La pregunta hoy no es ¿qué le pasaría a la economía de EU sin la mano de obra del hispano?, sino ¿en qué nuevas formas incidirán los hispanos en la economía estadounidense?, y ¿qué tiene que hacer México para aprovechar esta gran oportunidad?

 

(Artículo elaborado en colaboración con Alberto Altamirano)

Existe un mercado altamente concentrado en áreas específicas de Estados Unidos cuyo binomio volumen-poder adquisitivo avanza a pasos firmes, inclusive sobrepasando las economías de varios países latinoamericanos. Más aún, la volatilidad económica y la polarización política que existe en el mundo pueden quedar atrás al enfocarse en que esta población progrese para que reactive sectores dormidos de la economía del consumo. Este mercado, la nueva moda entre los productores de bienes y servicios, es el de los hispanos.

 

¿Quiénes son los hispanos y por qué importan?

De acuerdo con el Censo de Estados Unidos, la población hispana en ese país asciende actualmente a 54.1 millones de personas, lo cual los convierte en el segundo grupo étnico-racial más amplio del país. Los hispanos están concentrados principalmente en zonas metropolitanas: desde el censo del 2010, la población hispana (26%) rebasó a la afroamericana (22%) como la minoría más grande en las principales ciudades estadounidenses. (Frey, 2011) Hoy, los hispanos son el 17% de la población total del país, mucho más que el 5% que eran en 1970. Pero aún tienen camino por andar, pues se estima que serán el 26% hacia el 2050.

Hoy, uno de cada cinco niños y jóvenes menores de 18 años es hispano. En el 2050, esta proporción se multiplicará hasta dos de cada cinco. (US Census, 2014)  Con un promedio de 27 años de edad, esta población contribuye de forma importante en detener el envejecimiento de Estados Unidos, especialmente en comparación con economías similares como China y Japón. Con la población más joven de entre todas las etnias y razas del país, los hispanos representan el núcleo del futuro de la Unión Americana. De acuerdo con el Pew Research Center, para el 2060 la población hispana será de 119 millones de personas. (Pew Research Center, 2014)

El 55% de la población de origen hispano se concentra en sólo tres estados: California, Texas y Florida. También se tienen datos estadísticos sobre su origen, donde los mexicanos dominan (63.0%), seguidos de los puertorriqueños (9.2%), los cubanos (3.5%), salvadoreños (3,3%), dominicanos (2.8%), guatemaltecos (2.1), colombianos (1.8%), entre otras minorías. (Lopez & Dockterman, 2011)

Contrario a la creencia popular, la mayoría de los hispanos nació en Estados Unidos; de hecho, tres de cada cuatro son ciudadanos estadounidenses. Se han adaptado lingüísticamente bien a la cadena productiva: 76% tienen buen nivel de comunicación en inglés. De ellos, el 24% habla inglés como idioma primario en su hogar.

 

¿Por qué es el mercado de moda?

De acuerdo con el Banco Mundial, la economía de los hispanos estadounidenses sería el equivalente a la 16ª economía más grande del mundo. Con 1.3 trillones de dólares de poder adquisitivo, tendrían una economía más grande que la de todos los países latinoamericanos, incluyendo México, y exceptuando Brasil. Esto es una gran oportunidad para México, que es vecino y exportador importante de este mercado.

Los hispanos aún no han alcanzado todo su potencial económico. Según el Censo de Estados Unidos, el promedio de 40,963 dólares de ingreso anual por hogar hispano es mayor únicamente al de los hogares de raza negra. Los hogares blancos y asiáticos tienen mayores ingresos por hogar que los hispanos, quienes también se encuentran por debajo de la media nacional. Sin embargo, este grupo también es el que más ha incrementado sus ingresos en los últimos años. Además, el bono demográfico ya descrito les permite tener un poder adquisitivo efectivo que sobrepasa a los blancos, afroamericanos y asiático-estadounidenses. (Lam, 2014)

