Cymbal funciona igual que Instagram, pero en vez de fotos puedes publicar una canción a la vez, dando una experiencia social a la música y ayudando a Spotify y Soundcloud a generar ingresos.

Por Denali Tietjen

Cuando Gabriel Jacobs comenzó a programar en 2008, mientras cursaba la secundaria en la Dalton School de la ciudad de Nueva York, no le dijo a sus amigos. Estaba demasiado avergonzado. Quedarse hasta la madrugada para aprender a programar viendo videos de YouTube era todo lo contrario de lo cool. Después de todo, la iTunes App Store de Apple acababa de lanzarse y aún no existían los multimillonarios emprendedores de las apps que hoy alcanzan estatus de celebridad, como Kevin Systrom de Instagram y Evan Spiegel de Snapchat.

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Pero en sólo un año, Jacobs había creado la app más cool para un chico de 14 años de edad. Su Fart for Free (Pedos gratis) se disparó entre los adolescentes de todo el país, alcanzando el número 1 en el iTunes App Store por un glorioso minuto y generando más de 4 millones de descargas. Incluso antes de que pudiera decirle a sus compañeros de clase que era suya, ellos ya estaban usando el cojín de broma digital –y sus 16 sonidos distintos– para jugar con sus amigos.

Avancemos siete años en el tiempo, y Jacobs, ahora de 21 años, está en la cima de nuevo. Su última creación, llamada Cymbal, llena un vacío estratégico en el negocio de la música digital, que aún tiene que crear una experiencia verdaderamente social para los amantes de la música. La aplicación, desarrollada con sus compañeros de la Universidad de Tufts Amadou Crookes y Mario Gómez-Hall, y lanzada justo antes de su graduación en mayo, es descrita como “descubrimiento musical impulsado por amigos, no por algoritmos”.

Piensa en Cymbal como un Instagram para la música. La app adopta una interfaz sencilla con un toque de “menos es más”, lo que permite a los usuarios publicar sólo una canción, ilustrada por el arte colorido del álbum. Al igual que Instagram, Cymbal consiste en una línea de tiempo, tu home, el perfil personal, los seguidores, likes, comentarios, hashtags y etiquetas. Tu Cymbal es tu canción del momento, esa canción que tocaste con tu banda de la prepa o la que tu amigo acaba de publicar en SoundCloud. Tu home se convierte en una lista de reproducción actualizada curada por tus amigos, y tu perfil: la banda sonora de tu vida.

En pocos meses la aplicación se ha descargado al menos 17,000 veces, expandiéndose desde el campus de Medford, Massachusetts, a universidades y preparatorias tan lejanos como las de Los Ángeles. El trío acaba de levantar 1.1 millones de dólares (mdd) en capital semilla dirigido por Vaizra Investments de Nueva York (Yik Yak, Casper) y de  General Catalyst de Cambridge (Snapchat, Airbnb), dando a la startup una valuación de 6.1 mdd.

“Era semana de exámenes finales”, recuerda Jacobs. “No le dijimos a nadie, porque habría sido una locura llegar con todos mientras estudiaban y decir algo como ‘ah, sí, nos acaban de dar 600,000 dólares’.”

Los fundadores de Cymbal son parte de una fiebre del oro en el desarrollo de apps móviles que ha atacado a los campus universitarios de todo Estados Unidos. Desde que Angry Birds se hizo viral y Twitter y SNAPCHAT han producido multimillonarios, los estudiantes universitarios emprendedores han aprovechado el hecho de que el camino más rápido hacia la riqueza está, literalmente, a su alcance. Aprender cómo crear una app para un dispositivo que corra con iOS o Android es tan fácil como descargar software gratuito de Apple o Google y pasar penosamente a través de un tutorial.  Aarón Hillegass, de Big Nerd Ranch, una empresa que se especializa en organizar campamentos de entrenamiento para  desarrolladores, dice que “no hace falta tener un montón de dinero para desarrollar una aplicación; se necesita una gran cantidad de energía y creatividad”.

Energía y creatividad son dos cosas que abundan entre los tres nuevos emprendedores que crearon Cymbal. En total, el trío ha creado hasta ahora 34 apps. La app iJumbo de Crookes, por ejemplo, es usada por casi todos los estudiantes de licenciatura de Tufts en el campus para saber todo, desde la hora exacta en la que llegará el próximo autobús hasta lo que habrá de comer en la cafetería de la escuela.

