Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 16.9 millones de mexicanos reconocen tener algún problema visual, sin embargo, únicamente un 39.6% de ellos reconoció usar lentes, ¿cuál es la razón por la cual el porcentaje restante no los usa? Principalmente su costo.

Fue pensando justo en esto, además de estar molestos por malas experiencias al comprar anteojos, que en 2015 estos emprendedores fundaron Ben & Frank, compañía busca cumplir con dos funciones, por un lado ser una marca de lentes, al diseñar y maquilar sus armazones, y de óptica, al graduarlos.

Al cerrar este círculo ellos, señala Mariana Castillo, logran evitar que intermediarios participen en la cadena, con lo que logran evitar que los costos de los armazones se eleven. En promedio, unos lentes graduados en Ben & Frank tienen un costo total de 1,800 pesos.

La compañía realiza la venta de los anteojos vía internet, dando a los clientes dos opciones para probárselos, una enviando el producto hasta su casa y la segunda invitándolos a visitar alguna de sus tiendas. Para el tema de su graduación, se puede enviar la receta por correo electrónico o acudir a con oftalmólogo de su red.

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Desde su nacimiento hace dos años hasta hoy, la empresa ha conseguido comercializar 35,000 lentes.

Una de las razones por las que decidieron establecer este modelo online de venta de lentes es porque a través de una plataforma como la que hoy tienen podían dar a sus clientes un trato preferencial, algo que no pasa en las ópticas tradicionales, expone Castillo.

“Las tiendas de lentes clásicas no tienen de ninguna forma un enfoque hacia el consumidor, el simple hecho de que tengas que pedir permiso para que saquen de un estante bajo llave un armazón te lo demuestra”, comenta.

Empresa: Ben & Frank

Fundadores: Mariana Castillo (29 años), Eduardo Paulsen (30 años), María José Madero (30 años) y Benigno Pérez (31 años)

Fecha de fundación: 28/07/15

Facturación 2017: 37.5 mdp

Empleados: 43

Por otro lado, respecto al tema de la manufactura propia de sus anteojos, la fundadora de Ben & Frank sostiene que decidieron tomar esta labor en sus manos, debido a que es este el punto álgido que tradicionalmente ha elevado sus costos.

“Cuando uno entiende cómo funciona el negocio de los armazones a nivel mundial te das cuenta de que son sólo dos empresas, ahora en proceso de fusionarse, las que manufacturan todos los armazones y les ponen precio, por lo que nosotros decidimos romper con este intermediario para poder reducir costos sin afectar calidad”, dice.

Para poder hacer caminar a su compañía, los cuatro emprendedores juntaron alrededor de 350,000 pesos que tenían en ahorros, además de que buscando perfeccionar su idea, modelo de negocio y operaciones llegaron hasta NUMA, aceleradora donde fueron incubados.

 

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