De acuerdo con el Buró de Estadísticas de Empleo, en el 2012 los hispanos representaban el 16% de la fuerza laboral de Estados Unidos, unos 25 millones de empleados. Para el 2018, la proporción de trabajadores subirá al 18%. La población de origen latino se dedica a diferentes actividades: el 19% tiene ocupaciones profesionales y la administración, el 26% se dedica al sector servicios, el 21% está en ventas y trabajos de oficina, el 17% trabaja en el transporte, la producción y el movimiento de materiales, y el 16% está en trabajos de construcción, mantenimiento y recursos naturales. (US Census, 2007)

El 83.7% de los hispanos que trabajan están empleados por el sector privado, lo cual es significativamente más alto que sus contrapartes de las razas blanca y negra. Al contrario, los hispanos son menos propensos a trabajar para el gobierno, lo cual también se nota en la subrepresentación de esta población en el Congreso y miembros del gobierno. De acuerdo con CNN, apenas 4% de las juntas de consejo de las empresas son ocupadas por personas hispanas, mientras que sólo 3% de las posiciones más altas de las 500 compañías más grandes son mantenidas por latinos. En tecnología, apenas 3.8% de la fuerza laboral es hispana. (Lozano, 2015)

Los hispanos, que en general vienen de condiciones de vulnerabilidad y buscan mejores oportunidades de movilidad social, se han incorporado –no sin tribulaciones– a la sociedad estadounidense y están buscando usar sus dólares en productos, servicios e inversiones que confirmen su ascenso económico. El mercado hispano llegó aquí para quedarse, y está encontrando su lugar en la economía respetando gran parte de los valores y características de sus lugares de origen.

 

Los hispanos y la aportación de valor a la economía

Se ha documentado ampliamente que los inmigrantes tienen el doble de probabilidad de abrir un negocio que los estadounidenses de varias generaciones, lo cual también es cierto para la población hispana que busca recompensas económicas. (Pagliery, 2012) El número de hispanos que comienzan su negocio está incrementándose dramáticamente. Al día de hoy, los hispanos son dueños mayoritarios de 2.3 millones de negocios no-agrícolas, el 8% del total en Estados Unidos. De acuerdo con la Small Business Administration, estos negocios generan un valor de 468,000 millones de dólares (mmdd) cada año.

Los resultados son positivos tanto para los pequeños negocios como para los grandes empresarios. De acuerdo con el Consejo de las Américas, son propiedad de hispanos el 5% de los pequeños negocios “de calle” o “de vecindario”, los cuales incluyen tiendas de abarrotes, restaurantes, peluquerías, tintorerías, salones de belleza, licorerías, tiendas de ropa, joyerías y gasolineras. (Kallick, 2015)

De entre los negocios abiertos por migrantes de primera generación, el 20% son propiedad de hispanos, de los cuales la mitad son financiados por migrantes de origen mexicano. Por otro lado, hay un subgrupo de empresarios que ha despuntado al grado de estar en la parte alta de la curva de ingresos en Estados Unidos, con ingresos mayores a 150,000 dólares al año por hogar. Se espera que el índice de crecimiento en el número de negocios propiedad de hispanos siga creciendo más rápidamente que la media nacional estadounidense.

Estos resultados son efecto de la tendencia descrita por la Partnership for a New American Economy, que identificó que se cuadruplicó el número de emprendedores hispanos de 321,000 a 1.4 millones, apenas entre 1990 y 2012. (Mora & Dávila, 2014) Al mismo tiempo, el número de mexicanos autoempleados creció más de 5 veces, alcanzando los 765,000. Uno de cada 10 de ellos se puede considerar como emprendedor. Mención especial merecen las mujeres hispanas, quienes son 6 veces más propensas a abrir un negocio que el resto de la población estadounidense. Al día de hoy, uno de cada 10 negocios encabezados por mujeres es propiedad de una hispana. (Cárdenas & Kerby, 2012)

El impacto hispano ya se siente en la vida diaria de las grandes metrópolis estadounidenses, tales como Los Ángeles, Chicago, Nueva York, Miami, San Diego, Houston, Dallas, San Francisco, San Antonio, entre otras.

