La cultura de innovación es un tema muy “manoseado”, pero es un hecho que es una estrategia fundamental para el futuro de los negocios. Sí, hay que “innovar o morir”.

 

Las expectativas cada vez más exigentes del mercado, las presiones por la creciente competencia en las industrias y el cambio hacia un ritmo más acelerado en el Entorno de Negocios han hecho que los CEO empiecen a dirigir su mirada hacia nuevas herramientas de negocio que les permitan alcanzar la competitividad; entre estas propuestas se encuentra la innovación. ¿Has escuchado alguna vez sobre este tema en un entorno empresarial o, incluso, tú mismo empleas el término de manera constante cada vez que te diriges a tus colaboradores? Seguro que tu respuesta es afirmativa, porque hablar de innovación es algo muy común, aunque establecerla e integrarla en la cultura organizacional, no lo es.

La cultura de innovación es un tema muy “manoseado”; todo mundo habla de él, supone saber sobre él y hay hasta quienes, sin serlo realmente, presumen de ser innovadores. Todas las organizaciones quieren ser innovadoras y distinguirse por ello, pues contar con una cultura de innovación representa una ventaja competitiva para el negocio, sobre todo en un entorno donde la competencia crece cada vez más y utiliza herramientas más agresivas para tomar la delantera.

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Recientemente, en una charla informal con algunos de mis colaboradores, al discutir una propuesta de negocio para uno de nuestros clientes, salió a colación el tema de la innovación. Esto, porque poníamos sobre la mesa la importancia de salir de los mismos esquemas y atrevernos a generar ideas disruptivas que nos permitan captar la atención de nuestros clientes, brindar servicios de gran impacto y competir agresivamente en el mercado.

La innovación es un elemento que debe estar presente en todas las organizaciones, ya que se trata de una herramienta estratégica para mantener de pie y hacer crecer los negocios, incluso en las condiciones más adversas. Varias marcas globales como Apple, Amazon, Marriot, Walmart y la orgullosamente mexicana Grupo Bimbo son un claro ejemplo de lo que una cultura de la innovación bien gestionada es capaz de generar en beneficio de la organización y el negocio.

 

¡Pierde el miedo a innovar!

Es un hecho innegable que hoy la innovación es una estrategia fundamental para el futuro de los negocios; simple y sencillamente se trata de “innovar o morir”. Sin embargo, a pesar de ser una tendencia en el mundo de los negocios, muchas organizaciones no cuentan aún con una cultura que estimule la innovación, es decir, con mecanismos que guíen el proceso innovador y conduzcan hacia resultados positivos concretos que se vean reflejados en nuevos procesos, productos y servicios que acaparen la mirada del mercado y sean parteaguas en su industria.

Algunos de mis colaboradores coincidían en que varias organizaciones aún ven la innovación como algo, sí muy “bonito, eficiente, benéfico, inspirador… “, pero también “costoso, desconocido, peligroso” y hasta difícil de incorporar a sus procesos y cultura organizacional. Para muestra quiero retomar unas declaraciones recientes del secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), José Ángel Gurría, quien aseguró que los países de América Latina gastan “poquito” en innovación, y de ese gasto, la mayor parte –si no la totalidad– la hacen los gobiernos, cuando “la tendrían que hacer las empresas”.

Pero bueno, vayamos a la mejor parte. Si quiero subir al tren de la innovación, ¿cómo puedo empezar? Primero que cualquier otra cosa, es importante saber que construir una cultura de innovación es un proceso de transformación lento, sobre todo para las organizaciones con modelos de negocio muy arraigados y tradicionales. No obstante, es posible tener éxito si somos pacientes y nos enfocamos en factores críticos. Échales un vistazo.

  1. Aprende a ser innovador y entrena a tus colaboradores para que también lo sean. Es cierto, algunos hombres y mujeres parece que nacieron siendo innovadores, pues sus ideas y creaciones revolucionaron no sólo determinado ámbito sino al mundo entero. Hombres como Thomas Alva Edison, Steve Jobs o Henry Ford son ejemplo de ello; sin embargo, eso no significa que tendrás que esperar a que tu organización encuentre “mentes brillantes” para contratarlas. La innovación también puede aprenderse y desarrollarse, así que enseña a tus colaboradores a identificar las ortodoxias y cómo transformarlas en estrategias disruptivas que conduzcan a crear nuevos procesos, soluciones, productos o servicios. Es de vital importancia que en esta especie de “entrenamiento”, tú, como CEO y líder de la organización, proporciones las herramientas y el entorno necesarios para sumergir a tus colaboradores en la cultura de innovación.
  2. Genera engagement. Uno de los desafíos que enfrentan las organizaciones es la resistencia de sus colaboradores para adentrarse en la cultura de innovación, pues implica una nueva manera de pensar y de relacionarse con otros tanto dentro como fuera de la compañía. ¿Cómo lograr el engagement con las nuevas herramientas y el entorno para la innovación de manera que tus colaboradores contribuyan con nuevas ideas relevantes que beneficien al negocio? Aquí tu rol es muy importante, pues se requiere de tu inspiración, transparencia, confianza y coherencia; ninguno de tus colaboradores se subirá al tren a menos que la innovación sea vista como un tema claramente importante, real y benéfico para la organización y cada uno de sus miembros.
  3. Comunica los objetivos de establecer una cultura de innovación. Otro factor importante es la comunicación, así que utiliza tus recursos y plataformas para comunicar las metas que desea alcanzar la organización con esta estrategia. Sin duda que es una gran oportunidad para hacer del lenguaje de innovación un componente habitual del lenguaje y la comunicación corporativa. Desde luego que también debes comunicar las Historias de Éxito y reconocer y celebrar el triunfo de tus “héroes de innovación”, y no sólo de aquellos que concibieron ideas exitosamente transformadas en nuevos procesos, productos o servicios, sino también de quienes, aunque fallidos, se esforzaron por generar nuevas ideas. Así, reforzarás el mensaje de que una compañía innovadora cuenta con miembros innovadores y confía en el esfuerzo de todos y cada uno de ellos.
  4. Mide tus resultados. Quizá puede sonar extraño o arcaico medir los resultados; sin embargo, son una parte importante para establecer una cultura de innovación, ya que permiten dar seguimiento y evaluar los resultados de este grandioso viaje que has emprendido con tus colaboradores. Utiliza indicadores que te permitan evaluar el engagement, conocimiento del programa de innovación y sus procesos, número de colaboradores entrenados, las técnicas y herramientas, las nuevas ideas presentadas, experimentos en progreso, nuevas ofertas lanzadas, y cualquier otro que te permita conocer el estatus del cumplimiento de metas de tu programa de innovación.

Hoy, la cultura de innovación no debe ser un lujo del que puedan presumir las organizaciones, más bien es ya una necesidad. No importa el tamaño de tu compañía, lo importante es que como líder de la organización abandones el miedo a cambiar de rumbo y te adentres, junto con tus colaboradores, en este gran viaje de la innovación. Una frase inmortalizada por el escritor Paulo Coelho dice: “Si piensas que la aventura es peligrosa prueba la rutina, es mortal.”

No dejes que la innovación siga siendo para ti una palabra de moda; por el contrario, conviértela en una realidad. Recuerda que el futuro de los negocios, la competitividad de las compañías y su permanencia dependen de la capacidad de su gente para innovar.

 

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