30 promesas de negocios, la serie:  Este año, las 30 promesas en los negocios destacan por una facturación generosa, crecimiento acelerado y gran capacidad de innovación. Son muestra de que, pese a todo, sí se puede emprender en México.

 

En el marco de la trigésima edición del 30 under 30, una idea creada y elaborada originalmente por Forbes en Estados Unidos, nos he­mos sumado a este esfuerzo, realizando una propuesta propia: Las 30 promesas de negocios. Este fue un ejercicio creado por Forbes México en 2014, tomando en cuenta que el ecosistema de empren­dimiento que existe en el país presenta numerosas complejidades para que jóvenes menores de 30 años tuvieran empresas que cumplieran con los requi­sitos establecidos por el equipo de Forbes para aparecer en este listado. Desde su inicio, hemos decidido eliminar el filtro de la edad y apostar por empresa­rios que estén desarro­llando verdaderos factores de disrupción de sus negocios.

 

La selección

La facturación y la perma­nencia se convirtieron en el filtro más difícil de superar en esta lista. De los 200 empren­dedores convocados, solamente 91 (el 45.5%) cumplieron con tres de los cuatro requisitos exigidos: una facturación anual superior a los 3 millones de pesos (mdp) , la permanencia de más de dos años en el mercado y la incorporación de un factor de innovación y disrupción en su negocio. En contrapar­tida, los requisitos que una buena parte de los empresarios no cubrie­ron, se refieren a la facturación y al tiempo de operación en el mercado. Ese fue el caso de 24 emprendedo­res (el 12%). Las 85 empresas res­tantes, (el 42.5%) definitivamente no cumplieron con ninguno de los requisitos, lo cual demuestra que, pese a que hay entre ellos quienes lo están haciendo muy bien en los negocios, todavía hay algo que hace falta en México para que el emprendimiento tenga las mejores condiciones. Incluso, entre las 30 promesas de negocio que presen­tamos este año, hay dos casos que aún no acumulan los dos años de operación y cinco más que no alcanzan el monto de facturación establecido. Sin embargo, cumplen con la condición de ser altamente innovadores y disruptivos en sus respectivos mercados.

En una rápida radiografía, se puede decir que estas 30 empresas sumaron en 2014 un volumen de facturación de 920 mdp. Sólo cuatro de ellas han sido incubadas, mientras que 17 han participa­do en programas de aceleración. Del to­tal, 21 iniciaron ope­raciones con ahorros propios y los nueve restantes solicitaron préstamos a amigos y fami­liares, o bien buscaron recursos a través de fondos e inversionistas.

Nuestras 30 promesas están integradas por 68 jóvenes empresa­rios, que alcanzan un promedio de edad de 34 años. De ellos, 53 cuen­tan con estudios de licenciatura y 15 de ingeniería, en tanto que 38 son casados, hay 28 solteros y dos di­vorciados. Antes de decidirse a em­prender, han tenido tres empleos en promedio y, antes de alcanzar el éxito, han dejado en el camino una media de dos proyectos. Pese a que existen emprendedores que hacen las cosas muy bien, también hay muchas empresas que no lo­gran desarrollar características de emprendimiento exitoso. En ese sentido, cabe volver a preguntar­se qué hace falta en México para lograr un entorno más favorable para los emprendedores, como lo hay en otros países.

 

Alto impacto

Los emprendedores de alto impacto son aquellos que crean y desarrollan empresas exitosas, generan más y mejores empleos, ayudan a distribuir la riqueza y logran convertirse en mentores e inversionistas de otros emprende­dores. El Banco Mundial indica que los emprendedores de alto impacto crecen sus ganancias 2.4 veces y generan 5.4 veces más empleos (alrededor de 200 cada uno), que otro tipo de emprendedores.

El bienio 2013– 2014 trajo grandes retos y oportunidades para los emprende­dores. De acuerdo con Endeavor México, la economía del país creció sólo 1.1% y eso afec­tó las tasas de crecimiento de casi la totalidad de las compañías. Sin embargo, esto resultó ser también un catalizador para mejorar y complementar modelos de negocio, en especial mediante la expansión de las carteras de clientes dentro y fuera del país.

Actualmente se registra el surgimiento de un gran número de emprendedores enfocados en empresas de base tecnológica, que no sólo adaptan tecnologías de punta al mercado mexicano, sino que también crean oportunidades de negocio fuera del país. Ellos ge­neran empleos bien remunerados y se enfocan a desarrollar talento competitivo de primer nivel a escala global.

 

De startups a scaleups

Las scaleups son, por defini­ción, las compañías de más de tres años de antigüedad, que están en camino a convertirse en medianas empresas y que en su proceso de consolidación generan nuevos puestos de valor agregado.