 

Los 4 retos hispanos

Los hispanos tienen la gran oportunidad de hacer valer su volumen de mercado, así como su creciente capacidad de influencia para hacer cambios en sus comunidades que mejoren su bienestar actual y oportunidades para el futuro. De entre ellos habría que rescatar los siguientes desafíos:

  1. Expansión de su poder adquisitivo per cápita
    Los hispanos tienen la gran ocasión de aprovechar los años de bonanza estadounidense para acelerar su integración dentro del sistema económico. Con una moneda fuerte, tendrán posibilidad de expandir sus ingresos, al tiempo que tienen la oportunidad de enviar menos dinero a sus familiares en sus países de origen, con igual poder adquisitivo.
  2. Mejorar sus niveles educativos
    Existe un fuerte rezago en los niveles de educación básica, profesional y financiera. Los hispanos están más educados que nunca, pero los nuevos horizontes pasan por mejorar sus habilidades para competir uno a uno con la diversa y competitiva sociedad estadounidense.
  3. Adquisición de activos
    Las bajas tasas de interés que derivan en crédito barato les permitirán acceder a préstamos y mecanismos financieros para construir sus propiedades y hacerse de activos que les permitan fincar un futuro más boyante y estable. Entre ellos, el más importante podría ser pasar de arrendatarios a dueños de su propia vivienda.
  4. Acceso a la salud
    Los hispanos son el grupo étnico con el menor acceso al sistema de salud. Con mayor número de opciones y grado de accesibilidad al sistema, tienen la oportunidad de contar con mayor cobertura y ser menos vulnerables ante las eventualidades ocasionadas por accidentes o enfermedad.

Si se pudieran sintetizar los retos de esta población, tendríamos que decir que los hispanos deben hacer valer sus condiciones y oportunidades actuales para seguir con su integración a Estados Unidos, al tiempo que se preparen a sí mismos, se convenzan y convenzan a los demás grupos que ya tienen un lugar igual de importante en la historia y la vida de la Unión Americana. Hace unos años, el debate hubiera sido ¿qué pasaría con la economía de Estados Unidos sin la mano de obra hispana? Las preguntas hoy son ¿en qué nuevas y más amplias formas incidirán los hispanos en la economía estadounidense?, y ¿qué tiene que hacer México para aprovechar esta gran oportunidad?


Trabajos citados
– US Census. (2007). 2007 Survey of Business Owners (SBO): Summaries of Findings. Obtenido de census.gov.
– US Census. (2014). 2014 National Population Projections: Summary Tables. Obtenido de US Census Bureau.
– Cárdenas, V., & Kerby, S. (08 de agosto de 2012). The State of Latinos in the United States. Obtenido de Center for American Progress.
– Frey, W. (04 de mayo de 2011). Melting Pot Cities and Suburbs: Racial and Ethnic Change in Metro America in 2000s. Obtenido de The Brookings Institution.
– Kallick, D. D. (enero de 2015). Bringing Vitality to Main Street: How Immigrant Small Businesses Help Local Economies Grow. Obtenido de Americas Society/Council of The Americas.
– Lam, B. (16 de septiembre de 2014). Black, White, Asian, Hispanic: The Disparities in Household Income. Obtenido de The Atlantic.
– Lozano, M. (12 de mayo de 2015). Latinos play a growing role in America’s future. Obtenido de CNN.
– Lopez, M. H., & Dockterman, D. (26 de mayo de 2011). U.S. Hispanics Country of Origin Counts for Nation, Top 30 Metropolitan Areas. Obtenido de Pew Research Center.
– Mora, M. T., & Dávila, A. (abril de 2014). Better Business: How Hispanic Entrepreneurs Are Beating Expectations and Bolstering the U.S. Economy. Obtenido de Partnership for a New American Economy.
– Pagliery, J. (08 de mayo de 2012). On the rise: Immigrant entrepreneurs. Obtenido de CNN Money.
– Pew Research Center. (16 de diciembre de 2014). With fewer new arrivals, Census lowers Hispanic population projections. Obtenido de Pew Research Center.


Alberto Altamirano es politólogo egresado de la Universidad de Texas en Austin y forma parte de la Iniciativa de Liderazgo Latino de la Harvard Kennedy School. Se desempeña como Especialista en Participación Pública para la Organización de Planeación Metropolitana del Área del Álamo, donde dirige asuntos de políticas de transporte para la región de San Antonio, TX, y es miembro de la comunidad TEDx.

 

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