Un gancho para patrocinadores adinerados de Cymbal puede ser el hecho de que la app no amenaza a otros servicios de música sino que los complementa. De la misma manera en que cargas un álbum de fotos de tus vacaciones a Facebook y seleccionas las mejores para Instagram, creas toda una lista de reproducción en Spotify y pones sólo lo mejor en Cymbal. De hecho, la app ya se sincroniza con Spotify y SoundCloud. Si descubres una canción que te gusta, la puedes añadir a tu biblioteca de Spotify y darle like en SoundCloud directamente a través de la aplicación. ¿Quién paga las regalías al artista cuando los usuarios de Cymbal escuchan sus canciones? Cymbal no, porque es gratuita. Se limita a puntear los streamings de las bibliotecas originales e incluso ayuda a elevar el consumo en esas plataformas. La idea de Cymbal evolucionó a partir de un blog de música que Jacobs creó en su segundo año en la preparatoria llamado Lower Frequencies. El blog tenía una misión sencilla: escribir sobre una gran canción por día. Cuatro años y mil canciones después, Jacobs estaba aburrido. Quería que la música fuera una conversación. “Tengo este blog, pero todo el mundo debería tener este blog”, dice Jacobs.

En 2012 conoció a Crookes en la clase de informática más notoria de Tufts, Comp40: Lenguaje de programación para estructuras informáticas y ensamblado. El dúo se llevó bien, se reunió y pasó las noches en vela realizando proyectos escolares. Mientras tanto, Gómez-Hall, uno estudiante de ingeniería humana, estaba haciendo lo mismo. Los tres programadores desarrollaron una rivalidad amistosa, compitiendo por espacios en las pantallas de inicio de los teléfonos de sus compañeros de Tufts. Las apps de Gómez-Hall constantemente llevaban la delantera en cuanto al diseño; Jacobs y Crookes ganaban en la programación.

En diciembre pasado, los tres se unieron para transformar el blog de Jacobs en una red social para compartir canciones. Cuando se puso en marcha en fase beta, en marzo, todo el mundo quería estar en ella. “Cada vez que hemos añadido a alguien a la beta, tenemos cinco o diez mensajes que dicen ‘hey, añádeme también’”, recuerda Gómez-Hall. “Cymbal fue un éxito.”

Gómez-Hall y Crookes abandonaron sus ofertas de trabajo en Microsoft ​​y Google, y la cafetería del campus, Tamper Cafe, se convirtió en su oficina informal. Por las noches se reunían en el centro de estudiantes.

El 1 de mayo, Cymbal fue liberada en la App Store de Apple. Dos semanas después, la app ya estaba en casi todos los iPhones de Tufts y desde entonces ha viajado rápidamente por todo el país, dado que muchos de los estudiantes regresaron a casa para las vacaciones de verano. “Yo descargué hace cuatro días, y no me he cansado de hablarle a la gente acerca de ella porque creo que es genial”, dice Kellie Mardula, estudiante de la Universidad de Boston, quien es también un dj. Mardula descubrió recientemente la banda indie Parquet Courts. “Uno de mis amigos los publicó en Cymbal y ahora me encanta esa banda.”

Mientras tanto, el trío no ha tenido mucho tiempo para descansar, dado que tenía que pasar por su graduación. Abrazando su lado nerd, una reciente actualización añade una característica de diagrama de Venn que representa a usuarios que han dado like al mismo track para que puedan descubrir a usuarios con gustos musicales compartidos. Están contratando a desarrolladores, y en el otoño se mudarán a sus oficinas en Brooklyn. Una versión para Android pronto será lanzada en fase beta, y un programa de marketing consistente en embajadores para campus universitarios también está en camino.

Incluso si Cymbal no tiene el éxito de Instagram, sus 15 minutos de fama producirán dividendos a largo plazo para  Tufts, que ahora cuenta la informática como su carrera más popular. El profesor de ciencias informáticas Ben Hescott se siente optimista. “Alguien la va a comprar, como Apple, o la gente va a seguir hablando de ella porque es algo que está usando.”

 

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