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    Una línea divide a las personas que saben conversar de las que piensan que lo hacen. Compartir ideas de forma oral puede representar una sesión de baile o un insecticida en el rostro, pero durante un diálogo resulta muy fácil distinguir quién disfruta y quién padece de este arte de ida y vuelta. Nadie nos enseñó a nutrir una conversación. La necesidad de conectar y el privilegio de la curiosidad por uno mismo —y por el mundo— son los que alimentan la diaria relación con el mundo.

    1. Todo es cuestión de atención. Sin que así se diga, es lo más sexy.
    2. Toma riesgos. Pregunta con profundidad y lee entre líneas.
    3. Privilegia el sentido del humor. Cruza la línea sin generar malestar.
    4. Usa referentes para decir quién eres. No es lo mismo The Clash que Timbiriche.
    5. Sé genuino. La bandera propia se nota e influye en todos los niveles.
    6. Los prejuicios dejan fuera de lugar. Hecho, información, juicio. En ese orden.
    7. Usa metaconciencia. Mide los niveles de impacto en tus pares en tiempo real.
    8. No hay palabra inocente. Cada una transporta un significado preciso.
    9. Sin pretender entrevistar, hurga en el por qué del tema.
    10. Evita interrumpir. A ti no te gusta. A nadie le cuadra.
    11. Incorpora anécdotas reales. Basta tener curiosidad por uno mismo.
    12. Valida tu estructura. Pensar es estructurar. Hablar es fluir con ella.
    13. Aquí sí importan los detalles. Para eso son las conversaciones.
    14. Sé consistente. Agrega detalles y adiciones bajo el mismo ángulo del tema.
    15. ¿Cuál es el conflicto en el tema? Éste conduce la tensión en la charla.
    16. Solicita detalles. Es la mejor forma de hacer saber que hay interés.
    17. Evalúa tu relevancia con base en la claridad, concisión, utilidad e interés.
    18. ¿Qué te hace sentir lo que te transmiten? Exprésalo y de inmediato el vínculo tendrá otra capa.
    19. Prueba ser contraintuitivo. Selecciona el momento y asegúrate de justificarlo.
    20. Libra una lucha contra la abstracción. Una plática es convincente por sus concreciones.
    21. Excava en tus interlocutores. Haz preguntas fuera del manual, con la intención de generar un vínculo.
    22. Intercambiar consejos es el excipiente para mostrar las causas de una admiración.
    23. Evita la predictibilidad. Los lugares comunes y frases hechas aburren. Por decir lo menos.
    24. Trae analogías divertidas a la mesa. La imaginación se pone al servicio del ingenio.
    25. Sé eficiente en tu conversación. Evita tropiezos, vueltas innecesarias y lagunas. Ve de A a B.
    26. ¿Cuál es la idea que quieres sembrar en tus pares? ¿Lo estás logrando?
    27. Comprende los códigos. La gente, como los libros, se leen a partir del placer.
    28. “Interesante” nunca es suficiente. Hurga qué es lo que te provoca el tema.
    29. Los viajes son puertas dimensionales para escuchar y transmitir.
    30. Evita generalizaciones. Nunca nadie es siempre ni todo el tiempo.
    31. Convierte la información en conocimiento. Toma nota de lo que te interesó. Y procura ser generador de lo propio.
    32. Se trata de compartir, no de comparar. Saber eso relaja y hace soltar el ego.
    33. Date cuenta de que te estás dando cuenta.

    No por nada, Michel de Montaigne decía que a los hombres les atormentan sus opiniones sobre las cosas y no las cosas mismas.

    Contacto:

    * Eduardo Navarrete es especialista en Estudios de futuros, periodista, fotógrafo y Head of Content en UX Marketing.

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