Por Jesús Delgado*

Una de las primeras imágenes que tenemos al escuchar “infraestructura tecnológica” podría ser una habitación fría con equipo costoso como monitores, servidores y luces encendidas sobre estantes infinitos, como el número de incidencias que deben atender los operadores de TI, entre otros elementos, para mantener las operaciones de una organización.

Esta estructura tan rígida ya fue cuestionada por la rapidez del negocio y las circunstancias que lo definen. El replanteamiento resultante fue una estructura altamente flexible y ágil que se hospeda en un espacio virtual (la nube) y ofrece múltiples servicios como software (Software as a Service), plataformas (PaaS), entre otros, que le han hecho ganar el título de “todo/nada como un servicio”, o XaaS.

Y es verdad que el internet permite accesibilidad y creación de prácticamente cualquier servicio, por lo que las organizaciones ya buscan ver más allá de la infraestructura tradicional para migrar también productos hacia la nube por razones como su relación costo-beneficio. Por ejemplo: se paga solo por los servicios utilizados, contrario al licenciamiento inicial que se debía pagar por una tecnología.

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Entre otros aspectos que ofrece XaaS, presentamos las siguientes tres ventajas clave:

  1. Agilidad del negocio. En nuestra encuesta de Deloitte Acelerando la agilidad con XaaS, de 2018, 43% de empresas de TI en Estados Unidos dan prioridad a tener una capacidad de adaptación más rápida ante los cambios exteriores (cambios en legislaciones, economías cada vez más fluctuantes, etc.), que es posible con XaaS, al proporcionar mayor control sobre los recursos propios.
  2. Mayor eficiencia operativa. La nube permite aumentar/disminuir capacidades tecnológicas, operativas y costos asociados, según lo necesite el negocio. En costos, vemos ejemplos como mantenimiento y actualizaciones de la infraestructura de TI que, por la naturaleza de dicha tecnología, recaen en los hombros del proveedor del servicio; esto permitirá a la organización reasignar su personal de TI y ayudar en mayor medida a innovar el negocio.
  3. Innovación más rápida. De este mismo estudio se desprende el dato de que 69% de las organizaciones encuestadas reportan ritmos de innovación acelerados que van desde productos nuevos/servicios, hasta el grado de modificar, crear o reinventar procesos o modelos del negocio con la ayuda de servicios como PaaS que contribuyen a diseñar, desarrollar y desplegar dichas propuestas con gran rapidez, y a reducir costos.

Eso es en Estados Unidos, ¿y México?

Estas tres ventajas se reflejan en los intereses de la industria mexicana, aunado a su facilidad de instalación e integración con otras tecnologías, su capacidad de manejar grandes volúmenes de datos, sin contar el costo (de nuevo) que ahora ya ha dejado atrás a las grandes inversiones que representaba una transformación tecnológica.

En una proyección de ProMéxico, se estimó que para 2019 la inversión en este recurso tecnológico ascendería a 688.5 millones de dólares. Es entonces de esperar que otro estudio de 2018 haya posicionado a nuestro país en el número 13 mundial respecto a la implementación de cómputo en la nube (y XaaS).

Lo que pareciera ser una eterna búsqueda por la eficiencia de procesos y reducción de costos a todo nivel, está llevando a México a posicionarse como un promotor importante de tecnologías XaaS, que es la posibilidad de reinventarse desde la regla más básica del negocio, hasta habilitar grandes tecnologías disruptivas. Vemos oportunidades, no se cuestiona.

*Socio Líder de Oracle en Consultoría, Deloitte México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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