¿Ya sabes qué hacer o cuentas con algún testamento digital?

Actualmente existen 4.6 millones de avisos de testamentos (no digital) registrados en el país, es decir, poco menos del 4% de la población tiene un testamento. De este nulo porcentaje ¿cuántos estimas que podrían incluir un documento o cláusula indicando la voluntad sobre lo que desean hacer con su identidad y patrimonio digitales una vez que la persona haya fallecido? Seguramente es inexistente.

Éste es un tema que debiera tomarse con la debida importancia. De la misma manera que en el ámbito terrenal pretendemos no dejar problemas, debemos tener claro lo que esperamos con respecto a la identidad que hemos forjado en la red, de las contraseñas que protegen nuestras transacciones y perfiles, así como de los datos que hemos generado y subido.

En ese sentido, Blue Coat Systems te brinda algunas sugerencias que podrías ir previendo, también para que nadie pueda hacer mal uso de tu información:

  1. Carta digital póstuma
    Redactar un documento –de ser posible incluirlo en el testamento– con todos los servicios de correo, de almacenamiento de datos o páginas web, redes sociales o sistemas de crédito y pago donde se tiene cuenta abierta en internet y determinar qué se quiere hacer con ellos, así como indicar qué persona de tu entera confianza será la encargada de hacer las gestiones correspondientes.
  2. Redes sociales
    Las redes sociales también han adoptado medidas para permitir a los usuarios qué hacer con su identidad digital cuando fallezcan. Por ejemplo, Facebook da la opción de convertir la cuenta en conmemorativa o que se elimine de forma permanente; de igual manera, Instagram convierte la cuenta en conmemorativa si un familiar o amigo envía una solicitud; Twitter ofrece la desactivación de la cuenta de un usuario fallecido, y Google tiene un apartado Administrador de cuentas inactivas, al que deben remitirse los familiares del finado para gestionar el fin de la actividad en Google+, Gmail, Google Drive.
  3. ¿Y las claves del servidor?
    La dirección general, principalmente de las pequeñas y medianas empresas, donde es frecuente que carezcan de políticas de seguridad, deberá tener un control sobre los nombres de usuarios y contraseñas utilizados por los empleados, quienes acceden a determinadas aplicaciones o servicios.

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