El reporte Por qué las Scaleups son críticas para la creación de empleo en México, elaborado por Endeavor, muestra que solamen­te 44% las empresas mexicanas crearon nuevos empleos netos, 29% eliminaron puestos de trabajo y 27% mantuvieron la plantilla. Sin embargo, el estudio también indica que sólo el 6% de dichas empresas son scaleups y que, por sí solas, crearon 30% de los nuevos empleos totales en un periodo de tres años.

Para el año 2020, se estima que México necesitará crear 8.8 mi­llones de nuevos empleos, pues se estima que para entonces 900,000 mexicanos, en una edad promedio de 15 a 24 años, andarán en bús­queda de trabajo, incrementando la demanda de puestos de trabajo en 7.9 millones.

 

Las mujeres

Desde 2002, se han diseñado ins­trumentos para tratar de asegurar buenas prácticas que favorezcan la participación de las emprende­doras en distintos sectores. Y hay mayor evidencia de un énfasis cada vez de las instituciones gubernamentales para apoyar a mujeres emprendedoras en varios aspectos.

El emprendimiento femenino en las empresas en crecimiento gana visibilidad a escala mundial. El estudio Creando oportunida­des. Fortaleciendo el ecosistema para emprendedoras en México, elaborado por Value for Women y Aspen Network of Development Entrepreneurs, busca analizar el estado actual de las mujeres en el emprendimiento. De acuerdo con este documento, el 75% de las emprendedoras mexicanas tiene 35 años de edad o más, mientras el 25% tiene menos de 25 años. Acerca de la maternidad, el estudio indica que 67% de las mujeres son madres, mientras el 33% no tiene hijos. Sobre su estado civil, el 52% son solteras, divorciadas o viudas, y el 48% vive casada o en unión libre. Respecto de su nivel de estudios, el 40% cuenta con título universitario, el 30% tiene maestría y otro 30% con formación de distintos tipos.

En sus empresas, 34% se dedi­can a producir y dar servicios; de ellas, 30% está únicamente en la producción y el 36% restante solo en los servicios. No tienen socio el 41% de las empresarias, el 36% tiene al menos uno, el 19% tiene de dos a cinco socios y sólo el 4% tiene más de cinco socios comerciales.

 

Políticas públicas

En el 2012 fue creado el Insti­tuto Nacional del Emprendedor (Inadem), con el objetivo de articular e implementar el apoyo inclusivo para las micro, pequeñas y medianas empresas (Pymes), y a los emprendedores de alto impacto, incluyendo un área dedicada al emprendimiento de mujeres. El Inadem es el órgano guber­namental dotado de funciones para pro­mover políticas públicas a favor del emprendimiento. Sus responsabilidades incluyen apoyar a organizaciones interme­diarias, tales como incubadoras, organizaciones de comercio y gerentes de fondos, así como brindar servicios directos y fondos a las pequeñas empresas en crecimiento.

No obstante, gran parte de la población desconoce la existen­cia de los programas y servicios ofrecidos por el gobierno para impulsar el emprendimiento. Varios empresarios se cuestio­nan acerca de su transparencia y disponibilidad de acceso y opi­nan que los procesos de solicitud de financiamiento son complejos y muchas veces excluyentes.

Es necesario que el gobierno fomente y apoye el crecimiento de nuevas empresas formales y rentables. Al mismo tiempo, y como parte de la agenda de pendientes del sector público, es necesario minimizar los altos cos­tos que implica abrir una empresa formal y operarla, agilizar los trá­mites burocráticos y flexibilizar el acceso al financiamiento tanto para hombres como para mujeres.

 

Financiamiento

Por cada empresa que consigue fi­nanciamiento, más de una docena se queda en la orilla y muchas ideas en el tintero por falta de opciones. Pero hay una razón más fuerte: los emprendedores no consiguen capital porque no saben cómo hacerlo.

Según el Banco de México, la principal fuente para obtener activos y crear una empresa son los proveedores. Pero cuando se trata de ir a buscar dinero, sólo unos cuantos lo logran.

Dentro de las opciones más comunes que tienen los empren­dedores, se encuentran los aho­rros propios, solicitar préstamos a amigos y familiares, unirse en sociedad o establecer una alianza comercial. Sin embargo, pocos recurren a los fondos de capital semilla -programas de financia­miento a empresas de reciente creación o proyectos escalables y financieramente viables, que aún no son sujetos de crédito en el sistema bancario comercial. O a fondos de ángeles inver­sionistas -que no sólo aportan capital, sino también contactos y consejos.

Si bien el emprendimiento no dejará de existir, tampoco se le incentivará mientras continúe la falta de instrumentos para faci­litar la apertura de empresas, el financiamiento, la capacitación y la ampliación de contactos.

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Conoce las historias completas de la serie 30 promesas de negocios en en la edición de febrero de  la revista Forbes México.

 

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